Trasfondo

¿Fraternidad o xenofobia con los venezolanos en Panamá?

Vista de la Ciudad de Panamá.
Vista de la Ciudad de Panamá. iStockphoto

Venezuela, la nación que otrora fue conocida como “crisol de razas”, al haber dado cobijo a europeos después de la II Guerra Mundial y a hermanos latinoamericanos afectados por dictaduras o tragedias como la guerra de guerrillas en el siglo XX, hoy atraviesa uno de los más grandes fenómenos migratorios del continente americano, lo cual se ha hecho evidente en el sur de la Florida, entre otras localidades.

Esta migración surge en medio de un ascenso del espíritu nacionalista en el mundo, con hechos como el “Brexit” decidido por los británicos, así como el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pescar en las frustraciones de la masa a ciertos adeptos al nacionalismo, en latitudes tradicionalmente abiertas, está en la palestra, con un episodio sui géneris: ha sido organizada, por primera vez en la historia, una protesta en contra de la migración de venezolanos a un país que se ha caracterizado por tener las puertas abiertas durante los últimos años: Panamá. Entre 200,000 y 250,000 venezolanos residen actualmente en esa nación, número aún inferior a los originarios de Colombia y Estados Unidos que habitan en tierras panameñas.


A pesar de comentarios de pugna en redes sociales, ni los venezolanos habían sido públicamente rechazados por grupo alguno en ese país, ni los panameños suelen hacer manifestaciones de esta naturaleza. El lema de la protesta, convocada para las 9 de la mañana del 20 de noviembre, es “Panamá para los Panameños”, y en las redes sociales ha circulado un estandarte que reza, en clara alusión a la diáspora venezolana en tierras del canal que atraviesa al continente, “no más arepas, no más tequeños”.

“Es un país pequeño. Hubo una ola de inmigración. No sabes la cantidad de colombianos que hay acá, argentinos, españoles, mexicanos”, señala la periodista venezolana radicada en Panamá, Jossybell Ávila. “La situación en Europa ha hecho que muchos europeos terminen acá y la misma situación de los argentinos también. Lo que pasa es que en cantidad no se compara con la cantidad de venezolanos y de colombianos que hay. Con la ampliación del Canal hubo mucha gente de España viniendo para acá también. Creo que esa convocatoria simplemente es de alguien que se agarró de una idea que rueda en el país. Esto tiene que ver con la manera desordenada como se fue dando el fenómeno migratorio, más que con otra cosa”.

Protesta organizada por una minoría

Aunque no hay una firma clara sobre quién o cuál organización tuvo la iniciativa, el Frente Nacional Panameño se ha hecho protagonista de la invitación, contando con muy poco apoyo de la población, como se evidencia por los pocos “likes” que ha alcanzado la convocatoria en su perfil de Facebook.

“A veces esos sentimientos de xenofobia o un poco extremos y sectaristas son, si se quiere, dentro de una población, minoritarios”, señala Soraya Castellano, comunicadora social venezolana con siete años de vida profesional en Panamá. “No por un grupo pequeño uno puede generalizar de un sentimiento y sobretodo hablar de esto como algo global. Si bien pareciera que en los últimos meses ha habido un poco de ese sentimiento, sí te puedo decir que en líneas generales aquí todo lo que es la inmigración venezolana ha sido bien vista. Muchos han realizado diferentes inversiones instalando negocios, franquicias, restaurantes. Los venezolanos han realizado aquí compra de apartamentos, de locales y de alguna manera esto ha motorizado la economía, no siendo el principal motor, obviamente, pero sí digamos que aquí la inmigración venezolana ha sido bien importante en el último tiempo”.

“La protesta la está convocando un grupo muy minoritario que otras veces ha convocado protestas y nadie va. No solo han convocado protestas contra venezolanos, sino contra todo tipo de extranjero como tal”, indicó la reportera gráfica venezolana Cecilia Rodríguez, quien también cuenta con siete años en Ciudad de Panamá. Hoy es residente, pero al principio tuvo estatus de refugiada.


El panameño Ebrahim Asvat es un abogado y ex propietario de medios. Descarta asistir a la manifestación: “Panamá es un país de inmigrantes. Es como los Estados Unidos. La mayoría o migró o tiene un padre, un abuelo, un esposo o está relacionado con algún familiar que es inmigrante. Con la crisis en Venezuela ha habido un incremento de inmigrantes venezolanos, así como también algunos dominicanos, nicaragüenses. Básicamente han cambiado la situación en las ciudades, donde se les ve un poquito más. Creo que eso es parte de las nuevas realidades mundiales, donde los pueblos se acercan y hay más intercambio comercial y por lo tanto más movimiento de personas”. Más de 1,300,000 extranjeros viven en Panamá.

La situación de Venezuela, país golpeado por el hambre donde varios se han visto en la obligación de revisar la comida que desechan cadenas de comida rápida, ha obligado a muchos a salir de su patria, sin prepararse ni llevar los recaudos legales, exigidos para ingresar con todas las de la ley a naciones como Panamá.

Otra protesta, pero a favor de la fraternidad

Los estereotipos en contra y a favor de la presencia de venezolanos en Panamá crecen por algunos incidentes. En redes sociales, Guillemo Cochez, ex embajador de Panamá en la Organización de Estados Americanos, se referió este miércoles al robo de una planilla de una empresa privada en la localidad panameña de Penonomé –provincia de Coclé–, documento valuado en $3,000. La policía detuvo infraganti a un venezolano, con apenas tres días en esa nación.

El hecho levantó vergüenza entre los inmigrantes venezolanos, que también tuitearon su opinión en contra de los ilícitos.

Mientras tanto, el propio Cochez levantó la bandera de la tolerancia, y se sumó a otra protesta convocada para el mismo día, 20 de noviembre, en el mismo lugar, Cinta Costera, pero a diferente hora –a las 3 p.m.–, a favor de la fraternidad que ha caracterizado al panameño. La organización “Inmigrantes Panamá” hizo circular en las redes sociales la invitación. La llaman “la Gran Cadena Humana por la Hermandad” y es en pro de la tolerancia no solo hacia los venezolanos, sino también hacia todos los extranjeros.

“A estas alturas, todo panameño tiene un amigo venezolano. Ya hay muchas venezolanas que han dado a luz acá y empiezan a hacer segundas generaciones. De aquí a unos 20 años, 15, podría ir cambiando la percepción. Me recuerda el fenómeno de los colombianos en Venezuela, cuando nosotros sentíamos rechazo y calificábamos de X forma a los colombianos y ese proceso al final fue cambiando. La percepción que tenemos nosotros de los colombianos ahora es que son gente preparada, de otro nivel”, comenta Ávila, quien estima que las diferencias surgidas en el supuesto rechazo o nacionalismo responden a estereotipos de ambas partes, “muchas veces infundados”.

“Hay venezolanos que de repente se expresan un poco mal del local. Pero en general nosotros nos llevamos bien con todos. De hecho, donde trabajo estamos panameños, dominicanos, colombianos, la jefa es española y todos nos llevamos bien”, sostiene Cecilia Rodríguez.

Serán entonces dos cadenas humanas, una en rechazo a los inmigrantes y otra a favor de la confraternidad, bandera que viene bien en el desarrollo de las economías mundiales y acorde con los principios fundamentales de la globalización.

Más solicitudes de residencia rechazadas

Una de cada cuatro personas que logró el permiso para residir en Panamá en 2015 eran venezolanos. Los venezolanos fueron los que más obtuvieron permisos de residencia ese año: de los 22,300 concedidos, 6,501 fueron para venezolanos (29.15 por ciento).

 

Este año, según cifras disponibles para el 30 de octubre, ha disminuido el ritmo de solicitudes de permisos de residencias realizadas por venezolanos, pero aumentó el número de permisos negados, de 1,025 a 1,546, índice que representa un alza mayor al 60 por ciento, sin haber terminado el año en curso. También se aprecia una baja global en los permisos de residencia concedidos por Panamá.

La disminución de permisos concedidos a los venezolanos respondería, en mayor medida, a la poca preparación para el trámite o a carencia de recaudos para el mismo. Solo para entrar a Panamá como turista, el ciudadano debe portar $500 en efectivo. “He sabido de venezolanos que ni si quiera eso han podido traer y son devueltos a su país”, indica Rodríguez.

“Muchos panameños perciben que se les están dando oportunidades a venezolanos sin permiso de trabajo y necesariamente para que un extranjero ejerza cualquier función acá, sea cual sea, es necesario un permiso de trabajo y los permisos de trabajo en Panamá son costosos, al igual que legalizar tu estatus migratorio es un tema también costoso. De hecho, muchos venezolanos están mirando hacia el sur, concretamente Chile, porque allá el tema migratorio es más económico. Panamá ha sido una nación que ha recibido con muchísimo cariño al venezolano, y eso lo tenemos que reconocer y agradecer”, indica Castellano.

Gran cantidad de profesionales y no profesionales ha abandonado Venezuela por una realidad política, social, económica en la que se esfuma su calidad de vida. La cifra actual de personas que han salido del país se estima en 2,000,000.

Siga a León Hernández en Twitter: @EL_LEON

  Comentarios