Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Trasfondo

Incienso, cada vez más escaso

Una mujer vestida con un kimono enciende palos de incienso cerca de Tokio. Los modelos predictivos apuntan que en poco más de 15 años los bosques de Boswellia se reducirán un 50%, según la publicación científica Nature Sustainability.
Una mujer vestida con un kimono enciende palos de incienso cerca de Tokio. Los modelos predictivos apuntan que en poco más de 15 años los bosques de Boswellia se reducirán un 50%, según la publicación científica Nature Sustainability.

El incienso fue uno de los tres regalos que los Reyes Magos llevaron al niño Jesús, según recoge la Biblia. Se quema en ceremonias budistas, es una ofrenda a dioses hinduistas y vuela dentro del botafumeiro en la catedral de Santiago de Compostela, entre otras celebraciones religiosas. Y ahora su existencia está en peligro.

No se debe confundir el incienso original, que procede del olíbano, una resina, con las varas de incienso que se queman en lugares de masaje y en casas de medio mundo. Estas últimas están hechas de madera de palo santo, originaria de Sudamérica.

El olíbano es una resina amarillenta que se consigue tras la solidificación de la savia del Boswellia, en sus dos variedades el Thurifera y el Sacra. Estos árboles crecen sobre todo en África y Asia, concretamente en el subcontinente indio.

En el proceso para obtener estas piedras traslucidas de color amarillo, que pueden recordar a un cuarzo sucio, los trabajadores rascan las cortezas de los árboles silvestres para extraer los granos áureos para que después, una vez secos, puedan ser mezclados con otras fragancias o distribuidos sin alterar.

Ese olor tan característico y tan importante para las comuniones espirituales de diversas religiones puede desaparecer en pocas décadas. Según un estudio publicado recientemente, en los próximos 20 años se prevé que las cosechas de incienso se reduzcan a la mitad.

LA AMENAZA

Un grupo de científicos analizó casi 22.000 árboles Boswellia en 23 localizaciones diferentes en África del este y establecieron las edades de 202 de estos árboles contando los anillos de crecimiento. Para establecer las poblaciones futuras, utilizaron algoritmos informáticos para establecer la tendencia.

Los resultados que obtuvieron resultan poco halagüeños: según sus modelos predictivos, en poco más de 15 años los bosques de Boswellia se reducirán un 50%, según la publicación científica Nature Sustainability.

El Gobierno del sultanato de Omán advirtió hace casi cinco años que la especie de Boswellia Sacra, de la que se obtiene el incienso más valorado, estaba en peligro de desaparición, según publicó el diario español El País. Un tercio de las plantaciones se habían perdido por la falta de agua y la falta de interés en su preservación.

Detrás de esta disminución se encuentran diversos factores, siendo el propio hombre uno de los culpables principales.

Las poblaciones humanas aumentan a un ritmo vertiginoso. Un 60% de la población vive en Asia. 1.400 millones se calcula que lo hacen en China y 1.300 en India, donde se encuentra una de las principales reservas de los árboles del incienso. Por otro lado, en África viven otros 1.200 millones de personas.

Asia y África son los continentes más poblados muy por encima de Europa, con 738 millones, Latinoamérica y el Caribe, con 634 millones y América del Norte y Oceanía, con 358 y 39 millones, respectivamente, según datos de la ONU.

Y va a ir a más. Según la misma organización, la población mundial aumentará en más de 1.000 millones de personas en los próximos 15 años; en más de 2.000 en 2050: y llegará a 11.200 millones de habitantes con el nuevo siglo.

A la cabeza de este crecimiento está África, junto con India, uno de los dos puntos geográficos en los que más Boswellia hay actualmente.

La presión de las poblaciones humanas coloniza cada vez más espacio y recursos. La sobreexplotación del terreno y el ganado son las principales causas del descenso de la población arbórea del incienso.

Se talan o se queman para darle otros usos al suelo y los árboles jóvenes sirven de pasto a los animales. Pero no está todo perdido, los científicos dicen que la situación puede ser reversible.

Para ello se deben instaurar medidas de conservación de estos árboles, como vallarlos para que los animales no accedan a ellos, establecer cortafuegos para impedir que las llamas puedan devorar estas plantaciones y dosificar y repensar los métodos de extracción de la savia.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA