Trasfondo

Los buenos modales en la era del turismo desbordado

El Louvre de París cerró un día esta semana porque sus empleados dijeron que no podían con la cantidad de turistas.
El Louvre de París cerró un día esta semana porque sus empleados dijeron que no podían con la cantidad de turistas. AP

El Louvre de París cerró un día esta semana porque sus empleados dijeron que no podían con la cantidad de turistas. En los Himalaya, los montañistas que tratan de escalar el Monte Everest dicen que la cantidad de gente que hay en sus laderas contribuye a que se registre el saldo de muertes más alto en años.

En ciudades y otros destinos atractivos de todo el mundo, desde Barcelona a Bali, el turismo desbordado es un problema grave.

Cuando florecieron los terrenos alrededor del lago Elsinore en California, una multitud de turistas fue en busca de la foto perfecta y la municipalidad difundió un tuit acerca del congestionamiento de tráfico y el pisoteo de las laderas en flor: “Sabemos que ha sido un período horrible y que causó inconvenientes innecesarios a toda nuestra comunidad”. El verano pasado sucedió algo parecido con un campo de girasoles en las afueras de Toronto, que quedó destruido luego de popularizarse en Instagram.

Una combinación de descuentos en los pasajes aéreos, habitaciones baratas de Airbnb y la práctica de compartir casas a través de las redes sociales hace que el dinero del turista rinda mucho más al tiempo que congrega ruidosas multitudes y genera situaciones peligrosas en sitios que otrora fuesen lugares idílicos y silenciosos poco concurridos.

“Los turistas pasan por encima de toda atracción que visitan”, dice Joel Deichmann, profesor de estudios globales de la Universidad Bentley de Massachusetts.

Algunas comunidades están tomando medidas y pidiendo a los visitantes que se comporten.

¿Cómo visitar estos sitios sin causar problemas ni resultar una peste? Aquí cuatro consejos de expertos:

1. Recuerde, usted no

es el centro de todo

Viajar a un sitio lejano y experimentar otra cultura puede ser algo transformador, que genera una sensación de libertad e incluso hedonismo. Pero no se olvide: Es la cultura de otro, la casa de otro.

Por eso, no se contente con elegir un hotel. Investigue e infórmese acerca del lugar que planea visitar. ¿Cuáles son sus costumbres? ¿Las políticas hacia el medio ambiente? Si usa una agencia de viajes, pídale consejos acerca de cómo manejarse.

“Esto no es Disneylandia”, afirma Rachel Dodds, fundadora de la empresa consultora Sustaining Tourism.

Tal vez sea lógico usar pantaloncillos cortos y una camiseta sin mangas cuando hace 37 grados centígrados (100 Fahrenheit) en Tailandia. Pero si visita un templo budista, eso es una falta de respeto.

Diechmann, quien viaja a menudo al exterior con grupos de estudiantes, aconseja observar las costumbres locales y respetarlas. Por ejemplo, en los metros y autobuses de Europa la gente generalmente lee o se sienta tranquilamente. Imítelos y evite hacer bulla y tomarse fotos.

Si está en un resort aislado, haga toda la juerga que quiera, pero si se aloja en un Airbnb, probablemente tenga vecinos con bebés que deben dormir o gente que debe levantarse temprano para ir a trabajar. No haga bulla de noche.

2. Ojo con las fotos

Nos gusta sacar fotos todo el tiempo. Pero sacarle fotos a la gente, a sus hijos y a sus casas puede pasarse de la raya.

Además, respete el medio ambiente. No pisotee jardines para conseguir la mejor foto.

Y sea prudente. En las cascadas de Kaaterskill, en las Catskill de Nueva York, cuatro turistas fallecieron en tratando de tomarse selfies espectaculares.

Note que tal vez tenga una mejor experiencia si no dedica tanto tiempo a las fotos, como dice la profesora adjunta de la Universidad de Denver Gia Nardini, que ha estudiado el tema.

Cuantas menos fotos, por otro lado, menos posibilidades de que haya desbordes de turistas.

“Si tomas esa foto”, dice Dodds, “¿llegarán mil personas al día siguiente para tomar la misma foto?”.

3. Sea generoso

Cuando Pavia Rosati, autora de Viaje a cualquier lado, planeaba un viaje a la Amazonía, sabía que pasaría por aldeas en las que los niños carecen de las cosas más básicas, como lápices, crayones y papeles. “Una tercera parte de mi equipaje fueron útiles escolares”, expresó.

Considere también comprar cosas producidas por la gente de la zona, no las que se venden en los grandes hoteles, y trate de comer en restaurantes y bares de los lugareños.

Use medios de transporte público en lo posible, para proteger el medio ambiente. “Encima, tendrás una mejor experiencia”, asegura Dodds.

4. Salude

“Mi padre me decía que debía aprender a decir ‘¿dónde puedo comprar un café?’ en el idioma local”, señaló Dodds.

Lo tratarán mejor si intenta hablar su idioma.

Sea paciente y respetuoso de la gente que trata de poner orden en sitios atestados.

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