El dolor de un padre bosnio se convierte en un movimiento
Después de que en marzo encontraron el cadáver de su hijo de 21 años, David, en un arroyo, Davor Dragicevic, quien trabaja de mesero en un café, tomó las riendas del asunto.
Debido a que no quedó satisfecho con las explicaciones oficiales que acusaban a David Dragicevic de haber sido un drogadicto y un ladrón que se había suicidado o que lo había asesinado una banda criminal, Davor Dragicevic comenzó una protesta solo que ha crecido hasta convertirse en la manifestación más grande en contra del gobierno que haya visto Bosnia en décadas.
Ahora, Dragicevic padre, de 49 años, no ha sido visto en público desde el 30 diciembre, cuando encabezó una marcha de miles de personas por Banja Luka, la capital de la región autónoma de Serbia ubicada al este de Bosnia, para exigir la renuncia del ministro del interior Dragan Lukac. La última vez que lo vieron los periodistas locales era perseguido por policías vestidos de civiles.
La policía serbia-bosnia ha emitido una orden de arresto en contra de Davor Dragicevic porque lo acusa de incitación y amenazas a la seguridad pública. El lunes, Dragicevic publicó un mensaje en video en Facebook.
“No hui. Me escondí”, confesó Dragicevic, quien llamó a sus simpatizantes a continuar con la lucha “pacífica y con dignidad”.
Cientos de simpatizantes de Dragicevic han mantenido una vigilia nocturna en la catedral de Banja Luka, bajo la mirada nerviosa de las fuerzas de seguridad. La toma de rehenes comenzó el 25 de diciembre, cuando oficiales de la policía vestidos con ropas antimotines atacaron un campamento de los manifestantes y arrestaron a varios por haber desafiado una prohibición de reuniones públicas.
En las reuniones nocturnas que se llevan a cabo en la iglesia cristiana ortodoxa de Cristo Salvador, encienden velas, se enteran de los últimos citatorios que emite la policía e intercambian consejos para responder las preguntas de los interrogadores y rumores sobre el paradero de Dragicevic.
La exesposa de Davor Dragicevic, Suzana Radanovic, ha quedado a cargo de las vigilias, y ha denunciado un acoso incansable de las autoridades, a quienes ella y Dragicevic acusan de estar protegiendo a los asesinos de David Dragicevic y de obstruir la investigación.
“No me doblegarán. No me intimidarán. Me guía mi hijo”, mencionó Radanovic en la vigilia del jueves. Sin embargo, incluso ella reconoció que lo que comenzó en la primavera como una súplica desesperada por información de unos padres afligidos por el dolor había crecido hasta convertirse en una lucha politizada.
El movimiento de protesta ha surgido como un desafío en contra de la influencia autoritaria de Milorad Dodik, el líder de años del miniEstado de Serbia que ha mantenido el puesto serbio en la presidencia tripartita de Bosnia desde las elecciones generales que se celebraron en octubre.
La Alianza de Socialdemócratas Independientes de Dodik tiene el control sobre la región autónoma serbia, incluidos los servicios de seguridad e inteligencia, el poder judicial y los medios. Dodik ha establecido que su meta es desvincularse del resto de Bosnia, y sus críticos aseguran que para lograrlo ha socavado las instituciones del Estado de una forma constante.
Más de dos décadas después de las guerras étnicas de los años noventa entre serbios, croatas y musulmanes, los ciudadanos bosnios siguen luchando con la pobreza, el país tiene el índice más alto de desempleo juvenil en Europa y las divisiones religiosas y étnicas siguen tan arraigadas como siempre.
El acuerdo de 1995 que terminó con el derramamiento de sangre en Bosnia dividió el país en la Republika Srpska —que controla Dodik— y una federación musulmana-croata de Bosnia y Herzegovina.
No obstante, el movimiento de Davor Dragicevic ha logrado algo extraordinario, pues logró superar algunas de las divisiones en Bosnia. Se han llevado a cabo mítines en solidaridad en otras ciudades bosnias, y también en Serbia y Croacia. Un grupo de Facebook, “Justicia para David”, tiene unos 270,000 miembros.
Dodik declaró que la policía no estaba involucrada en la muerte de David Dragicevic y que políticos de la oposición y embajadas de Occidente en Sarajevo, la capital, impulsaban a los manifestantes.
“La calle no influirá en las decisiones políticas de la Republika Srpska”, señaló Dodik el mes pasado en una conferencia de prensa, según Reuters, para referirse a la región autónoma serbia.
“Es el zar que se asustó porque un padre ha exigido saber las razones por las cuales su hijo había muerto”, dijo Slobodan Vaskovic, un periodista de investigación y bloguero, para referirse a Dodik.
El 21 de marzo, Davor Dragicevic reportó a su hijo como desaparecido. Seis días después, el cuerpo de David Dragicevic fue hallado en un arroyo cercano al río Vrbas, el cual atraviesa la ciudad. La teoría de la familia es que agresores desconocidos con vínculos con la policía y el alto liderazgo secuestraron a David Dragicevic y lo torturaron antes de tirar su cuerpo en el río.
Las autoridades han negado cualquier tipo de involucramiento en la muerte de David Dragicevic. La policía abrió una investigación, que asegura sigue en proceso. Hasta ahora, no se ha realizado ningún arresto.
Los simpatizantes de Davor Dragicevic aseguraron que él ha articulado las quejas que tenían sobre el mandato de Dodik.
“Levantó la voz para decir lo que todos creíamos, pero temíamos decir: son unos mentirosos”, comentó Vanja Stokic, una activista social de Banja Luka que ha asistido a todos los mítines de Dragicevic. “Creían que nos íbamos a tragar lo que fuera que nos dieran, pero nos atrevimos a demostrarles lo contrario”.
Stokic agregó que, a medida que han crecido las protestas —en la víspera de las elecciones generales celebradas en octubre, 40,000 personas asistieron a un mitin en Banja Luka—, los simpatizantes han llegado al punto de esperar demasiado de Dragicevic.
“Ningún político de esta región puede reunir a tanta gente, eso es verdad”, aseveró Stokic, de 29 años. “Pero Davor quiere saber quién mató a su hijo y por qué, no resolver todos nuestros problemas”.
En una entrevista que otorgó a una televisora local y salió al aire el 19 de diciembre, Dragicevic mencionó que no tenía ambiciones políticas, pero reconoció que su movimiento se había convertido en la organización más fuerte de la sociedad civil en el país.
Esta situación conlleva altas expectativas de los simpatizantes… y genera presión en las autoridades para amordazarlo, señaló.
“No soy un mesías. No soy un salvador”, aseguró Dragicevic. “Estoy muy consciente de con quién me estoy enfrentando: la totalidad del aparato del Estado”.