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Trasfondo

Ha sido ‘un año difícil’ después de que los huracanes destrozaron las Islas Vírgenes Británicas

Una casa sin techo en West End, Tortola, Islas Vírgenes Británicas. Aunque los titulares de los periódicos se ocuparon de la lenta recuperación de Puerto Rico después del huracán María, en general los territorios más pequeños y las islas estado de la región fueron un tema secundario.
Una casa sin techo en West End, Tortola, Islas Vírgenes Británicas. Aunque los titulares de los periódicos se ocuparon de la lenta recuperación de Puerto Rico después del huracán María, en general los territorios más pequeños y las islas estado de la región fueron un tema secundario. NYT

Todas las mañanas, Helen Penn despierta al clamor de los taladros y los martillos.

Desde su casa, en la ladera de una colina, puede ver los camiones de construcción que obstruyen las calles de abajo y a los turistas que se derraman de los cruceros, los cuales han comenzado a atracar de nueva cuenta en Tórtola, la más grande de las Islas Vírgenes Británicas.

Sin embargo, a pesar de todo el bullicio, Penn y muchos otros habitantes aún no perciben una sensación de normalidad un año después de que el huracán Irma, la tormenta más poderosa de la que se tenga registro en el océano Atlántico y, unas semanas más tarde, el huracán María destrozaran la isla caribeña.

Un toldo blanco todavía cubre una sección de la casa de color amarillo brillante donde vive Penn, de 74 años, con sus dos hijos. Aún no hay muros interiores en la casa. Sin electricidad, la familia depende de pequeñas lámparas solares durante la noche.

Un toldo blanco todavía cubre una sección de la casa de color amarillo brillante donde vive Helen Penn, de 74 años, con sus dos hijos. Aún no hay muros interiores en la casa. Sin electricidad, la familia depende de pequeñas lámparas solares durante la noche.
Un toldo blanco todavía cubre una sección de la casa de color amarillo brillante donde vive Helen Penn, de 74 años, con sus dos hijos. Aún no hay muros interiores en la casa. Sin electricidad, la familia depende de pequeñas lámparas solares durante la noche. DENNIS M. RIVERA PICHARDO NYT

“Hago lo que puedo para no estresarme al respecto”, comentó Penn. “Necesito ser fuerte para mis hijos”.

Aunque los titulares de los periódicos se ocuparon de la lenta recuperación de Puerto Rico después del huracán María, en general los territorios más pequeños y las islas estado de la región fueron un tema secundario. Ahora que ya empezó otra temporada de huracanes, las islas como Tórtola siguen luchando para recuperarse de los dos huracanes categoría 5 que las azotaron el año pasado, arrasaron con enormes tramos de viviendas y perjudicaron al turismo, el alma económica del Caribe.

El turismo representa cerca del 35 por ciento de la economía y uno de cada tres empleos en la isla.

Las Islas Vírgenes Británicas sufrieron daños que ascendieron a más de $3,600 millones, casi cuatro veces su producto interno bruto. Ha sido el peor golpe y uno de los que más tiempo ha requerido para regresar a la normalidad entre los territorios británicos que fueron afectados, dentro de los cuales se encuentran Anguila y las Islas Turcas y Caicos, de acuerdo con el gobierno británico.

Muchos habitantes de las islas también consideran que Irma y María fueron señales de lo que se aproxima, y que los esfuerzos de reconstrucción constituyen una carrera existencial contrarreloj: saben que estas islas vulnerables y aisladas son la vanguardia del cambio climático.

En la parte occidental de Tórtola, la oficina de aduanas sigue siendo escombros y hasta hace poco los alumnos de escuelas primarias asistían a clases en tiendas de campaña.
En la parte occidental de Tórtola, la oficina de aduanas sigue siendo escombros y hasta hace poco los alumnos de escuelas primarias asistían a clases en tiendas de campaña. DENNIS M. RIVERA PICHARDO NYT

“Cada vez veremos más de estos patrones meteorológicos, ya sean huracanes o ciclones”, comentó Paul Bayly, director ejecutivo de la Agencia de Recuperación y Desarrollo, la cual fue creada para supervisar la reconstrucción del territorio a largo plazo.

