Opinión Sobre Venezuela

MANUEL CORAO: Sin agua, luz ni vergüenza

Policías prestan guardia en la entrada a un centro comercial hoy, miércoles 10 de febrero de 2016, en Caracas (Venezuela).
Policías prestan guardia en la entrada a un centro comercial hoy, miércoles 10 de febrero de 2016, en Caracas (Venezuela). EFE

La ausencia de servicios públicos de toda índole condujo a Venezuela también a la actual crisis. Tal circunstancia producto de una desastrosa administración por Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros está llegando a límites históricos deplorables en una nación que por sus reservas de petróleo y el dinero devengado por la exportación del bitumen se consideró la más rica de América Latina.

Esta calamidad nos hace recordar los días previos a la caída del gobernante comunista Salvador Allende, quien como Chávez Frías y Maduro Moros, colapsa los servicios públicos, circunstancia que motiva el rechazo popular.

Igual que Maduro hoy, Allende en su momento y producto de una desacertada regencia sometió al usuario a la inoperatividad. Tal trastorno marcó en pocos días el final de su gestión y la llegada al poder de otro extremista, el militar Augusto Pinochet.

Los venezolanos ven con dolor los reiterados atentados consumados por trasnochados mandadores quienes obnubilados por el poder otorgado en las urnas cometen los más atroces excesos desde 1998. Estos van desde aliarse con el hampa común para producir el récord americano de 27 mil muertes el año hasta dejar agotadas las bóvedas del Banco Central de Venezuela.

En la actual coyuntura de ausente construcción sanitaria debo resaltar: el suministro eléctrico a las viviendas como el alumbrado público es deber del Estado. Mucho se ha expuesto sobre la materia; los desmanes cometidos con los recursos designados para Corpoelec para tal fin han sido inescrupulosamente desviados sin castigo alguno.

La crisis acuífera es producto de la desidia del Estado. Profesionales de la especialidad en la época de la cuarta república, 1959- 1998, planificaron la infraestructura a realizar para el seguro abasto. Con el aporte de los datos suministrados a continuación pretendo dejar definida la responsabilidad por ausencia de agua en los hogares y centros de producción.

De acuerdo a las informaciones anuales del Instituto Nacional de Obras Sanitarias, como Hidro Capital y el Ministerio del Ambiente para finales de siglo, el país tenía una demanda satisfecha equivalente al 95 por ciento de la población en cuanto a potabilidad de libre acceso 24 horas al día.

Al referirnos al sistema de descargas el 80 por ciento de los servidores disponían de los procesos necesarios para su funcionamiento al año 2000 hasta su reutilización no contaminante.

Hoy por hoy por falta de manutención de las bases, solo tres cuartos de los habitantes se sirven de lluvia cruda tratada para el consumo humano. Sin embargo la falla de insumos y sustitución de partes por agotamiento previsto, aproximadamente solo la mitad de los usufructuarios están atendidos; no ya 24 horas.

La problemática capitalina está fundamentada en la tardía operación parcial del Tuy IV, sistema que ha debido entrar a plena capacidad para 1997. Retrasos en la elaboración a pesar de la bonanza petrolera de la presa El Cuira, trae como efecto que solo llegue 24 mil litros por segundo cuando la petición es de 38 mil.

Al evaluar el oeste de la nación, la solicitud de Maracaibo es la más alta del país. Esta se satisface con el Sistema Tulé y Manuelote. La deficiencia reinante se cubre con horarios de paro del vital fluido ya que el embalse El Diluvio, que debía entrar en marcha para 2005, sufre retardos.

El eje central Valencia- Maracay depende del ámbito El Pao-La Balsa que provee el requerimiento del área. En cuanto a descargas, estas que son volcadas al lago de Valencia. Tales desechos al no ser convertidos oportuna y eficientemente en la planta La Mariposa para su recanalización hacia el sistema El Pao-La Balsa, pone en peligro la salud de los habitantes.

En cuanto al resto del país, en el oriente la represa El Turimiquire entrega esa región incluyendo isla de Margarita, desde el siglo pasado. La ausencia de correctivos disminuye la operatividad física.

Al referirnos a las plantas de tratamiento el funcionamiento es deficitario a nivel nacional.

Los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro recibieron 800 mil millones de dólares. Optaron por permitir la corrupción y el dinero de los venezolanos lo utilizaron ilegalmente en iniciativas políticas para apoyar gobiernos foráneos y locales, obviando invertir en salud, agua, electricidad, comida, medicinas, vialidades, educación, seguridad, insumos hospitalarios, salarios y la industria petrolera. Por ello el pueblo grita: ¡váyanse ya!

Director de Venenoticias.

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