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Trasfondo

Un caso grave de desaparecidas: ¿dónde están las mujeres en los altos cargos en el FBI?

Valerie Parlave se convirtió en el 2013 en la primera mujer en dirigir la oficina de campo en Washington, D.C.
Valerie Parlave se convirtió en el 2013 en la primera mujer en dirigir la oficina de campo en Washington, D.C. AP

Cuando entró la llamada de que había explotado una bomba en Manhattan, Amy Hess se puso a trabajar rápidamente.

Ayudó a coordinar los equipos de agentes del FBI que fueron a Nueva York a recolectar evidencia, a establecer puestos de mando seguros en las calles para que los agentes pudieran discutir la información clasificada y a alertar a los forenses digitales, y expertos en huellas dactilares y reconocimiento facial, a los que ella maneja en Quantico, Virginia, donde se localiza la academia del FBI y su laboratorio. Para el día siguiente, Hess y su equipo habían tenido un papel crucial en la identificación de Ahmad Khan Rahami, el hombre acusado de colocar la bomba junto con un segundo artefacto que no explotó.

“Tocamos todos los registros”, dijo Hess, quien dirige la rama de ciencia y tecnología de la Oficina que supervisa a más de 6,000 empleados.

Dentro del FBI, las mujeres en particular admiran a Hess y no solo porque la hayan apodado la “científica cohete”, por su posgrado en ingeniería aeronáutica y astronáutica por la Universidad Purdue. También, es la primera mujer en dirigir la rama científica; una de pocas mujeres al mando de un trabajo tan importante en el FBI, un organismo elitista, en el que los hombres son más predominantes en las posiciones de alta jerarquía de lo que eran hace tres años.

Hess, de 50 años, lo expresó sencillamente: “Faltan mujeres en las funciones de liderazgo”.

Hoy, en el FBI, las mujeres ostentan 12 por ciento de los 220 cargos de alta jerarquía para agentes, incluidas nueve que operan oficinas de campo en sitios como Los Angeles; la Ciudad de Oklahoma; Louisville, en Kentucky, y Knoxville, en Tennessee. Son menos en comparación con el 2013, cuando las mujeres tenían cerca de 20 por ciento de los empleos de agentes de alta jerarquía y 15 mujeres dirigían oficinas de campo.

“Pareciera que retrocedemos”, comentó Janice K. Fedarcyk, ahora retirada, quien operó la oficina de Nueva York con alrededor de 2,000 empleados, del 2010 al 2012. “Necesitan hacer algo para revertir esa situación”.

James B. Comey, director del FBI, ha descrito la falta de mujeres –y también de las minorías– en su dependencia como un problema grave que puede debilitar las investigaciones y mantener a la organización alejada de las comunidades a las que sirve. De sus 13,523 agentes en total, 2,683 –o alrededor de 20 por ciento– son mujeres. Cerca de 83 por ciento del total de agentes es blanco.

“El gran reto que hemos estado confrontando en los dos últimos años es cómo hacemos para que las mujeres y los negros” se unan a la FBI, dijo Comey el 16 de octubre en una conferencia de jefes de policía en San Diego. “Ese ha sido nuestro gran problema, y yo lo he descrito como crisis”.

En respuesta, el FBI estableció un plan para tratar de incrementar la cantidad de agentes mujeres a 33 por ciento. Pronto, la Oficina también empezará a proporcionarles a las oficinas de campo datos de reclutamiento, algo que nunca había hecho antes. Eso permitirá que se rastree dónde se ha reclutando exitosamente a los empleados y, quizá, vincule los datos con las evaluaciones de desempeño y los bonos.

“Está en riesgo nuestra capacidad para que nos crean”, dijo Comey en un discurso este año. “El FBI debe poder pararse en cualquier esquina de Estados Unidos o ante cualquier jurado y que le crean”.

Después de Hoover surgieron las pioneras

El FBI ha batallado desde hace tiempo para promover a las mujeres. No fue sino hasta después de la muerte de J. Edgar Hoover en 1972 que se aceptó que las mujeres fueran agentes; las personas en el organismo que portan armas, realizan investigaciones y están en el corazón de su cultura machista. Se requirieron otras dos décadas para que a Burdena G. Pasenelli, conocida como Birdie, la nombraran la primera mujer agente en dirigir una oficina de campo. ¿Su misión? Anchorage, Alaska, que no estaba en el centro de la acción en ese entonces, ni ahora.

Sin embargo, para las mujeres en la Oficina, Pasenelli, quien murió este año, fue una pionera.

“Abrió la puerta para que muchas mujeres pensaran en las posibilidades”, notó Stephanie Douglas, quien en 2012 se convirtió en la primera mujer en dirigir la rama de seguridad nacional de la FBI. Douglas, quien trabajó con los fiscales para investigar la destrucción de las videocintas de la CIA en las que se presentaba la tortura de sospechosos de terrorismo en otros países, se retiró en el 2013.

Funcionarios del FBI dicen que no pueden explicar completamente el retroceso de las mujeres en las funciones de dirigencia en la dependencia, pero que, en parte, se debe a los retiros y la oportunidad de las vacantes. David Schlendorf, director adjunto en la división de recursos humanos, lo calificó de ser una tendencia “preocupante” que tiene solución.

