Trasfondo

Las cubanas se resisten a ser madres y hasta el gobierno se preocupa

Una madre lleva a su hijo en bicicleta en El Rincón, Cuba, en septiembre del 2012.
Una madre lleva a su hijo en bicicleta en El Rincón, Cuba, en septiembre del 2012. AP

Camina lentamente y se abanica todo el tiempo. Con cada paso, el ancho vestido floreado se mueve de un lado a otro. Yadira Ramos tiene 34 años y dará a luz por primera vez en solo dos semanas. Graduada de contabilidad, la joven postergó la maternidad por razones profesionales, pero la decisión de tener un solo hijo la tomó por motivos económicos.

Desde hace casi 40 años la tasa de fecundidad no logra remontar en Cuba. En 2016 el promedio de hijos por mujer fue solo de 1,63 y nacieron 8.192 niños menos que el año anterior, según datos del Anuario Estadístico de Salud. La Isla sufre una tensa situación demográfica que amenaza con convertirse en el más grave de sus problemas.

Las autoridades están alarmadas por la baja natalidad, que lleva a un acelerado proceso de declive poblacional. El envejecimiento pone al límite los gastos en pensiones y sanidad en un país que terminó el 2016 en recesión económica.

Con una población que cada vez vive más, la expectativa de vida roza los 79,5 años, el periodo que las parejas destinan a la reproducción se acorta y esto entra en conflicto con el tiempo que las mujeres usan en sus carreras profesionales.

Cuando era pequeña, Yadira Ramos llamó a sus muñecas con los nombres que soñaba para sus futuras hijas: "Lucrecia, Lucía y Amanda". Sin embargo, los planes de una familia numerosa chocaron contra la realidad. "La situación no está como para tener más de un hijo", explica la embarazada a 14ymedio.

En 2016 se realizaron en Cuba 85,445 abortos inducidos, según datos del Anuario Estadístico de Salud, mientras que solo nacieron 116,725 niños

Casada con un camarero de un local gastronómico estatal, la futura madre pertenece a un estrato social que vive al día, sin poder permitirse lujos. La mayor parte del salario del último año lo han destinado a la compra de pañales, biberones y una cuna. "La cuenta no da y sin los regalos que me han hecho no sé cómo me las iba a arreglar", aclara.

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