Trasfondo

Día de furia después de artículos que levantaron el velo

El president Donald Trump hace comentarios sobre la columna de opinión que salió publicada anónimamente en The New York Times.
El president Donald Trump hace comentarios sobre la columna de opinión que salió publicada anónimamente en The New York Times. NYT

El presidente Donald Trump buscaba reafirmar el mando de su gobierno el miércoles 5 de septiembre en medio de la información sobre una “resistencia silenciosa” por parte de algunos de sus propios asesores, quienes en secreto y de manera deliberada han tratado de frustrar desde adentro lo que un funcionario llamó sus “decisiones imprudentes”.

La lucha surrealista entre Trump y por lo menos algunos miembros de su propio equipo ha caracterizado su mandato desde el comienzo, pero la semana pasada se dio a conocer públicamente de una forma que sembró dudas sobre la capacidad del presidente para gobernar y las responsabilidades y deberes de la gente que trabaja para él.

Una columna de opinión escrita por un funcionario anónimo del gobierno de Trump que publicó The New York Times ese miércoles afirma que “héroes anónimos” en su equipo “trabajan diligentemente desde adentro para frustrar partes de su agenda y sus peores inclinaciones”. Esta columna apareció un día después de que la noticia de un nuevo libro, Fear, de Bob Woodward de The Washington Post, dio a conocer los esfuerzos de algunos asistentes para bloquear de manera subrepticia al presidente cuando creen que puede estar actuando de manera peligrosa.

El retrato colectivo sugirió que Trump puede no estar enteramente a cargo de su Casa Blanca, donde está rodeado de asesores que lo consideran tan volátil y temperamental que desaparecen documentos de su escritorio con la esperanza de evitar que emita órdenes impulsivas. Mientras que para sus rivales esos esfuerzos son heroicos y patrióticos, sus seguidores se quejan de un golpe de estado virtual que no concuerda con la Constitución ni la voluntad de la gente.

Trump montó en cólera después de leer el artículo de opinión y John F. Kelly, su jefe de Gabinete, y otros asistentes salían y entraban a toda prisa a la oficina de prensa tratando de buscar la manera de responder. Los asesores le dijeron a Trump que se trataba del mismo caso de los soplones que hablaban con la prensa todos los días, pero de inmediato se inició la cacería del autor del artículo ofensivo y el escrutinio se concentró en unos seis nombres. Los asistentes de la Casa Blanca comentaron que suponían que lo había escrito alguien que trabajaba en el gobierno, pero no en la Casa Blanca como tal, si bien no podían estar seguros.

Trump lanzó ataques furibundos en eventos públicos y a través de Twitter. Arremetió contra lo que llamó el “editorial cobarde” del funcionario anónimo y desestimó el libro de Woodward llamándolo “una absoluta pieza de ficción” y estar “totalmente desacreditado”. Atribuyó los relatos a un medio noticioso que ha buscado destruir su presidencia.

“No les gusta Donald Trump y a mí tampoco me gustan ellos porque son gente muy deshonesta”, dijo el presidente durante una reunión con alguaciles. Después, Trump publicó un mensaje en Twitter que simplemente decía: “¿TRAICIÓN?”, seguido de otro con el mensaje: “¡Si ese anónimo COBARDE de verdad existe, The Times debe, por razones de Seguridad Nacional, entregarlo al gobierno de inmediato!”.

El funcionario anónimo, cuya identidad conoce el departamento de la sección editorial de The Times, pero no su personal de noticias, describió el liderazgo del presidente como “impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz” y citó a los “adultos a cargo” que se esmeran por evitar el desastre. En un momento dado, el funcionario escribió que el Gabinete había debatido si se debía invocar la Enmienda 25 para declarar a Trump incapaz de cumplir con sus deberes, pero nadie quiso precipitar una crisis constitucional.

“Queremos que el gobierno tenga éxito y pensamos que muchas de sus políticas ya han convertido a Estados Unidos en un país más seguro y más próspero”, escribió el funcionario. “No obstante, creemos que nuestro deber prioritario es con este país, y el presidente continúa actuando de manera perjudicial para la salud de nuestra república”.

“Es por eso que muchos funcionarios designados por Trump nos hemos comprometido a hacer lo que esté a nuestro alcance para preservar nuestras instituciones democráticas y al mismo tiempo frustrar los impulsos más erróneos de Trump hasta que deje el cargo”, agregó el funcionario.

Cuando Trump declaró en Twitter que prohibiría la participación de soldados transgénero en el ejército, el secretario de Defensa Jim Mattis frenó el asunto, insistiendo en que primero se analizaría. El senador republicano de Tennessee Bob Corker, crítico de Trump, dijo el año pasado que los asesores del presidente buscaban evitar que tomara decisiones apresuradas.

“Me consta que todos los días en la Casa Blanca se da la situación de tratar de contenerlo”, mencionó Corker en una entrevista con The Times. Cuando Trump atacó a Corker en Twitter, el senador respondió con un tuit mordaz: “Es una vergüenza que la Casa Blanca se haya convertido en un centro de cuidados diurnos para adultos. Es evidente que alguien no se presentó a tiempo a trabajar hoy”.

Apenas el mes pasado, en un nuevo libro, Omarosa Manigault Newman, una asesora de la Casa Blanca a la que el jefe de Gabinete, John F. Kelly, despidió, escribió que un “ejército de personas” estaban “trabajando en silencio” para evitar que el presidente dañe a la nación. “Muchos en este ejército silencioso son parte de su partido, su gobierno, e incluso su propia familia”, escribió la exasesora.

Algunas personas leales a Trump dijeron que esto equivale a una toma inconstitucional del poder por parte de miembros del personal que no fueron electos.

“El problema es que hay gente que asumió cargos en este gobierno no para servir al país, sino para servirse a sí misma y, en su mente, proteger al país del presidente, pero esa no es su función”, explicó Corey Lewandowski, exgestor de campaña de Trump, quien sigue siendo cercano al presidente. “La gente de Estados Unidos votó para que Donald Trump fuera presidente e implementara sus políticas”.

La descripción de la gestión de Trump por parte del funcionario anónimo que escribió la columna de opinión hace eco del recuento de Woodward, al igual que de reportajes de muchas organizaciones de noticias y otros autores en los últimos veinte meses. “Las reuniones con él se descarrilan y se salen del tema; él se involucra en diatribas repetitivas y su impulsividad deriva en decisiones a medias, mal informadas y en ocasiones imprudentes, de las que posteriormente se tiene que retractar”, escribió el funcionario.

La sección de columnas de opinión de The Times se maneja aparte del departamento de noticias. Los editores de las columnas de opinión escribieron que tomaron la inusual decisión de publicar una columna sin identificar al autor debido a la importancia del tema. “Creemos que publicar este ensayo de forma anónima es la única manera de ofrecer una perspectiva importante a nuestros lectores”, escribieron.

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