Trasfondo

La tasa de mortalidad en el Mediterráneo es la más alta desde la crisis migratoria de 2015

Cientos de migrantes desembarcan de un buque italiano, en un puerto de Sicilia, luego de ser rescatados en el Mediterráneo.
Cientos de migrantes desembarcan de un buque italiano, en un puerto de Sicilia, luego de ser rescatados en el Mediterráneo. NYT

El trayecto marítimo entre el norte de África e Italia ahora es más mortífero que en cualquier otro momento desde el punto álgido de la crisis migratoria europea en 2015, aunque la migración ilegal a lo largo de la ruta ha caído a su nivel más bajo en el mismo periodo, de acuerdo con datos que Naciones Unidas emitió el lunes.

Por cada dieciocho migrantes que llegaron a Italia en bote durante los primeros siete meses de 2018, una persona se ahogó en el intento. La cifra es casi el triple de la tasa de mortalidad durante el mismo periodo de 2015 y aproximadamente el doble de 2016, cuando un número récord de migrantes llegó sin autorización a Italia, que durante gran parte del siglo XXI ha sido el principal puerto para las personas que esperan llegar a Europa en bote.

El anuncio de Naciones Unidas se hizo en medio del incremento en las tensiones políticas y sociales en toda Europa, donde la migración ha ayudado a reforzar las economías locales al aumentar la demanda del consumidor, a la vez que también genera presión adicional en las instituciones del Estado y aviva la popularidad de partidos y causas de extrema derecha. Los políticos de extrema derecha ahora comparten el poder en Italia y Austria, y han obtenido resultados inusualmente positivos en las encuestas de Suecia y Alemania, donde esta semana miles de simpatizantes de extrema derecha se manifestaron en la ciudad oriental de Chemnitz para protestar contra la inmigración.

La creciente tasa de mortalidad en el Mediterráneo se debe en gran parte a un repunte en los naufragios que ocurrieron después de que Matteo Salvini, el ministro del interior de Italia, de extrema derecha, prohibió en junio que la mayoría de los barcos de rescate trajeran migrantes a puertos italianos, de acuerdo con otro análisis de Matteo Villa, un especialista en migración en el Instituto Italiano de Estudios Políticos Internacionales, un grupo de investigación en Roma. Cerca de 1600 migrantes murieron en el Mediterráneo en los primeros siete meses de este año.

El índice de llegadas, que se había desplomado antes de que Salvini asumiera el cargo en mayo debido a las medidas que tomó su predecesor, ha caído ligeramente bajo el mandato del nuevo ministro. En promedio 2,200 personas han llegado a Italia en cada uno de los tres meses subsecuentes a la designación de Salvini, en comparación con el promedio de 2700 personas durante los tres meses anteriores.

Ese índice más alto fue casi 80 por ciento menor que los niveles durante el punto culminante de la crisis.

La migración ilegal entre Libia e Italia cayó drásticamente en el verano de 2017, gracias a negociaciones controvertidas entre Marco Minniti, predecesor de Salvini, y las milicias libias que controlan el contrabando ilegal en el sur del Mediterráneo. Sin embargo, la tasa de mortalidad no aumentó, en gran parte gracias a la presencia continua de botes de rescate privados en la costa de Libia dirigidos por organizaciones no gubernamentales.

El gobierno de Minniti introdujo protocolos que evitaron que esos botes trabajaran cerca de la costa de Libia, y le dio autoridad a la guarda costera en aquel país para interceptar y regresar a más migrantes a Libia. No obstante, los botes privados aún podían llevar a los migrantes rescatados a puertos italianos.

Eso cambió en junio, días después del nombramiento de Salvini, cuando un bote de Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranean se vio obligado a desembarcar en España después de que le negaran la entrada a los puertos de Sicilia. Las embarcaciones mercantes y los buques de la Armada italiana tampoco han tenido permitido desembarcar en Italia a migrantes rescatados, lo cual a su vez ha disuadido a los capitanes de navegar cerca de la costa de Libia.

Esto ha dejado las responsabilidades de rescate casi exclusivamente a la guardia costera libia, una alianza informal de marineros con pocos recursos y capacitación deficiente provenientes de milicias rivales en Libia.

“Un gran factor que contribuye al mayor índice de mortalidad es la capacidad reducida de búsqueda y rescate en la costa libia este año en comparación con el mismo periodo del año pasado”, señaló en su informe la agencia de refugiados de Naciones Unidas.

Villa describió la situación como un “ejemplo admonitorio” para los funcionarios europeos que buscan justificar las medidas contra la migración con el argumento de que intentan salvar vidas deteniendo el tráfico ilegal de personas.

“Si el objetivo es reducir el índice de mortalidad, entonces deben tener mucho cuidado al delegar las actividades de rescate a la guardia costera de Libia, porque evidentemente no son capaces de manejar más de 3,000 salidas al mes”, dijo Villa.

Los especialistas en migración y activistas de derechos de los migrantes también han criticado la política de regresar migrantes a Libia, donde la guerra civil y la descomposición del orden público han creado condiciones peligrosas para los migrantes, por quienes a veces se exigen rescates o a quienes las milicias ponen a trabajar en condiciones de esclavitud, a pesar de que en un principio los hayan rescatado.

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