Trasfondo

El negocio de la muerte en Cuba, se venden tumbas con difunto incluido

Entrada del Cementerio de Colón en La Habana. La venta de tumbas a un nuevo comprador con restos del difunto anterior es parte de las transacciones en el negocio funerario en Cuba.
Entrada del Cementerio de Colón en La Habana. La venta de tumbas a un nuevo comprador con restos del difunto anterior es parte de las transacciones en el negocio funerario en Cuba. el Nuevo Herald

“En esta calle hay cinco panteones a la venta”, cuenta Boris Fernández mientras camina por el cementerio de Colón en La Habana. “Esa tiene la lápida de granito pero la gente con dinero prefiere el mármol”, explica. Su negocio es “garantizar el descanso en la otra vida”, dice a 14ymedio este vendedor que vive del negocio funerario.

“La primera vez que vendí una tumba fue casi por accidente”, recuerda el ingeniero, convertido en agente inmobiliario para el más allá. “En 2011 me contactó una señora que quería rematar todo para irse del país. A lo primero que le encontró comprador fue al panteón familiar”, dice.

La cremación de cadáveres compite duramente con los enterramientos tradicionales de Fernández. En 2013, se incineraron 5,045 cadáveres en todo el país. Sin embargo, el trabajador asegura que “todavía hay mucha gente que prefiere pasar la eternidad en un lugar bonito como esta tumba”, explica mientras señala una lápida con letras de bronce.

Con los años, el negociante ha ido especializando sus servicios y cada cliente satisfecho le recomienda a su vez nuevos clientes. “He aprendido a tasar las tumbas, los panteones y los osarios porque hay muchos detalles que hay que tener en cuenta”. Ha estudiado “hasta un poco de historia del arte” para determinar estilos e influencias.

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