Lawrence Sedita, de 74 años, y su esposa Tracey Hilts-Sedita, en su casa en Las Vegas. El índice de la gente de 65 años en adelante que se declara en bancarrota es tres veces mayor de lo que era en 1991.
Lawrence Sedita, de 74 años, y su esposa Tracey Hilts-Sedita, en su casa en Las Vegas. El índice de la gente de 65 años en adelante que se declara en bancarrota es tres veces mayor de lo que era en 1991. ROGER KISBY NYT
Lawrence Sedita, de 74 años, y su esposa Tracey Hilts-Sedita, en su casa en Las Vegas. El índice de la gente de 65 años en adelante que se declara en bancarrota es tres veces mayor de lo que era en 1991. ROGER KISBY NYT