“Soy optimista de que nos puede ir mejor”, notó Valerie Parlave, la jefa de Schlendorf, quien en el 2013, se convirtió en la primera mujer en dirigir la oficina de campo en Washington.

Las mujeres mencionan tres razones importantes por las cuales son pocas las que están en altos cargos.

La primera es que, a menudo, el camino a las promociones en el FBI es menos atractivo para las mujeres, dijeron más de una docena de ex agentes mujeres y en activo. Es posible que se transfiera a los agentes del FBI de un momento a otro, lo cual es frecuente que requiera que se deje a la familia detrás. Tradicionalmente, ello ha significado que los hombres en la Oficina tengan que desplazarse sin los hijos y las esposas durante periodos de tiempo, un sacrificio que es posible que las mujeres estén menos dispuestas a hacer.

Douglas, quien no tiene hijos, dijo que en una ocasión se mudó de San Francisco a Washington en cuatro días y que se reubicó en cuatro ocasiones del 2005 al 2013. Cada vez que recibía la llamada, temía que si decía que no podía ser que ya no le dieran otra oportunidad.

“La Oficina es increíblemente competitiva”, notó Douglas. “Si no aprovechas esa oportunidad, alguien más lo hará”.

Segunda, las mujeres dicen que en el FBI no hay suficientes mentoras o agentes femeninas en cargos de alta jerarquía como para que sean ejemplos a seguir. Aun cuando las mujeres tienen puestos de agentes senior, ninguna ha estado alguna vez encargada de una de las grandes divisiones operativas, como la de contraterrorismo, que en el mundo posterior al 11 de septiembre ha estado dominado por hombres que prosiguieron a puestos todavía más elevados –incluido el número dos, el de subdirector de la FBI. Nunca ha habido una mujer subdirectora, ni directora.

Fedarcyk, ex jefa de la oficina de campo en Nueva York que también fue la agente de mayor jerarquía encargada del terrorismo en Los Angeles y ha manejado el esfuerzo de la Oficina para rastrear el financiamiento del terrorismo, dijo que su éxito se debió, en parte, a que hubo gente que se interesó en su trabajo y la ayudó en el camino.

“Tuve una gran carrera”, comentó. “Hay muchas razones distintas del porqué. Algunas mujeres no quieren dar el siguiente paso. Algunos tipos no quieren dar ese paso siguiente. Yo tuve suerte al ascender en la Oficina. Tuve mentores fuertes”.

Un tercer problema, dicen las mujeres, es que muchísimas menos de ellas presentan solicitud para los altos cargos en el FBI que los hombres. Por cada docena, más o menos, de solicitantes para un alto puesto, notó Hess, solo una o dos son mujeres.

En parte, ello se debe a que, para empezar, hay menos mujeres en la Oficina, pero también evitan presentar solicitudes para los altos cargos, dijo Hess, por la misma razón que lo hacen muchos hombres: ven el sentarse detrás de un escritorio, aun con mayor antigüedad y sueldo, como algo inferior a lo que muchos consideran el empleo soñado de un agente: trabajar en las calles, reunirse con informantes, armar los casos y poner a los criminales tras las rejas.

“Esa es la razón por la que entras a la Oficina”, dijo Hess, quien alguna vez trabajó en crímenes violentos, pandillas y drogas, y coordinó brevemente las operaciones de contraterrorismo del FBI en Afganistán. “No para arrastrar el lápiz”. Este mes, ella se hará cargo de la unidad en Louisville, Kentucky, el octavo movimiento en su carrera.

En el FBI, ha habido muchos retos para las mujeres. Las agentes han presentado varias demandas por acoso sexual y discriminación. Este año, una ex agente acusó a sus compañeros de trabajo varones, en la oficina de Denver, de comportamiento inapropiado y de comentarios despreciativos. Según la demanda, se escuchó que un agente dijo sobre una colega: “Espero que renuncie. Se puede quedar en la cocina de su casa”.

Beverly Andress, quien se incorporó a la dependencia en 1983 y se retiró en el 2006, recordó que era frecuente que la presentaran como agente mujer en lugar de solo como agente. “Tienes que tener un buen sentido del humor”, dijo. “Es un mundo de hombres”.

Funcionarios del FBI dicen que si se analizan los números como un promedio en la última década, ellos tienen una mejor trayectoria en cuanto a las mujeres en cargos altos de agentes –alrededor de 16 por ciento– que otros organismos de seguridad del Estado, incluidos los departamentos Estadounidense Antidrogas y el de Inmigración y Aduanas. Solo el Servicio Secreto tuvo un porcentaje ligeramente mayor de mujeres en altos puestos de agentes.

Las agentes dicen que sabrán que el FBI ha hecho progresos cuando, finalmente, se ponga a una mujer a cargo del contraterrorismo, las investigaciones criminales, la contrainteligencia o la nombren subdirectora. Por ahora, las estrellas en esas divisiones son abrumadoramente masculinas.

“Estamos jugando a ponerse al corriente”, notó Voviette Morgan, una agente senior que dirige la sección de investigaciones internas de la Oficina y es una experimentada investigadora en contraterrorismo. “En el 2016, odio el hecho de decir primeras veces”.

“Vamos detrás de la curva”, añadió Morgan. “No hay duda al respecto”.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2016, 4:02 p. m. with the headline "Un caso grave de desaparecidas: ¿dónde están las mujeres en los altos cargos en el FBI?."

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