Los huracanes dañaron gravemente los principales puertos deportivos y hoteles de las Islas Vírgenes Británicas, un destino vacacional ubicado a 96 kilómetros al este de Puerto Rico, conocido por ser un lugar de recreo para los ricos y la capital mundial del velerismo. Las tormentas también destruyeron el 70 por ciento de las casas de las islas, las cuales tienen una población cercana a los 30,000 habitantes.

Las tormentas también destruyeron el 70 por ciento de las casas de las islas, las cuales tienen una población cercana a los 30,000 habitantes. En la foto Road Town en Tortola.
Las tormentas también destruyeron el 70 por ciento de las casas de las islas, las cuales tienen una población cercana a los 30,000 habitantes. En la foto Road Town en Tortola. DENNIS M. RIVERA PICHARDO NYT

Un año después, la vegetación está de vuelta, pero las colinas exuberantes de Tórtola siguen marcadas con las casas que quedaron devastadas por los vientos de 286 kilómetros por hora del huracán Irma. Algunas son residencias vacacionales abandonadas, según los funcionarios locales. Otras las abandonaron los residentes que huyeron de la isla. No obstante, muchas son los hogares de las personas que están luchando por lograr la reconstrucción.

Un año después, la vegetación está de vuelta, pero las colinas exuberantes de Tórtola siguen marcadas con las casas que quedaron devastadas por los vientos de 286 kilómetros por hora del huracán Irma. Algunas son residencias vacacionales abandonadas, según los funcionarios locales. Otras las abandonaron los residentes que huyeron de la isla.
Un año después, la vegetación está de vuelta, pero las colinas exuberantes de Tórtola siguen marcadas con las casas que quedaron devastadas por los vientos de 286 kilómetros por hora del huracán Irma. Algunas son residencias vacacionales abandonadas, según los funcionarios locales. Otras las abandonaron los residentes que huyeron de la isla. DENNIS M. RIVERA PICHARDO NYT

“Me rompe el corazón que aún haya gente viviendo en casas muy destruidas”, opinó el gobernador Augustus Jaspert.

Algunos legisladores británicos han mencionado que la respuesta inicial del Reino Unido después del huracán Irma fue demasiado lenta y “careció de estructura” en comparación con la de los franceses y los holandeses en los territorios vecinos. Sin embargo, Jaspert, a quien la reina Isabel nombró gobernador, señaló que los Reales Infantes de Marina del Reino Unido que llegaron 36 horas después de la tormenta fueron fundamentales para ayudar en las reparaciones de infraestructura crucial y garantizar la seguridad.

No obstante, se espera que las Islas Vírgenes Británicas pidan enormes préstamos para financiar una recuperación a largo plazo, la cual incluirá una infraestructura más verde y resiliente, según los funcionarios.

El Reino Unido se ha comprometido a otorgar trece millones de dólares en subvenciones y a garantizar cerca de 400 millones de dólares en préstamos que el gobierno local podrá pedir a tasas más baratas. Los primeros estimados muestran que el territorio podría necesitar hasta 700 millones de dólares en préstamos, comentó Orlando Smith, el jefe de gobierno, quien ocupa el cargo más alto para un funcionario local electo.

“Me siento muy optimista”, comentó Smith. “La reconstrucción va a todo motor. Estamos listos para recibir visitantes”.

En un inicio, se retrasó la construcción debido a la dificultad de importar suministros como madera y techos desde Florida y Puerto Rico, zonas que también se estaban reconstruyendo. Muchos residentes esperaron meses para tener nuevas puertas y ventanas. Otros se rindieron por completo.

