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Trasfondo

El mar le permitió escapar de Cuba, y en EEUU este capitán tiene una misión especial

El capitán Manuel Rodríguez-Lestón muestra una de las especies que capturó en el mar.
El capitán Manuel Rodríguez-Lestón muestra una de las especies que capturó en el mar.

El capitán Manuel Rodríguez-Lestón ha convertido su pasión por el mundo marino en una herramienta para enseñar. Y qué mejor manera de hacerlo que con su Diccionario Marino Ilustrado bilingüe, que será presentado el próximo 10 de mayo en Libros Altamira en Coral Gables.

Puede decirse con propiedad que la confección de su diccionario marino la empezó hace alrededor de 50 años.

“Tenía 14 años y recortaba un glosario que se publicaba al final de los artículos de pesca en una revista de La Habana”, comentó el capitán. “Hasta que confeccioné mi propio diccionario, que lo conservo hasta ahora”.

Esa pasión por el mundo marino surgió luego del descubrimiento que hizo cuando fue al apartamento de un vecino que vivía en el tercer piso en su mismo edificio.

“Era un acuicultor que siempre limpiaba sus peceras y echaba el agua sucia a la calle desde su tercer piso”, contó el capitán. “Un día encontré en el charco un pecesito hermoso. De inmediato lo recogí, lo puse en un pomito y subí a entregárselo. Cuando me hizo pasar a su apartamento, quedé maravillado con todas las peceras y objetos marinos que tenía en su casa. Me vio tan admirado que no solo me dejó el pecesito sino que me obsequió una hembra y con el tiempo vi con fascinación cómo se reproducían los peces”.

Aquello avivó su curiosidad. Empezó a pescar más en serio en un arrollo cerca de su casa, más tarde en el Malecón habanero y luego a participar en diferentes actividades relacionadas con el mar. En realidad no solo le interesaba un aspecto, sino todos, y así empezó a forjarse lo que años más tarde sería su empresa sin fines de lucro, Universo Marino.

El capitán, sin embargo, tenía vidas paralelas. Por un lado estudió y se graduó como arquitecto e ingeniero civil y alcanzó luego un doctorado en ciencias. Por el otro lado, llegó a ser presidente de la Federación Hispana de Pesca Deportiva de Cuba.

Con enormes esfuerzos logró reunir una buena cantidad de dinero y en su calidad de directivo tuvo la opción de comprar un bote que se llamaba Venceremos.

Ese bote no solo le serviría para adentrarse en su pasión marina sino para escapar a la libertad.

En 1992 salió con su embarcación de la playa de Baracoa, y se reunió en otro punto con su esposa Isabel, su hija Raimy, de 10 años de edad, quienes lo esperaban en el mar con sus respectivas cámaras salvavidas. En Cuba el núcleo familiar no podía subir junto a la embarcación para evitar las salidas del país. En total subieron 13 personas en la nave que escapó con rumbo a Miami.

Apenas al año de llegados a Miami, el capitán fundó la Federación Hispana de Pesca, y desde entonces se convirtió en un hombre de consulta en los temas marinos.

Junto con su esposa y su hija publican cada dos meses la revista Universo Marino. Todos los sábados, a las 9 a.m., el capitán tiene un programa de 30 minutos en la emisora radial La Poderosa (670 AM) y participa con frecuencia en diversos espacios en TV para que dar su opinión de experto, especialmente cuando se producen accidentes.

Así ocurrió cuando El Faro se hundió el 29 de septiembre del 2015 en las costas de las Bahamas y murieron sus 33 tripulantes. El buque había partido de Jacksonville con destino a Puerto Rico y se encontró con el ojo del huracán Joaquín. El Faro medía 241 metros de largo (28 menos que el Titanic) y 29 metros de ancho y pesaba 149,000 toneladas.

“Lo cogieron olas de 30 pies de altura y posiblemente se dio vuelta de campana”, comentó el capitán.

También fue entrevistado por casi todos los medios luego del trágico accidente que acabó con la vida del pitcher de los Marlins José Fernández y dos acompañantes.

“Equivocaron la entrada, se fueron contra el rompeolas grandísimo que partió el casco, a las 3 a.m. y con poca visibilidad”, comentó el capitán. “Independientemente de haber bebido y tener la influencia de sustancias, ese error fue fatal, al igual que la velocidad”.

La Comisión de Pesca y Vida Salvaje de la Florida, que suele consultar al capitán Rodríguez, presentó un informe de 74 páginas y dieron todos los detalles.

“Manejar a 67 millas por hora de noche es demasiado”, dijo el capitán. “De día también lo es. Esa noche se hicieron las cosas como para que no salieran bien”.

Su esposa Isabel es uno de sus grandes pilares. Enfermera de profesión y con 17 años de trabajo en un hospital, estudió periodismo informativo por internet en la Universidad de Barcelona con el propósito de apoyar en la labor de su esposo. Ahora es productora, camarógrafa, fotógrafa y organizadora en el Universo Marino.

Hay que considerar que todo lo financian ellos mismos: Isabel es corredora de bienes raíces y el capitán, constructor. El objetivo que tienen es concientizar a la gente sobre la importancia en la conservación ambiental y el cuidado de los arrecifes.

“En una labor coordinada con el condado, la semana pasada salimos con estudiantes de las escuelas de Miami Beach a hacer una limpieza en la playa”, comentó la señora Isabel. “Recogimos más de 25 bolsas de botellas, bolsas de plástico y tantas cosas más que matan la fauna marina”.

Tiempo atrás, el capitán organizó un Torneo de Universo Marino a beneficio de los niños discapacitados y gracias a ello y a todas sus contribuciones, la ciudad de Miami proclamó el 22 de octubre como el Día del Capitán Manuel Rodríguez-Lestón”.

Siga a Luis Sánchez en Twitter: @luisfsanchez6

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de mayo de 2017, 6:29 p. m. with the headline "El mar le permitió escapar de Cuba, y en EEUU este capitán tiene una misión especial."

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