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Trasfondo

Un cuadro saqueado por los nazis, ¿ejemplo para el arte robado por otras dictaduras?

’La Punta Della Dogana e San Giorgio Maggiore’ (1740), de Michele Marieschi, fue saqueada por los nazis a los Graf.
’La Punta Della Dogana e San Giorgio Maggiore’ (1740), de Michele Marieschi, fue saqueada por los nazis a los Graf. asasas

Era 1937, en Viena, cuando una pareja de judíos, Heinrich y Anna Maria Graf, compraron una vibrante pintura al óleo del siglo XVIII, del Gran Canal en Venecia con el museo Punta Della Dogana al fondo. La obra estaba en el sitio de honor en la sala, la más destacada de su reducida, pero atesorada colección de arte.

Un año después, Alemania se anexaba Austria y los Graf y sus gemelas de seis años, Erika y Eva, habían huido del país. Almacenaron sus obras de arte y salieron a Italia, luego a Francia –donde a Heinrich lo tuvieron más de un año en una campo de internamiento para judíos–, luego a España y Portugal, y, al final, a Nueva York. Para cuando se asentaron en Forest Hills, Queens, ya era 1942 y los nazis habían saqueado todas sus posesiones.

La valorada pintura se convirtió en el centro de la atención de un esfuerzo de recuperación durante 70 años de la familia Graf y sus herederos, el cual está terminando ahora con una nota ambivalente. Sotheby’s en Londres se está preparando para vender el cuadro del artista Michele Marieschi en una subasta de la obra de viejos maestros en julio, de conformidad con un acuerdo de restitución entre los herederos y un fideicomiso en nombre del dueño, hoy finado, cuya identidad no se reveló. La subastadora estima en 650,000 a 905,000 dólares el valor de la pintura.

Esta historia dolorosa y enrevesada refleja cómo las obras de arte saqueadas que han estado en manos privadas están llegando al mercado por medio de acuerdos con los dueños legítimos, en una forma con la que se trata de resolver el pasado mancillado. Es posible que estos convenios no tengan como resultado la devolución de las obras a los herederos, pero, al menos, sí brindan una forma de resolución con cierta indemnización a los herederos y las obras salen del escondite.

Los herederos de los Graf no pudieron recuperar la pintura La Punta Della Dogana e San Giorgio Maggiore (1739-1740) porque el dueño difunto y el fideicomiso declinaron devolverla. Las partes llegaron al acuerdo por el que comparten lo recaudado en la venta de Sotheby’s. Ninguno de los involucrados reveló detalles del acuerdo.

Nosotros habríamos preferido que se nos devolviera la pintura para que mis suegros la tuvieran en vida o, de fallar eso, sus herederos

Stephen Tauber

yerno de los Graf, propietarios del cuadro

Stephen Tauber, el yerno de los Graf, dijo en entrevista telefónica que la resolución era “agridulce”. Su esposa Erika murió en 2012 a los 79 años; la hermana Eva vive en una comunidad de retiro en Canton, Massachusetts.

“Nosotros habríamos preferido que se nos devolviera la pintura para que mis suegros la tuvieran en vida o, de fallar eso, sus herederos”, dijo. “Negociamos un compromiso que firmamos. Realmente no es satisfactorio, pero es aceptable. Fue lo mejor que pudimos lograr. Lo ideal habría sido que se le regresara totalmente a nuestra familia. Eso no fue posible, así es que nos conformamos con lo que pudimos conseguir”.

Una representante del fideicomiso no respondió a una solicitud para comentar.

Como muchas pinturas saqueadas durante la Segunda Guerra Mundial, La punta Della Dogana e San Giorgio Maggiore pasó por varias manos después de que los Graf la tuvieran que dejar atrás. La bodega Schenker en Viena, les informó en una carta que la Gestapo había confiscado el contenido de su unidad el 16 de noviembre de 1940, según Andrew Fletcher, el jefe de ventas del departamento de pinturas de los viejos maestros en Sotheyby’s, en Londres.

Se desconoce dónde exactamente estuvo la pintura en los años de la guerra, pero en 1952, el comerciante menor en arte Henry James Alfred Spiller la vendió en una subasta a Edward Speelman, un destacado comerciante londinense especializado en viejos maestros de la pintura, quien, un año después, se la vendió al ahora finado dueño.

La familia Graf había estado buscando la pintura desde 1946, cuando Heinrich Graf presentó una demanda por la obra en Austria. En 1998, las dos hijas, con la asistencia del Registro de Arte Perdido, una base de datos de arte perdido y robado que también brinda servicios de búsqueda, publicaron un anuncio en The Art Newspaper buscando información.

Charles Beddington, un comerciante en obras de los viejos maestros que había trabajado como especialista en Christie’s, reconoció la pintura que había visto en la casa del dueño unos 15 años antes.

“Yo sabía dónde estaba”, dijo Beddington en una entrevista telefónica. “Pero, entonces, pensé en preguntar en Christie’s si estaba bien revelar el nombre del cliente, y me dijeron que no”.

Las hermanas pidieron a un juez británico que emitiera un requerimiento en contra de Christie’s para que diera a conocer el nombre del dueño. Después de un fallo favorable, Christie’s le dio el nombre a la familia, según Tauber. (Declinó compartirlo.) El Registro de Arte Perdido y la comunidad Israelita de Viena trataron, entonces, de comunicarse con el dueño en nombre de las hermanas, pero infructuosamente: se negó a hablar.

El dueño murió en el 2013, dijo Tauber, y la pintura llegó a manos de un fideicomiso. En el 2015, contactó a Christopher Marinello en Art Recovery International, el cual se especializa en mediar en demandas de restitución. Fue entonces que comenzaron las negociaciones con las herederas Graf.

En lo general, la pintura, apreciada por la familia Graf, no está considerada como una obra mayor. Jonathan Green, un dueño de la Galería Richard Green en Londres, especializada en pinturas de los viejos maestros, dijo que la estimación del precio que hizo Sotheby’s para la subasta de julio parece justa.

“No es el mejor Maireschi que haya visto, ni por asomo, pero es uno hermoso”, dijo. “El precio es el correcto, suponiendo que esté en buenas condiciones”. Puso a Marieschi en “cuarto en el orden jerárquico de los paisajistas venecianos del siglo XVIII”, después de Canaletto, Guardi y Bellotto. “He visto unas 20 a 30 de sus obras en subasta en los últimos 20 años, y las excepcionales se pueden vender hasta por dos millones de dólares”, añadió.

La familia Graf y la sucesión llegaron al acuerdo de restitución en diciembre. Tauber, de 85 años, y su hijo Andrew Tauber, de 54, un abogado en Washington, pudieron pasar una hora con la pintura cuando estuvo en las oficinas de Sotheby’s en París el mes pasado.

“Por fin, por fin, después de décadas de oír hablar de esta pintura, pude verla con mis propios ojos”, dijo Andrew Tauber. “Saber que mis abuelos, con quienes tuve una relación muy cercana, amaban tanto esta obra, fue una experiencia muy emotiva”.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de junio de 2017, 8:09 p. m. with the headline "Un cuadro saqueado por los nazis, ¿ejemplo para el arte robado por otras dictaduras?."

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