Sin embargo, la construcción se ha reanudado y los andamios de madera han comenzado a cubrir las fachadas de los edificios gubernamentales, los negocios y los hoteles en toda la isla.

La casa de Dorothy Nibbs fue destrozada por los huracanes que pasaron por la isla el año pasado. Aunque la atención se ha enfocado en Puerto Rico, estas pequeñas islas han sufrido destrozos significativos.
La casa de Dorothy Nibbs fue destrozada por los huracanes que pasaron por la isla el año pasado. Aunque la atención se ha enfocado en Puerto Rico, estas pequeñas islas han sufrido destrozos significativos. DENNIS M. RIVERA PICHARDO NYT

Los esfuerzos han rendido frutos: se restauró casi toda la electricidad en un periodo de seis meses. Los caminos no tienen escombros. Las costas están limpias y los bares icónicos de las playas, como Foxy’s y Soggy Dollar en Jost Van Dyke, la más pequeña de las cuatro islas, han vuelto a su estruendosa vida.

Disney Cruise Line regresó a inicios de este mes y se espera que Norwegian Cruise Line lo haga a finales de este año. La industria de los vuelos chárter y la navegación se recuperó poco tiempo después de las tormentas, y casi 3,000 embarcaderos están disponibles para botes motorizados y veleros en todo el territorio, según los funcionarios de turismo.

El gobierno espera que este invierno cerca de medio millón de pasajeros de los cruceros visite las islas, alrededor de un 30 por ciento menos de lo usual. Además, se espera que más de mil habitaciones estén disponibles para reservaciones: casi una tercera parte del inventario hotelero de las islas.

Los huracanes dañaron gravemente los principales puertos deportivos y hoteles de las Islas Vírgenes Británicas, un destino vacacional ubicado a 96 kilómetros al este de Puerto Rico, conocido por ser un lugar de recreo para los ricos y la capital mundial del velerismo.
Los huracanes dañaron gravemente los principales puertos deportivos y hoteles de las Islas Vírgenes Británicas, un destino vacacional ubicado a 96 kilómetros al este de Puerto Rico, conocido por ser un lugar de recreo para los ricos y la capital mundial del velerismo. DENNIS M. RIVERA PICHARDO NYT

No obstante, algunos de los complejos turísticos más populares —como Bitter End Yacht Club y Rosewood Little Dix Bay en Virgin Gorda, la tercera isla más grande— no reabrirán sus puertas sino hasta finales de 2019. Así mismo, más de 300 botes destrozados permanecen esparcidos en las bahías y las playas.

“Quisiéramos que esto pasara rápido, de la noche a la mañana, pero el daño fue demasiado”, señaló Mark Vanterpool, ministro de comunicaciones y obras, desde su oficina temporal, ubicada sobre tiendas turísticas en el muelle principal para cruceros de Tórtola. “Estamos contentos de haber tenido algún avance”.

A pesar de todo, las cicatrices del huracán persisten.

En la parte occidental de Tórtola, la oficina de aduanas sigue siendo escombros y hasta hace poco los alumnos de escuelas primarias asistían a clases en tiendas de campaña. En el bachillerato público más grande del territorio no han comenzado las reparaciones. Sus 1,280 estudiantes volverán a clases este mes, en un horario de medio día, en la que solía ser una tienda de artículos para el hogar.

Además, un puñado de personas, como Travis Smith, aún vive en tiendas de campaña.

“Es como un estado de depresión”, comentó Smith, un trabajador sanitario de 38 años que ha vivido en una tienda de campaña de color blanco que le fue donada y la cual está desde diciembre en el jardín delantero de su casa en ruinas. Se baña con baldes de agua, cocina en una fogata y tiene su ropa en bolsas de basura. Hace poco, las ratas hicieron agujeros en su tienda y los moscos son un tormento por la noche.

Había estado en contacto con el gobierno para la reconstrucción de su casa, mencionó, pero “hay algún tipo de trámite burocrático que está deteniéndolos”.

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