Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Trasfondo

El abuso verbal y emocional contra la mujer, ya es casi una epidemia

MCT

Patricia Evans calcula que ha hablado con más de 45,000 personas, 97 por ciento de ellas mujeres, quienes han sufrido de abuso verbal severo a manos de su pareja.

Las frases y manera de hablar de los abusadores –insultos como “perezosa” y “estúpida”, frases como “Eso nunca sucedió” y “Nunca hice eso” tienen como fin distorsionar eventos del pasado, y acusaciones que lentamente las aíslan de familiares y amigos– resultaron asombrosamente similares. A diferencia de una pareja de mal carácter o alguien que ocasionalmente dice algo cruel y después se disculpa, los que abusan verbal y emocionalmente de sus parejas a lo largo de los años convencen a la víctima de su culpabilidad; encuentran formas de retirarle apoyo emocional o financiero; y, lentamente, “le borran la conciencia”, dice Evans, experta en abuso familiar.

No cabe duda de que vemos esto como una epidemia. No es algo que suceda de un día para otro. Es gradual y sucede a lo largo de los años”\.

Cameka Crawford

portavoz de la National Domestic Violence Hotline, grupo de defensa con sede en Austin

“No cabe duda de que vemos esto como una epidemia”, dijo Cameka Crawford, portavoz de la National Domestic Violence Hotline, un grupo de defensa con sede en Austin. “No es algo que suceda de un día para otro. Es gradual y sucede a lo largo de los años”.

La Oficina de Salud Femenina, parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos, identifica 11 señales de abuso emocional, como la humillación de las víctimas, supervisar lo que están haciendo, desalentarlas de que vean a amigos o familiares, acusarlas constantemente de engaño y dictarles lo que tienen que comer o las ropas que usar.

La Oficina para la Violencia contra la Mujer del Departamento de Justicia agrega a la lista “insultos” y “críticas constantes”. El grupo de Crawford agrega: Atrapar a una víctima en su casa, culparla por el abuso, dañar objetos, amenazar con hacer daño a seres queridos y mascotas y distorsionar la realidad de la víctima, por ejemplo, negando hechos del pasado o afirmando que el abuso “te lo estás imaginando”.

Nada de esto incluye abuso físico, pero incluso así los daños pueden ser severos. La Oficina de Salud Femenina señala: “Los intentos de asustarte, aislarte o controlarte también son abuso. Te pueden afectar física y emocionalmente. Y con frecuencia son señales de que el abuso físico será el paso siguiente”.

La Domestic Violence Hotline –que ha recibido más de 4 millones de llamadas desde 1996– dice que aunque el 58 por ciento de las llamadas, correos electrónicos y textos recibidos en el 2016 fueron sobre violencia física como un componente, el 84 por ciento de esos 323,000 contactos involucraron abuso emocional o verbal.

“El abuso doméstico se trata de un desequilibrio de poder y control”, dijo Crawford. “Una persona trata de controlar a la otra mediante diferentes tácticas para mantener el poder en la relación”.

Jeanne King, psicóloga especializada en abuso doméstico desde 1999, dijo que con frecuencia recibe llamadas de mujeres y hombres que piden asistencia solo después de que años de abuso emocional llegan al abuso físico.

“Es el abuso físico el que hace a esas personas reaccionar ante lo que estaba pasando”, dijo. “Si usted tiene que enfrentar violencia de parte de su pareja, por lo general ya ha padecido abuso emocional, y con frecuencia abuso financiero.

El potencial de llegar al abuso físico está ahí, pero no sucede siempre. He escuchado a personas decir: ‘No golpeo a mi esposa. Estoy por encima de eso. Soy presidente ejecutivo, soy médico, soy abogado, estoy por encima de eso’. Pero esas mismas personas encierran a su pareja en una habitación... impiden que salga de la casa. Violan sus derechos sin ponerle un dedo encima.

Jeanne King

psicóloga especializada en abuso doméstico

“El potencial de llegar al abuso físico está ahí, pero no sucede siempre. He escuchado a personas decir: ‘No golpeo a mi esposa. Estoy por encima de eso. Soy presidente ejecutivo, soy médico, soy abogado, estoy por encima de eso’. Pero esas mismas personas encierran a su pareja en una habitación, le bloquean la puerta, impiden que salga de la casa. Violan sus derechos sin ponerle un dedo encima”.

