Trasfondo

Zona Verde de Bagdad sigue aislada, símbolo de desigualdad

La Zona Verde llegó a tener siete bares, un bar deportivo, un pub británico, otro en una terraza administrado por General Electric y una taberna desde un camión de carga.
La Zona Verde llegó a tener siete bares, un bar deportivo, un pub británico, otro en una terraza administrado por General Electric y una taberna desde un camión de carga. AFP/Getty Images

La Zona Verde de Bagdad ha sido un barómetro de las tensiones y los conflictos que hay en Irak desde hace casi dos décadas.

Este sector de 10 kilómetros cuadrados (4 millas cuadradas) sobre la ribera del río Tigris es conocido como la “Pequeña Estados Unidos“ desde la invasión del 2003 que derrocó al dictador Sadam Husein. Pasó a ser un odiado símbolo de la desigualdad que reina en el país, alimentando la sensación entre los iraquíes de que su gobierno está desconectado de la realidad.

La Zona Verde, con sus palmeras y sus monumentos, alberga la enorme embajada de Estados Unidos en Irak, una de las misiones diplomáticas más grandes del mundo. También ha sido la sede de sucesivos gobiernos iraquíes. La mayoría de los iraquíes, sin embargo, no tienen acceso a la Zona Verde.

En los últimos años se habló a menudo de abrir la zona al tráfico, pero no se hizo por razones de seguridad.

Vistazo e la Zona Verde, su pasado y su presente:

ANTES DE LA INVASIÓN

Si bien no era tan visible, esta zona siempre estuvo muy resguardada, ya que allí se encontraba el palacio presidencial de Sadam. También las viviendas de algunos de los principales funcionarios gubernamentales. La calle que llevaba al palacio estuvo cerrada por décadas antes de la invasión.

El sector incluye algunos monumentos importantes, como el Arco de la Victoria, de 40 metros (131 pies), formado por dos espadas sostenidas por manos de bronce de Sadam para conmemorar la guerra con Irán de 1980 a 1988. Se encuentran asimismo el Monumento al Soldado Desconocido, una famosa torre con un reloj y el Hotel Rasheed.

El primer ataque aéreo de la coalición encabezada por Estados Unidos en la madrugada del 20 de marzo del 2003 destruyó el Palacio Republicano de Sadam, adentro también de lo que posteriormente se bautizó la Zona Verde.

LA ZONA VERDE DESPUÉS DE LA INVASIÓN

El sector fue tomado por fuerzas estadounidenses en abril del 2003 luego de intensos combates. El barrio albergó la Autoridad Provisional de la Coalición, como se denominó a un gobierno de transición creado después de la invasión.

James Garner, funcionario estadounidense a cargo de la reconstrucción, instaló su cuartel general en el principal palacio de Sadam.

El sector fue bautizado inicialmente como Zona Internacional, pero todo el mundo hablaba de la Zona Verde -al-Mintaqa al-Khadraa en árabe-, porque la zona era más segura que el resto de la capital, donde las explosiones, secuestros, matanzas sectarias y balaceras eran algo cotidiano. El nombre aludía a la película “Zona Verde”, con Matt Damon, del 2010, sobre un soldado estadounidense que buscaba armas de destrucción masiva.

Pronto se instalaron muros a prueba de bombas y puestos de control, y solo se admitió a personas autorizadas.

A pesar de los muros antibombas, milicianos chiítas del sector oriental del Bagdad bombardeaban constantemente la Zona Verde y hubo numerosos ataques suicidas contra los ingresos, que dejaron cientos de muertos.

Hubo épocas en las que las personas que se acercaban a la zona tenían que abrir sus chaquetas y levantar sus camisas para que los guardias pudiesen ver si traían explosivos. Los automóviles eran inspeccionados cuidadosamente y había perros detectores de bombas.

Estas medidas no impidieron episodios como uno de abril del 2007, en el que un atacante suicida hizo detonar sus explosivos en la cafetería del parlamento, matando a ocho personas, incluidos tres legisladores.

En abril del 2016, partidarios del clérigo chiíta Miztada al-Sadr montaron una protesta antigubernamental y la gente escaló los muros, derribó algunas paredes de la Zona Verde y tomó por asalto el parlamento.

EL “PEQUEÑO ESTADOS UNIDOS”

Durante la ocupación militar de Irak, partes de la Zona Verde eran conocidas como el “Pequeño Estados Unidos” por la cantidad de personal estadounidenses que había allí y porque se conseguían productos estadounidenses. La Zona Verde llegó a tener siete bares, un bar deportivo, un pub británico, otro en una terraza administrado por General Electric y una taberna que funcionaba desde un camión de carga.

La taberna más suntuosa era la que frecuentaba el personal de la CIA, conocida como el “Bar OGA”. OGA alude a “Other Government Agency“, u Otra Agencia del Gobierno, la expresión usada para referirse a la CIA. El bar tenía una pista de baile, una bola de espejos de la era disco y una sala de juegos. La gente de afuera podía ingresar solo si tenía una invitación.

También estaba el Café de la Zona Verde, una carpa levantada en el estacionamiento de una vieja gasolinera. Allí se reunían soldados y contratistas estadounidenses, que tomaban cerveza y bromeaban con ametralladoras a su lado.

El café tenía la principal tienda de bebidas alcohólicas de la Zona Verde, donde las botellas de whiskey, vodka y vino se vendían al doble del precio que se pagaba afuera del sector.

Había asimismo gimnasios, una pizzería y un casino improvisado en la Zona Verde.

¿YA PASÓ TODO?

Se viene hablando desde hace años de que se levantarán las restricciones al acceso a la Zona Verde.

En marzo el primer ministro Abdel Abdul-Mahdi retiró miles de paneles de muro grises antibombas, aliviando los congestionamientos de tráfico, y se readmitió al público en el Arco de la Victoria.

La enviada de las Naciones Unidas a Irak Jeanine Hennis-Plasschaert dijo este mes ante el Consejo de Seguridad que “muy pronto dejará de existir la Zona Verde”.

Pocos días después, no obstante, cayó un cohete en la Zona Verde, a poco más de un kilómetro (menos de una milla) de la embajada estadounidense.

Abdul-Mahdi, de todos modos, promete reabrir la zona al finalizar el Ramadán.

“Cuando toda la zona esté abierta, Irak volverá a ser verde“, declaró el teniente general Mohamed Hamid Kadhim.

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