Trasfondo

Museo del Prado, joven museo que cumple sus primeros 200 años

El Museo del Prado, primer museo estatal español, abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819, con un catálogo de 311 obras procedentes de las colecciones reales.
El Museo del Prado, primer museo estatal español, abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819, con un catálogo de 311 obras procedentes de las colecciones reales. EFE/EFE

El 19 de noviembre los Reyes de España inauguran los actos que el Museo del Prado tiene programados con motivo de su Bicentenario (1819-2019). Lo harán con la primera de las exposiciones programadas, Museo del Prado 1819-2019. Un lugar en la memoria, que recorre la historia desde su fundación hasta llegar a ser uno de los grandes museos públicos del mundo.

Se trata de una muestra dedicada a las obras llegadas al museo a través de adquisiciones de organismos públicos o por donantes particulares, y que permite profundizar en el camino recorrido por la institución durante estos dos siglos.

Como explica su director adjunto, Andrés Úbeda de los Cobos: “El Bicentenario del Prado constituye una excelente oportunidad para reflexionar sobre su pasado y su presente, pero también para reflexionar sobre su futuro, es decir para apostar por ese museo que el Prado es y quiere seguir siendo”.

Para Úbeda de los Cobos, el objetivo de esta celebración puede sintetizarse en una idea: “que sirva para reflexionar como una colección concebida para el disfrute de unos pocos: la realeza, la nobleza y la Iglesia, ha llegado a ser, a través de su historia, patrimonio de todos”.

EL PRADO REAFIRMA SU PAPEL SOCIAL Y EDUCATIVO

A esta primera exposición le seguirán otras, entre ellas: El Prado en las calles o Hoy toca el Prado, que acercarán el patrimonio artístico a toda España, dirigidas a varios colectivos, entre ellos a personas invidentes, e inspiradas en esa conciencia social de ser una institución que se esfuerza en representar a todos, es decir una faceta más social y educativa.

“El museo -explica Andrés Úbeda- ha ido cambiado desde los últimos tiempos. Ahora se acerca a todos sus ciudadanos, a todos: a los discapacitados, invidentes, a los mayores... Para ello cuenta hasta con reproducciones en tres dimensiones (3D) y otras técnicas de carácter táctil, donde el discapacitado puede tocar la obra en sí, notar la vestimenta, la piel, usando materiales diferentes, un proyecto muy ambicioso, de gran presupuesto pero que cuenta con la ayuda de fundaciones como la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) y la Fundación AXA”.

“Resulta muy emotivo, por su carácter educativo, llevar el museo al alcance de todos, atender al público; contar con el afecto de los ciudadanos y de las instituciones, ya que un país con un patrimonio cultural como el español necesita darlo a conocer” , nos resalta el director que también es historiador del arte.

Del conjunto de actividades programadas también destaca ‘De Gira por España’, una serie de exposiciones itinerantes por distintas ciudades españolas, y que consistirá en el préstamo de una pintura de especial relevancia a una institución o museo para su exposición durante un mes.

Otras exposiciones que tienen como objetivo reflexionar sobre su pasado y darlo a conocer es a través de la fotografía, 12 fotógrafos en el Museo del Prado, dentro del programa de exposiciones temporales, donde habrá monográficas de genios como Velázquez, Goya o Rembrandt, o de otros artistas menos afamados, como las pintoras Sofonisba Anguissola (siglo XVII) y Lavinia Fontana (siglo XVI), dos de las mujeres más notables de la historia del arte occidental.

La música, el teatro, la opera, la danza, todas las artes escénicas estarán presentes también en esta celebración a través del Teatro de la Zarzuela, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la Orquesta Nacional de España o la Compañía Nacional de Danza, con distintas actividades adaptadas para la ocasión.

“En total más de cien actividades de todo tipo y en un amplio abanico geográfico, un bicentenario abierto a todos los ciudadanos, a todas las artes y a todas las comunidades, como no podría ser de otra manera, tratándose de la primera institución cultural española”, resume Andrés Úbeda.

DE COLECCIÓN REAL A MUSEO NACIONAL

“En los últimos 20 años se han alcanzado los tres millones de visitas anuales, el doble que en 1997 y, de esta cantidad, la mitad no paga porque se acogen a la diferentes modalidades gratuitas”, comenta el director adjunto de la institución.

El 19 de noviembre de 1819 abrió sus puertas al público como Museo Nacional del Prado con 311 pinturas, una selección que surge gracias a la colección real por lo que su origen y singularidad se debe a los gustos de los monarcas.

Un coleccionismo, que nada tenía que ver con el actual, sin pretensiones enciclopédicas y que reunía obras de sus artistas predilectos, por ello algunos artistas como El Bosco, Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez o Goya, tienen mayor presencia.

“El Prado fue el primero de los museos españoles. El edificio fue construido como parte de una ambiciosa empresa llevada durante el reinado de Carlos III (1759-1788), el rey ilustrado, que tenía por objeto la reforma urbana de Madrid. En esta zona, conocida como el Prado de San Jerónimo, el rey encargó a su arquitecto, Juan de Villanueva, un edificio para albergar el que sería el Gabinete de Historia Natural y Academia de las Ciencias, para reunir la enorme cantidad de material botánico que llegaba de las expediciones científicas españolas de América”, comenta Andrés Úbeda.

Su construcción fue promovida por el conde de Floridablanca, político ilustrado y primer secretario de Carlos III, quien al comprobar que no llegó nunca a servir para el propósito botánico, lo convirtió finalmente en Museo Real de Pinturas.

Su historia se complica cuando a principios del XIX las tropas francesas irrumpen en El Retiro, y usan su edificio, el de Villanueva, que estaba en obras, para la caballería, sufriendo daños, por lo que después hubo que rehacerlo.

Al final de la guerra no se olvida la iniciativa museística y Fernando VII, -a instancias de su segunda esposa Isabel de Braganza, su verdadera impulsora-, ordena la reconstrucción del edifico para el que sería “Real Museo de Pinturas y Esculturas”, a semejanza del Louvre, primero y modelo de los creados posteriormente.

Pero si el Louvre partió de las obras nacionalizadas de la Corona y de las incautadas a la Iglesia y a los nobles, más la ingente cantidad que sumó de las conquistas napoleónicas (Italia, Grecia o Egipto), el origen del Prado proviene solo de las colecciones de los reyes que gobernaron España desde el siglo XV en adelante.

“Esto definió su carácter y marcó la personalidad de su colección. Por ello, no es ni un museo enciclopédico, ni el más completo, pero sí el más lleno de sentido, de intensidad, por la coherencia de sus colecciones”, aclara Úbeda.

Al magnífico edificio neoclásico de Villanueva, sede principal, se le realizó sucesivas ampliaciones hasta agotar sus posibilidades, por lo que se incorporó en 1971 el cercano Casón del Buen Retiro, antiguo salón de baile del Palacio del mismo nombre, y en 2007 el claustro de la Iglesia de San Jerónimo el Real.

“La última incorporación sería el cercano edificio del Salón de Reinos, antiguo Museo del Ejército, que cuando su remodelación finalice, un proyecto de Norman Foster y Carlos Rubio, se completará aquel sueño de lo que se llamó el ‘campus’ del Prado, algo material que si permanecerá más allá de los actos del Bicentenario”.

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