Madura el cambio
Para quienes son demasiado selectivos en la escogencia de sus lecturas, dijo Plinio el Viejo –reciente la ardiente lava del Vesubio, aniquiladora de Pompeya en el año 79– que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno. Con las mismas palabras se pronunció quince siglos después el bachiller Sansón Carrasco, el amigo socarrón de don Quijote y Sancho.
Trato de entender los disparates de gente que no deberíamos subestimar, tales el presidente Maduro y sus incómodos aliados. ¡Quizá algo bueno aparezca! Niegan en forma tan pintoresca la crisis de la atormentada Venezuela, que más bien la afirman y reafirman. Mentiras verdaderas, díriase.
El referendo revocatorio acaba de dar otro paso notable en el ascenso del Himalaya que todavía le espera. El CNE finalmente lo admitió: la MUD reunió más del 1% en todos los estados, después de vencer increíbles obstáculos y tramposas maniobras. Es para lanzar el sombrero al aire, pero no para dormirse porque lo que viene es más duro todavía. Un día antes anunciaron la muerte “legal” del RR, mientras el personaje del mazo paleolítico ratificaba con aire forzadamente confiado que no habría referendo este año ni el siguiente. Molestos porque no pueden parar a la MUD con gritos, jactancias y amenazas, optan por extremar argumentos sonoros e insustanciales, sin percatarse de que con eso no hacen sino aislarse más, incluso de algunos amigos residuales; interesados aliados internacionales.
Las consultoras Hercon y Meganálisis proporcionan los más recientes sondeos. Del 10 al 25 de julio, la primera; y del 20 al 24 de julio, la segunda. La elocuencia de las cifras es la muda respuesta del país a las rotundidades del gobierno madurista. Al medir la intención de voto, Hercon registra que ¡el 81.4% quiere la revocación de Maduro! Se sorprende su director del alza tan pronunciada de rechazo en tan poco tiempo. Meganálisis coincide y aporta algo adicional de extrema importancia.
- ¿Si Chávez viviera y fuera candidato, usted lo preferiría o respaldaría a cualquier candidato de la oposición?
- Por Chávez, 23.2% Por cualquiera de la oposición, 66.1%
Impresionantemente mal, aunque no tanto como su sucesor. No obstante, su antiguo ascendiente se esconderá en algún rincón de un instituto paleográfico. Lo notable es que un creciente movimiento interno en el bloque oficialista viene diciendo que la gestión de Maduro está mandando al diablo el legado del caudillo. Sin duda las cifras indicadas evidencian la pertinencia de ese malestar, que la tragedia social de los venezolanos alienta cada día. La desnutrición y el hambre, fenómenos insólitos en un país de tan reciente abundancia fiscal y financiera, explican por qué, siempre según la encuesta de Hercon, para 91.4% de los consultados la suma prioridad es comprar alimentos.
Las elecciones son para ganarlas, para crear fuertes movimientos o para ambas cosas. Cuando en 1941 Rómulo Betancourt apoyó la candidatura simbólica de su compañero Rómulo Gallegos, sabía que no podía vencer porque el procedimiento era de tercer grado y los oficialistas controlaban la mayoría absoluta del Congreso. ¿Para qué engañar a sus propios electores convocándolos a votar por un candidato perdedor? No hubo engaño. El propósito era crear un movimiento poderoso –en este caso Acción Democrática– que obtuvo victorias de todo tipo por más de 50 años.
Inspirada en ese antecedente, la oposición creció incontenible desde que dejó atrás el absurdo abstencionismo y se metió de lleno en los procesos electorales. Perdió los primeros, pero en cada uno de ellos fue reduciendo distancias hasta que el 6 de diciembre 2015 le dio la paliza del siglo a sus ufanos y desmotivados adversarios, y lo seguirá haciendo en cuanta confrontación electoral o política se presente.
El revocatorio y las próximas elecciones de gobernadores ya no solo serán instancias de crecimiento. Más que eso: son victorias a la mano, el pórtico del cambio democrático anhelado por los venezolanos, los pueblos del Hemisferio, y, sin hipérbole, cada vez más países del mundo.
La causa venezolana ha ido ganando terreno también en el planeta. Eso ha servido para mostrar la forma como se han ido derritiendo las estructuras internacionales facilitadas por la abundancia petrofinanciera de los últimos 17 años de sedicente revolución. Unasur, Celarc, el Banco del Sur, supuestamente para “suplantar” a la OEA, el FMI, el BID, la CAF y el Banco Mundial. Esas ensoñaciones van cayendo o cambiando para regresar, la mayoría de ellas, a criterios de integración regional cimentados en el abordaje del rezago económico y la incontenible inflación con su cortejo de calamidades, además del recíproco provecho y la amistad, forjadas por fructíferas relaciones diplomáticas y comerciales.
El eco del antiimperialismo de cartilla barata y la sumisión de la diplomacia y el comercio a las exigencias de las ideologías duras, es cada vez más inaudible en esta pujante región, que ha sido capaz de multiplicar los TLC y uniones aduaneras como la preanunciada por la promisoria Alianza del Pacífico. Ejemplo que seguramente retomará Mercosur, una vez disipada la sombra de quienes quisieron encadenarla a fantasmas del pasado, puestos en fuga en la mayor parte del asediado universo.
Y por cierto, ese acongojado universo está a la espera de las elecciones en EEUU. Quise dedicar esta columna a Hillary y Trump, pero el avance de la MUD no me lo permitió. Trump, desde sus raíces antimexicanas en Huntington, Clinton acaso entendiendo el pensamiento iberoamericanista, no conflictivo, de Rodó.
Solo queda decir que en tan singular debate prefiero a Rodó que a Huntington. O para decirlo con las llanas palabras de los Simpson: me gusta más Hillary.
Analista político venezolano.
@AmericoMartin
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de agosto de 2016, 9:44 p. m. with the headline "Madura el cambio."