Trasfondo

El amor eterno de Montserrat Caballé y Freddie Mercury

Imagen fechada el 8 de octubre de 1988, en Barcelona, de la soprano española Montserrat Caballé y el cantante de rock británico Freddie Mercury interpretan el tema ‘Barcelona’, compuesto por el líder de Queen, en el Festival ‘La Nit’, pórtico de la Olimpiada cultural que se desarrolló hasta 1992.
Imagen fechada el 8 de octubre de 1988, en Barcelona, de la soprano española Montserrat Caballé y el cantante de rock británico Freddie Mercury interpretan el tema ‘Barcelona’, compuesto por el líder de Queen, en el Festival ‘La Nit’, pórtico de la Olimpiada cultural que se desarrolló hasta 1992. EFE/EFE

La muerte de Montserrat Caballé a los 85 años deja sin voz el himno de los Juegos Olímpicos de hace 26 años, pero agranda aún más uno de los principales símbolos de Barcelona’92 y de la historia del olimpismo, que unió a la soprano y al líder de Queen, Freddie Mercury.

Más que una canción y más que un himno, “Barcelona” sobrevivirá a sus creadores e intérpretes como referente de un momento inolvidable que todavía perdura y que antes del 25 de julio de 1992 ya era mítico.

La admiración declarada que Mercury sentía por la soprano y la pasión de éste por la ópera permitió que ambos se conocieran a principios de los 1980 y que surgiera entre ellos un vínculo muy especial, tanto como para preparar un disco conjunto, que fue el origen de la ya eterna canción de “Barcelona”.

Montserrat Caballé explicaba en 2012 en una entrevista que Mercury siempre había querido cantar con ella desde que la escuchó en la Royal Opera House de Londres a principios de 1980, y combinar así sus dos pasiones, el rock y la ópera, por lo que pidió a su manager que hiciera lo posible para conseguir un encuentro.

Un encuentro que se produjo finalmente en el Ritz de Barcelona.

“Cuando lo conocí y se puso al piano a improvisar, me di cuenta de que estaba ante un músico, no ante alguien que utiliza la claqueta tac-tac-tac...”, explicaba la cantante.

Con este dúo, Caballé respondió a la petición que le había hecho el alcalde de Barcelona entonces, Pasqual Maragall, para crear una composición que animase a los jóvenes a acudir a los juegos.

Montserrat Caballé y Freddie Mercury grabaron su creación, un disco que vendió un millón de copias, y compartieron escenario para demostrar que las diferencias no impiden unir estilos y voces distintas, ni siquiera cuando ambos conocían ya la gravedad de la enfermedad del cantante.

“FREDDIE ESTABA ENFERMO Y ME LO DIJO”

La muerte del británico en noviembre de 1991 impidió que Caballé y Mercury cantaran juntos en el estadio Montjuic en la inauguración de los Juegos, pero “Barcelona” llegó a todos los rincones del planeta, es santo y seña del olimpismo y se mantiene como fuente de inspiración para artistas y deportistas.

“Tardamos un año y medio en hacer el álbum, lo que en el fondo nos fue bien, porque nos daba tiempo a reescuchar lo que habíamos hecho”, recordaba Caballé en 2012.

A los problemas para cuadrar la agenda se sumó la enfermedad del cantante. “Freddie ya estaba enfermo y me lo dijo. Entonces tuvimos la oportunidad de crear canciones que todas tienen significado. Aún me emociono, porque estábamos haciendo algo muy especial y eso no pasa a menudo, no siempre tienes la suerte de cantar con alguien que se va, que lo sabe, y estar interpretando con él su último adiós, es algo verdaderamente especial”.

En 2012, el disco “Barcelona” se reeditó en una versión orquestada tal y como deseaba Freddie Mercury. En la presentación de aquel disco, Caballé admitía que todavía se emocionaba al escuchar la canción y al recordar a su amigo.

“Él siempre lo quiso hacer con orquesta pero no pudo ser porque no tuvimos tiempo. Pero, sin duda, si es que está en algún sitio, será feliz de ver que su sueño se ha logrado”, recordaba entonces la soprano.

“Era una persona muy sencilla. No tenía nada que ver con lo que se veía en el escenario cuando cantaba con Queen. Teníamos un vínculo muy grande en los sentimientos religiosos. Yo soy creyente y él hablaba de Dios, me decía: ‘No importa qué camino y qué nombres toma, pero Dios sólo hay uno’ y yo estaba de acuerdo con él”.

La actuación de Mercury y Caballé tenía que ser uno de los momentos estelares de la ceremonia de apertura de los Juegos del 92 Barcelona, pero la muerte del cantante, ocho meses antes, impidió que se produjera el esperado momento.

“Freddie falleció unos meses antes y se buscó otra canción y se eligió ‘Amigos para siempre’, que cantó José Carreras y que verdaderamente es preciosa, pero no tiene nada que ver con el himno. Por eso, una de las cláusulas de la alcaldía era que las conexiones con las televisiones de todo el mundo para las retransmisiones tenía que ser con ‘Barcelona’, y así fue”, reconocía Caballé en 2012.

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