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Trasfondo

Alemania siente el peso de su pasado colonial

Un grupo se reúne para celebrar un festival que busca concientizar sobre el violento legado colonial en África.
Un grupo se reúne para celebrar un festival que busca concientizar sobre el violento legado colonial en África. NYT

A simple vista es una calle ordinaria: mide unos 400 metros y pasa por una loma cubierta con hierba del tamaño de dos canchas de baloncesto.

Sin embargo, para Joshua Kwesi Aikins, esta calle, Petersallee, en el barrio africano de Berlín, asesta un fuerte golpe emocional.

En 1939, los nacionalsocialistas dedicaron esta calle a Carl Peters, uno de los dirigentes de las violentas intervenciones coloniales en África.

“Dijeron: ‘Miren, este hombre fue uno de los fundadores de nuestro imperio y tenemos que rendirle homenaje’”, comentó Aikins, un científico social y activista alemán de 38 años con raíces ghanesas. “En realidad, esto es propaganda nazi”.

Durante mucho tiempo, se ha elogiado a Alemania por la forma en que ha confrontado su historia nazi, desde extender disculpas formales hasta pagar indemnizaciones a las víctimas. Pero según activistas e historiadores, el reconocimiento del país de su pasado nazi no es tan completo como podría suponerse.

Afirman que Alemania todavía tiene que asumir su violento legado colonial en África, el cual fue la base y la inspiración de las atrocidades nazis.

Con una duración de 1884 a 1918, esa historia colonial fue relativamente corta, en comparación con la de otros países europeos, pero de todas formas dejó cicatrices. Los colonizadores alemanes mataron a decenas de miles de personas durante su dominio sobre la totalidad o parte de los actuales países de Ghana, Togo, Camerún, Ruanda, Burundi, Tanzania y Namibia.

Los letreros de las calles y algunos monumentos que rinden homenaje a colonizadores alemanes aún siguen dispersos en el país. En las escuelas alemanas solo se enseñan nociones superficiales de la historia colonial. El gobierno no se ha disculpado por los crímenes coloniales del país y apenas recientemente comenzó a referirse a esos asesinatos como genocidio.

La renuencia de Alemania “habla mucho de la postura que asume la sociedad alemana, o la europea, respecto a la historia colonial”, afirmó Nadja Ofuatey-Alazard, una activista cultural alemana cuyo padre es ghanés. “Aún se adhieren al mito de la misión civilizadora. No enmarcan al colonialismo como un régimen de violencia y dominación”.

Parece que estas actitudes están cambiando poco a poco.

Para satisfacción de los activistas que han pasado años presionando con el fin de que haya cambios, los funcionarios de Berlín acordaron hace un par de meses cambiar el nombre de Petersallee y los de otras dos calles que rendían homenaje a colonizadores alemanes. Las calles llevarán el nombre de combatientes de la resistencia africana.

El gobierno alemán está en su tercer año de negociaciones con Namibia sobre la forma de compensar los crímenes en contra de la antigua colonia donde murieron decenas de miles de personas bajo la ocupación alemana. Ruprecht Polenz, exmiembro del Parlamento que representa a Alemania en las negociaciones, señaló que ambas partes están llegando a un acuerdo que podría sentar las bases para extender una disculpa oficial.

Mediante el acuerdo se llamaría genocidio a los asesinatos por parte de Alemania; se esbozaría la creación de una fundación para aumentar el compromiso social y cultural entre los países, y se solicitaría mayor apoyo para las comunidades de Namibia más afectadas por el genocidio con programas que, por ejemplo, proporcionen capacitación para el empleo, vivienda y acceso a la electricidad.

“Alemania aprendió de la primera mitad del siglo XX, y logramos hacerlo porque confrontamos el pasado y lo asumimos”, afirmó Polenz. “La historia colonial también pertenece a ese pasado y queremos responsabilizarnos por ello”.

No obstante, las violentas protestas en contra de la inmigración que se desataron recientemente en la ciudad de Chemnitz, al este de Alemania, han sembrado algunas dudas acerca de qué tanto en realidad este país ha aprendido de su pasado. Para muchos activistas, el racismo que se generó durante la época colonial sentó las bases del racismo con el que aún hoy en día tiene problemas el país.

“Los franceses, los ingleses y los alemanes estaban unidos en su mentalidad racista”, comentó Christian Kopp, historiador de la organización activista Berlín Postcolonial. “En ese sentido, se requiere una explicación global para la historia del nacionalsocialismo”.

Los alemanes de la época colonial fueron un ejemplo salvaje que siguieron los nazis.

A comienzos del siglo XX, un general alemán, Lothar von Trotha, emitió una orden de exterminación de los hereros, un pueblo nativo de lo que ahora es Namibia, mediante una táctica que resurgió décadas más tarde: los campos de concentración.

De acuerdo con David Olusoga, historiador y coautor de The Kaiser’s Holocaust, en tres años y medio habían muerto cuatro quintas partes de la población de los hereros y la mitad de los namas, otro grupo étnico.

Además de las decenas de miles de muertes en Namibia, al menos 100,000 combatientes de la resistencia de África oriental, conocidos como los Maji Maji, murieron en una guerra para defender su territorio de las tropas alemanas.

Los colonizadores alemanes llevaron cráneos y restos humanos de África a Alemania para hacer estudios mediante una ciencia basura que afirma poder evaluar la personalidad, la inteligencia y otras características por la forma del cráneo de una persona, lo que también se volvió parte de la ideología racista nazi.

El año pasado, los namas y los hereros demandaron al gobierno alemán en un tribunal federal de Nueva York para obtener una indemnización. El caso está pendiente, pero el asunto del desagravio ha sido un punto delicado en las negociaciones con Namibia, señaló Polenz.

Recientemente el gobierno alemán regresó a la delegación namibia restos robados durante la época colonial. Fue la tercera vez que Alemania ha tenido un gesto de ese tipo, pero no ha acontecido sin controversias.

Sigue habiendo escepticismo acerca de si este país asumirá su pasado colonial. Las negociaciones con Namibia se han prolongado más tiempo de lo que había previsto el gobierno alemán. Los detractores han culpado al gobierno por no tratar directamente con los namas y los hereros, grupos étnicos minoritarios que han estado en desacuerdo con los dirigentes de su país acerca del asunto colonial.

“Necesitamos con urgencia una señal política importante y valiente, y necesitamos una solución al asunto del genocidio herero”, afirmó Jürgen Zimmerer, catedrático de Historia en la Universidad de Hamburgo. “Necesitamos una posición central para rememorar e investigar la historia colonial”.

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