Trasfondo

Los europeos, con reservas acerca de la mano dura de Trump contra Irán, se niegan a unirse a las escoltas en el golfo

Un helicóptero despega desde el Boxer, una nave anfibia de asalto, en el estrecho de Ormuz, el 18 de julio del 2019.
Un helicóptero despega desde el Boxer, una nave anfibia de asalto, en el estrecho de Ormuz, el 18 de julio del 2019. NYT

Con las tensiones en aumento en Irán, Estados Unidos y el Reino Unido han estado buscando apoyo en Europa para reforzar las patrullas en el golfo Pérsico cerca del estrecho de Ormuz, una vía de paso importantísima para los suministros petroleros mundiales.

Sin embargo, hasta ahora las únicas respuestas a las solicitudes de Estados Unidos para ayudar a escoltar a las embarcaciones en el Golfo han sido el silencio o el rechazo, incluido un tajante “no” de Alemania.

Naciones como Francia, Alemania, Italia o Suecia tampoco han respondido de manera favorable a la sugerencia del Reino Unido de una fuerza de escolta europea, independiente de la estadounidense, ni siquiera después de que Irán secuestró un barco petrolero británico en el golfo.

Las negativas han enfatizado la divergencia de las políticas hacia Irán y están agravando la desconfianza y el resentimiento en ambos lados: Washington acusa a sus aliados europeos de aprovechar gratuitamente sus esfuerzos para salvaguardar el golfo Pérsico, en tanto que los europeos argumentan que Washington fue quien originó el problema al intentar acabar con las exportaciones de petróleo de Irán.

Muchos líderes europeos han hecho lo posible por distanciarse del presidente Donald Trump y su política de “presión máxima” contra Irán a fin de evitar que se interprete que ayudan a implementarla. Tampoco entienden la lógica de imponer sanciones al ministro de Relaciones Exteriores iraní, quien presumiblemente sería quien represente a Irán en caso de nuevas negociaciones, que es lo que Washington ha hecho.

El miércoles, funcionarios estadounidenses de alto nivel describieron al ministro de Relaciones Exteriores, Mohamed Javad Zarif (quien defiende las políticas de su gobierno con el mismo celo que su homólogo estadounidense, el secretario de Estado Mike Pompeo), como un “propagandista” de Teherán.

Es poco probable que los europeos se movilicen salvo que Irán lleve a cabo acciones más provocadoras. Las naciones europeas con navíos entienden que el tránsito por el estrecho de Ormuz es de interés estratégico; no obstante, están renuentes a unirse a Estados Unidos en el patrullaje de la vía marítima por temor a ser arrastrados a la guerra de alguien más.

“En tiempos normales habría habido una respuesta positiva”, afirmó Robert Malley, director de International Crisis Group y miembro del Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama. “Pero ahora existe el temor de que se perciba que hay una relación estrecha con Estados Unidos”, agregó.

Los europeos apoyan el acuerdo de 2015 cuyo propósito era evitar que Irán desarrollara un arma nuclear, y han estado trabajando para rescatarlo desde que Trump lo abandonó el año pasado. Las tensiones han escalado a medida que Teherán presiona para que se relajen las nuevas sanciones estadounidenses.

“Sin importar qué tipo de esfuerzos pudieran hacer los europeos, incluso si se tratara de esfuerzos independientes, en la mente de los iraníes serían dos piezas de una misma movilización”, mencionó. “Así que les sería difícil separarse de una política estadounidense que consideran que ha provocado esta crisis”, agregó.

Eso quedó claro el pasado miércoles cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, un miembro socialdemócrata de la tambaleante coalición gobernante, dijo que su país no se uniría a Estados Unidos.

Los socialdemócratas, miembros con menos antigüedad en la coalición encabezada por la canciller Angela Merkel, han sido particularmente críticos de la política estadounidense hacia Irán. Eso incluye la retirada de Trump del acuerdo nuclear de 2015, así como sus esfuerzos para obligar a Irán a hacer nuevas concesiones tratando de impedir sus exportaciones de petróleo.

“Alemania no será parte de la misión naval propuesta y planeada por Estados Unidos”, declaró Maas. “Estamos en estrecha coordinación con nuestros socios franceses. Consideramos que la estrategia de ‘presión máxima’ es errónea. No queremos otra escalada militar; continuaremos centrándonos en la diplomacia”, puntualizó.

La negativa de Alemania fue criticada por el embajador de Estados Unidos en ese país, Richard Grenell, quien es conocido por ser directo y poco diplomático. Grenell dijo que, como una de las principales potencias económicas en el mundo, Alemania debería querer salvaguardar uno de los corredores de embarcaciones más importantes del mundo.

“Con el éxito mundial viene una responsabilidad”, dijo Grenell al periódico regional Augsburger Allgemeine. Y agregó: “Estados Unidos ha hecho mucho para ayudar a Alemania a seguir siendo parte de Occidente”.

Algunos en Alemania son de la misma opinión, y un indicador de las tensiones en la coalición gobernante fue que la ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, una demócrata cristiana a quien se contempla como posible sucesora de Merkel, había dicho antes, el mismo miércoles, que la solicitud de Estados Unidos se estaba “revisando”.

Volker Perthes, director del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad en Berlín, mencionó que estaba de acuerdo con la decisión alemana.

“El gobierno de Trump nos ha puesto en una situación en la que todos hablan de un riesgo de guerra, de una escalada artera”, comentó Perthes. “Ahora el gobierno de Trump está tratando de enviar una señal militar y quiere que sus aliados se involucren. Lo más correcto para Alemania es decir que no’’.

“No podemos, ni deberíamos, ser parte de una misión estadounidense que no puede ser vista como otra cosa que una estrategia de escalada”, agregó.

Francia ha actuado con cautela por motivos similares.

“Todas nuestras acciones están encaminadas hacia un propósito: reducir la escala del conflicto y las tensiones”, comentó un asesor del ministro de Defensa francés. “No haremos nada que no vaya en esa dirección. Una coalición que pueda interpretarse como dirigida contra Irán no tiene probabilidades de reducir las tensiones”, añadió.

Un funcionario francés de alto nivel fue directo: “Tenemos una estrecha cooperación militar con los estadounidenses. Pero en lo que respecta a Irán, no los seguiremos en forma automática”.

Jean-Yves Le Drian, ministro francés de Relaciones Exteriores, dijo a los legisladores la semana pasada que Francia estaba trabajando con el Reino Unido y Alemania en una “misión para monitorear y hacer cumplir la seguridad marítima en el Golfo”, algo menos dinámico que las escoltas navales.

“Esta visión es lo opuesto a la iniciativa estadounidense, que es la opción de la presión máxima para que Irán retroceda en varios de sus objetivos”, comentó Le Drian.

Los funcionarios italianos declararon que no han recibido una solicitud directa de ayuda naval en el golfo Pérsico, y los funcionarios de la Unión Europea dijeron que no había habido ninguna solicitud para llevar a cabo tal ayuda de ningún país miembro.

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