Trasfondo

Los líderes globales elogian a Bush por haber sido un estadista sereno y fundamental

Mikhail Gorbachev, líder soviético, aplaude al presidente George H.W. Bush durante una reunión en Washington en 1990.
Mikhail Gorbachev, líder soviético, aplaude al presidente George H.W. Bush durante una reunión en Washington en 1990. NYT

Para los alemanes, el cuadragésimo primer presidente de Estados Unidos, George Bush, fue el hombre que ayudó a garantizar la reunificación pacífica de su país. Para Mijaíl Gorbachov, exgobernante de la Unión Soviética, ejemplificó una gran amabilidad. Para muchos kuwaitíes, fue un héroe debido a la guerra terrestre de más de cien horas que desterró a las fuerzas iraquíes de su país.

El sábado, mientras gobernantes y exgobernantes del mundo se enteraban de la muerte de Bush a los 94 años acaecida la noche del viernes, sus condolencias estuvieron llenas de alabanzas por sus enormes capacidades como estadista y su negativa a pavonearse, que a decir de los comentaristas contrasta enormemente con el tono del actual gobierno de Estados Unidos.

“Alemania tiene una enorme deuda con George H.W. Bush”, escribió en un telegrama la canciller Angela Merkel al presidente Donald Trump. “Fue un golpe de suerte en la historia alemana que él fuera presidente de Estados Unidos cuando la Guerra Fría llegó a su fin y se hizo posible la reunificación de Alemania”.

Merkel elogió a Bush por reconocer “la importancia de ese momento histórico” y darles a los alemanes “su confianza y apoyo”.

“La revolución valiente y pacífica del pueblo al este de la Cortina de Hierro se encontró entonces con la valentía y la habilidad de un estadista que, junto con otros, condujo a Europa y a la asociación transatlántica a través de esta turbulencia, que marcó el inicio de una nueva era”, escribió.

Bush, criticado a menudo en casa por su respuesta mesurada a la caída de la Cortina de Hierro, fue elogiado por esa misma cualidad en el extranjero. Su respuesta serena y controlada al final del comunismo en Europa le valió el respeto de este continente por ser un estadista experimentado, a pesar de sus decisiones de enviar al Ejército estadounidense a Panamá e iniciar la guerra del Golfo Pérsico en 1991.

Gorbachov, expresidente de la Unión Soviética, enfatizó las habilidades de negociación de Bush entre los otrora adversarios de la Guerra Fría.

“Tuvimos la oportunidad de trabajar juntos durante los años de tremendos cambios. Fueron tiempos drásticos que exigieron de todos actuar con gran responsabilidad”, declaró a la agencia de noticias Interfax. “El resultado fue el fin de la Guerra Fría y la carrera armamentista nuclear”.

Gorbachov mencionó que Bush “fue un verdadero socio” en la mesa diplomática, pero principalmente alguien que fue atento con él y su esposa, Raísa.

A continuación, una muestra de la visión de Bush: la mañana del 10 de noviembre de 1989, mientras llegaba a Washington la noticia de que el Muro de Berlín había caído de manera pacífica la noche anterior, Bush llamó al canciller alemán Helmut Kohl para desearle “mucha suerte”.

Los historiadores han observado que, si bien Ronald Reagan se lleva el crédito por exhortar a Gorbachov a “echar abajo este muro”, fue Bush quien más tarde logró convencer al líder soviético, así como al presidente de Francia François Mitterrand y a la muy escéptica primera ministra del Reino Unido Margaret Thatcher, de permitir que las dos naciones alemanas se reunificaran.

“Nunca olvidaré el papel que desempeñó para hacer de Europa un lugar más seguro y unido después de la caída del Muro de Berlín y la Cortina de Hierro”, dijo Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea.

“La serenidad, el liderazgo y las estrechas relaciones personales del presidente Bush con Helmut Kohl y Mijaíl Gorbachov fueron determinantes para restablecer la paz y devolver la libertad a tanta gente en nuestro continente”, mencionó Juncker en una declaración. “Nosotros, los europeos, siempre lo recordaremos”.

El presidente de Francia Emmanuel Macron envió sus condolencias a la familia de Bush en un mensaje de Twitter, lamentando la pérdida de un “gran líder que apoyó fuertemente la alianza con Europa”.

El presidente ruso Vladimir Putin recordó a Bush por ser “una persona excepcional” que “mostró tener sabiduría política y visión a futuro, además de que luchó para tomar decisiones equilibradas hasta en las situaciones más desafiantes”.

En el Medio Oriente, el legado de Bush tuvo más matices, dada su decisión de poner fin a la guerra tras cien horas, lo cual obligó al Ejército iraquí a salir de Kuwait, pero dejó en el poder a Sadam Husein.

El jeque Sabah Al-Ahmad Al-Sabah, emir de Kuwait, alabó las posturas históricas y el apoyo” que Bush mostró ante su país y “su participación crítica en la formación de una coalición, dirigida por la ONU para liberar al Estado de Kuwait” después de la invasión de Irak en 1990, dijo la agencia de noticias Kuna.

El gobernante de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Rashid Al-Maktum, declaró que los emiratíes lo recordaban como “un aliado firme y un amigo”.

En Israel, entonces bajo el liderazgo de Yitzhak Shamir, había poca calidez en la relación con el gobierno de Bush. Bush se oponía fuertemente a la expansión de los asentamientos israelíes en la ocupada Cisjordania y la Franja de Gaza, mientras que Shamir insistía en no dejar de construir.

No obstante, los líderes israelíes habían elogiado a Bush por ayudar a liberar a los judíos soviéticos, así como por ayudar a las olas de judíos etíopes a llegar a Israel. Aprovechando el nuevo orden político en el Medio Oriente derivado de la guerra del Golfo y la disolución de la Unión Soviética, Bush y su secretario de Estado, James Baker, trabajaron intensamente en actividades diplomáticas que tuvieron como resultado la Conferencia de Paz de Madrid en 1991.

Reunieron a los representantes de Israel, Siria, Líbano, Jordania y a los palestinos con el auspicio estadounidense y soviético para sentar las bases del proceso de paz entre Israel y Palestina.

El domingo, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu declaró: “El pueblo de Israel siempre recordará el compromiso que él tenía con la seguridad de Israel, su importante contribución a la liberación de los judíos soviéticos y sus esfuerzos para alcanzar la paz en el Medio Oriente en la Conferencia de Madrid”.

El presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abás envió una carta de pésame, en la que manifestó que él y su esposa “le extendían sus más sentidas condolencias a toda la familia y al pueblo estadounidense”.

(Isabel Kershner desde Jerusalén, Sophia Kishkovsky desde Moscú, Joanna Berendt desde Varsovia, Declan Walsh desde El Cairo, Choe Sang-Hun desde Seúl, Corea, y Palko Karasz desde Londres colaboraron con este reportaje).

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