Revocatorio, cascos azules o invasión
Abordar el tema de Venezuela en cuanto a un cambio de gobierno es de rigor en tertulias y cafetines, ya que es el argumento del día el Referéndum Revocatorio del mandato de Nicolás Maduro por derecho y clamor del poblado bolivariano.
La consulta popular es una prerrogativa y un grito de esperanza. Esto lo indico sustentado en el resultado de la votación llevada a cabo el pasado mes de diciembre para la escogencia de diputados miembros de la Asamblea Nacional y representantes del pueblo para legislaturas regionales.
En dicho acto y en la casi totalidad de las instituciones creadoras de leyes en funciones de control administrativo y presupuestario, la Mesa de la Unidad Democrática como ente aglutinador político obtuvo un resonante triunfo que reveló inequívocamente el camino a seguir; la salida de Nicolás Maduro por cualquier vía.
La ausencia pública del génesis legal de Maduro Moros lo inculpa como ilegítimo, ya que usurpa aspiraciones funciones, deberes y desempeños consagrados solo a los venezolanos por nacimiento.
Bajo este manto de sospechas, con una comprobada ineficiencia gubernamental, corrupción rampante, ascendente cifras de muertos en manos del hampa, quiebra financiera del estado y la esperanza de un mejor futuro; los venezolanos aspiran a lograr pacíficamente el rechazo anhelado, antes de tomar la justicia en sus manos para asaltar lo que le venga en gana bajo la comprobada premisa que sus hijos tienen hambre.
A quienes sentencian que el parroquiano debe salir a la calle y no retornar hasta que caiga el régimen perverso, les indico que ya ello lo han llevado a cabo durante gloriosas jornadas de protesta.
No podemos llamarnos a engaño; piedras contra instrumentos de fuego inclinan el enfrentamiento a favor de quienes utilizan indebidamente las protecciones de la república para masacrar a quien proteste con la constitución en mano o vejan en cárceles de la policía secreta.
Para muchos la luz al final del túnel está en manos de los oficiales respetuosos de la constitución nacional; caramba pero, se preguntan con sobrada razón, cuándo saldrán a exigir un cambio de conducción.
No debemos pedir a otros lo que no estamos dispuestos a realizar. Demandar desde las paradisíacas playas de South Beach que el mancillado colme las calzadas para no volver a sus hogares; es ser tan insincero como el empresario miamero que en esta acogedora ciudad del sur de Florida grita abajo el comunismo, pero en Caracas la guayabera de hilo roja es el atuendo de rigor.
Mientras abordemos el revocatorio continuemos transitando el camino de la solidaridad internacional de las poblaciones y sus gobernantes electos, que tan buenos beneficios han reportado en esta lucha.
Las instituciones y ciudadanos amigos junto a la MUD presionaron para lograr las elecciones legislativas y tengo fe que también le torcerán el brazo a las damas rectoras del Poder.
A pesar de la herencia maligna de una PDVSA quebrada por empresarios del ramo aliados del extremismo colombiano; funcionarios del gobierno de Chávez con cuentas mil millonarias en bancos suizos; Venezuela hacia su cifra récord de treinta mil posibles asesinados en manos del hampa para este 2016; un aumento alocado de salario que trae mayor; hambre, indefensión y presos políticos; avanzará fortalecida por la convicción de sus connacionales.
Si ello no fuese posible vía el reparo votante, entonces, llamemos a los cascos azules, o al ejército de amigos de la democracia; pero que los comunistas asesinos y sus incondicionales no se queden con Venezuela.
Director de Venenoticias.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de agosto de 2016, 6:08 p. m. with the headline "Revocatorio, cascos azules o invasión."