Trasfondo

El Reino Unido esboza un plan para evitar el caos de un brexit sin acuerdo

Vista de la planta Tata Steel en Port Talbot, Wales. El gobierno británico emitió sus primeros planes de contingencia para salir de la Unión Europea sin hacer ningún acuerdo.
Vista de la planta Tata Steel en Port Talbot, Wales. El gobierno británico emitió sus primeros planes de contingencia para salir de la Unión Europea sin hacer ningún acuerdo. NYT

El gobierno británico emitió sus primeros planes de contingencia para salir de la Unión Europea sin hacer ningún acuerdo, estos buscan preparar a la sociedad para posibles alteraciones sin que se dispare una alarma que podría minar el apoyo a todo el proyecto.

El gobierno enfatizó que esperaba sacar adelante un acuerdo con la Unión Europea. Sin embargo, en una serie de documentos técnicos, advirtió que, sin un acuerdo, los importadores y exportadores podrían enfrentar nuevos y significativos obstáculos burocráticos, que los pagos con tarjeta de crédito o débito en Europa continental podrían costar más, y que los ciudadanos británicos que viven en el bloque podrían perder el acceso a servicios bancarios y de pensiones.

Incluso minucias como el diseño de las cajetillas de cigarros se verían afectadas, señaló el gobierno.

Dominic Raab, secretario de Estado para el brexit, el término con que se designa a la salida del Reino Unido de la UE, está caminando en una cuerda floja diplomática y política al emitir esas advertencias. Con el fin de hacer más fuerte la mano negociadora del Reino Unido, quiere demostrar que está listo para retirarse de las cruciales conversaciones sobre el brexit con la UE este año si es necesario.

Sin embargo, al tratar de demostrar a sus interlocutores europeos que el Reino Unido está preparado para cualquier eventualidad, Raab sabe que se arriesga a asustar al pueblo británico y a debilitar la fe en el proyecto del brexit, que él apoya.

Un brexit sin acuerdo “no es lo que queremos, no es lo que esperamos, pero debemos estar listos”, dijo Raab ante una audiencia en el centro de Londres. Pero las ramificaciones de una ruptura en las conversaciones fueron claras a juzgar por el alcance del primer lote de sus documentos de planeación por la ausencia de un acuerdo: cubren servicios financieros, la industria nuclear, productos médicos y hematológicos, así como exportaciones de bienes que podrían usarse para tortura.

El Partido Laborista, de oposición, desestimó los documentos como ejercicios sin sentido que buscan cubrir los fracasos del gobierno y oscurecer el verdadero desastre de un brexit sin acuerdo. “El discurso de Dominic Raab expone la realidad de que su gobierno simplemente no está preparado para una situación en la que no haya un acuerdo”, dijo Keir Starmer, quien representa a la oposición en asuntos relacionados con el brexit.

“El discurso no fue muy detallado ni sustancial, y no dio respuesta a cómo los ministros piensan mitigar las graves consecuencias de salir de la UE sin un acuerdo”, señaló Starmer en una declaración.

Los grupos empresariales tampoco parecieron estar tranquilos. “En estos momentos, pocos pueden dudar que el ‘no acuerdo’ provocaría un desastre en las economías de toda Europa”, dijo Josh Hardie, subdirector general de la Confederación de la Industria Británica. Añadió que quienes argumentan que sería aceptable adoptar repentinamente el comercio bajo las normas de la Organización Mundial del Comercio “viven en un mundo de fantasía, donde los hechos no tienen permiso de desafiar la ideología”.

Mike Cherry, presidente nacional de la Federación de Pequeñas Empresas, dijo: “Los peligros de un brexit sin acuerdo, repentino y no planeado, se expusieron hoy claramente”, y añadió que: “las empresas más pequeñas serán las más incapaces de lidiar con un momento límite”.

Por su parte, Chaand Nagpaul, presidente del consejo de la Asociación Médica Británica, un organismo profesional de doctores, advirtió sobre “un impacto catastrófico para los pacientes, la fuerza laboral y los servicios sanitarios, así como para la salud de la nación”.

Por ahora, el Reino Unido aún es parte del mercado único y la unión aduanera de la UE, lo que asegura el flujo ininterrumpido de bienes y servicios a través de las fronteras internacionales. Todos los días, miles de camiones atraviesan el puerto de Dover en Inglaterra sin detenerse, como parte de un flujo comercial desde y hacia Europa continental.

Sin embargo, todo ello podría cambiar con un brexit sin acuerdo, y ha habido advertencias sobre un cuello de botella en Dover, por el que la provisión de algunos alimentos y medicamentos escasearía a los pocos días, y las fábricas perderían suministros cruciales.

“Cesaría la libre circulación de bienes entre el Reino Unido y la UE”, confirmó un documento gubernamental, y añadió que “se requerirían declaraciones aduaneras cuando los bienes entraran al Reino Unido (declaración de importación) y cuando salieran (declaración de exportación). El transportista de los bienes también tendría que elaborar declaraciones separadas de seguridad y garantía”.

Los negocios, agregó, deben considerar sus opciones y “si deberían conseguir los servicios de un agente aduanal”, pues los requisitos burocráticos podrían ser inmanejables para sus pequeñas empresas.

El Reino Unido planearía reducir el desplazamiento en ciertos sectores, por ejemplo reconociendo los aparatos médicos aprobados en el mercado europeo.

Sin embargo, los consumidores podrían sentir los efectos, pues es probable que el costo de algunos pagos con tarjeta se vea afectados para quienes la usen en el extranjero. “El costo de los pagos con tarjeta entre el Reino Unido y la UE probablemente aumentará”, señala un documento, y aclara que ya no quedarían cubiertos por la prohibición a los cargos adicionales aún en vigor.

Para los ciudadanos del Reino Unido que viven en la UE, los documentos sugieren que el acceso a los bancos o pagos de pensiones británicos podrían alterarse. Un documento señala que eso podría significar que “ya no tengan acceso a los servicios de préstamos y depósitos existentes, y a contactos de seguros, como las anualidades y los contratos de seguros de vida”.

Al igual que con las cajetillas de cigarros, los logotipos y los alimentos orgánicos tendrían que cambiar, y es posible que los exportadores no puedan comercializar sus productos como orgánicos en Europa continental.

Con la salida del Reino Unido programada para finales de marzo, las conversaciones siguen en un punto muerto. Si hay algún logro este año, el Reino Unido entrará en un periodo de transición durante el cual casi no habría cambios sino hasta finales de 2020.

La preocupación es que las negociaciones fracasen, lo que conduciría a un cambio repentino en las reglas comerciales, la llamada situación límite que temen muchos negocios.

En su discurso, Raab hizo poco para sugerir que era probable que el brexit redujera la burocracia, un punto que a menudo plantean los críticos de la Unión Europea.

Raab dijo que más de 7,000 funcionarios británicos trabajan en el brexit y que se han destinado fondos para otros 9,000. Se han reclutado cerca de 300 agentes fronterizos adicionales, y hay planes de añadir a mil miembros más al personal.

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