Evans dijo que algunos abusadores nunca usan la violencia física “porque saben que eso significa ir a prisión”. Pero se dedican a desmoralizar o trivializar comportamientos,como decidir qué debe pensar, sentir o desear su pareja, diciendo cosas como “No estás realmente ofendida” o “Solo quieres discutir”.

Una mujer de unos 50 años que vive en California, y quien habló a condición de no ser identificada, dijo que demoró dos decenios en salir de su esposo abusivo. Ella conoció a su esposo cuando los dos estaban por cumplir los 30 años. Tenían amigos comunes y dijo que le pareció un hombre agradable “con quien se la pasaba bien”.

Pero cuando regresaron de su luna de miel, las cosas comenzaron a cambiar para peor. Dijo que se ponía furioso con ella, le decía cosas como “perezosa”, “estúpida” y “tonta”, le decía cosas a la cara agitando las manos, que era “la peor madre” y la amenazaba con dejarla sin dinero y llevarse al hijo de los dos. Lo peor de todo fue que algunos de estos episodios de furia ocurrían mientras estaban en su vehículo y él estaba al volante. Durante su último año de matrimonio, dijo la mujer, comenzó a sujetarla mientras le gritaba, alegando que tenía que hacerlo “porque no escuchaba”. Cuando finalmente solicitó el divorcio, se sentía aterrorizada y “devastada”, sin amor propio. Comenzó a sentirse mejor cuando leyó un libro sobre el abuso verbal.

Crawford y King dijeron que si una persona reconoce que es víctima de abuso y no está en peligro inmediato, lo primero que tiene que hacer es conocer más sobre el tema, contactar el número telefónico de asistencia, encontrar un grupo contra la violencia doméstica y leer sobre el tema en internet.

Sorprendentemente, los expertos recomiendan no someterse a terapia matrimonial en casos de abuso. Explican que los asesores de matrimonios se centran en una responsabilidad dividida exactamente a la mitad en las parejas para mejorar el matrimonio, en vez de abordar el hecho de que una persona está abusando de la otra. Además, el abusador puede manipular al asesor matrimonial o ponerse furioso después sobre lo sucedido en la sesión.

Sandra Stith, asesora matrimonial con licencia y profesora de Estudios Familiares y Servicios Humanos en la Universidad Estatal de Kansas, ha desarrollado programas de asesoría para parejas en ciertos tipos de relaciones abusivas.

Dijo que los graduados de Psicología están aprendiendo mucho más que antes sobre violencia doméstica, de manera que hay muchos terapeutas de parejas que pueden ayudar, pero tienen que estar muy capacitados en el tema de la violencia doméstica. Aseguró que un buen asesor debe poder identificar abuso doméstico, para determinar desde el primer momento si la pareja debe recibir asesoramiento. También, alguien que pida asistencia en una situación de abuso doméstico debe preguntar al terapeuta si tiene experiencia en el tema y, si no la tiene, debe solicitar una referencia a otro profesional.

Evans dijo que el hecho de que un cónyuge abusador cambie depende de muchos factores, como su deseo de que la pareja lo abandone, o que regrese si se ha ido, y la intensidad con que está dispuesto a trabajar para cambiar su actitud. King dijo que las razones del abuso son importantes también en el tratamiento. No hay un diagnóstico psiquiátrico que explique por qué algunas personas son abusadoras. Algunos sufren de traumas o tienen problemas mentales, como desórdenes del comportamiento, de la personalidad, o una adicción.

Evans dijo que el abuso verbal no es nuevo, pero algunos factores permiten que siga presente. “La sociedad todavía está controlada por los hombres”, dijo, y agregó que los abusadores pueden ver “gente en las noticias” insultando a otros y pensar que es algo aceptable.

Evans hizo hincapié en que las personas que quieran salir de una relación abusiva deben entender que el momento más peligroso es cuando están a punto de marcharse o en medio del proceso, y necesitan planear la cosas con cuidado.

Cómo pedir ayuda

Para contactar la Domestic Violence Hotline llame al 800-799-SAFE o thehotline.org.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2017, 10:00 p. m. with the headline "El abuso verbal y emocional contra la mujer, ya es casi una epidemia."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA