Trasfondo

Cafetaleros mexicanos se organizan para combatir los efectos del cambio climático sin dinero del estado

Productora de café habla sobre los efectos del cambio climático

Maria Candelaria Rodríguez, mexicana productora de café y coordinadora de Yomol A´Tel en Chilón, Chiapas, habla sobre los efectos del cambio climático en el cultivo de café.
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Maria Candelaria Rodríguez, mexicana productora de café y coordinadora de Yomol A´Tel en Chilón, Chiapas, habla sobre los efectos del cambio climático en el cultivo de café.

El gobierno mexicano destina cada año millones de dólares de su presupuesto para apoyar a los productores de café a que enfrenten la crisis climática.

En CientíficoDigital.mx fuimos a buscar ese dinero a Chiapas, uno de los estados emblemáticos en la producción de café y encontramos algo inesperado: una cooperativa de cafetaleros que decidieron rechazar estos recursos, pero lograron combatir los estragos del cambio climático a través de la organización comunitaria y la venta de su café directamente a los consumidores, eliminando la cadena de intermediarios.

Se trata del grupo de empresas de economía solidaria Yomol A´Tel, que en español significa “juntos trabajamos, juntos caminamos, juntos soñamos”. En su nombre está su estrategia, resisten juntos.

En el proyecto Yomol A´Tel le dicen “no” al dinero del estado para el cambio climático y apuestan por sus propias estrategias cooperativistas: producir un café de mayor calidad en taza, pagando por la calidad de los granos de café directamente a los productores. Esta organización les asegura un mejor precio que el ofrecido por los coyotes, como comúnmente se les conoce a los acopiadores que pagan una mínima cantidad por el producto para luego revenderlo.

La resistencia está en Chiapas, al sur de México, en la frontera con Guatemala. Es uno de los mayores productores de café de los 15 estados donde se cultiva este grano. Esta región también es una de las que tiene más municipios vulnerables a los efectos del cambio climático, según el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.

En este mismo lugar, los pequeños productores han visto cómo las modificaciones en la temperatura están dañando sus plantaciones de café, uno de los cultivos más susceptibles a las variaciones meteorológicas. Entre esos cambios están las alteraciones al temporal de lluvias, lo que altera el ciclo de floración y maduración del fruto, que a su vez tiene efectos en la calidad del producto. El exceso de humedad y el calor propician la aparición de hongos e insectos, plagas vinculadas a la crisis ambiental, según expertos consultados por CientíficoDigital.mx

Este contexto hace que cada vez sea más difícil para los agricultores mantener cafetales de calidad como el cafeto arábigo (Coffea arabica), una de las variedades de café más cultivadas en las zonas altas y boscosas del país, ya que requiere de árboles de sombra, contrario a la variedad robusta (Coffea Canéphora) que puede plantarse a cielo abierto y a menos altura.

Los productores de café son los más vulnerables en la cadena de valor de este grano, la segunda mercancía más comercializada en el mundo después del petróleo. La crisis ambiental, sumada a las dificultades para acceder al recurso, hizo que en el proyecto Yomol A´Tel buscaran su propia solución para hacerle frente al problema.

Los campesinos, la cooperativa, una resistencia local a un problema global

María Candelaria Rodríguez tiene 24 años, es hija de campesinos cafetaleros de la comunidad Santa Cruz de Reforma y creció rodeada de estos cultivos. Ahora, ella es productora de café y coordinadora de la microfinanciera Yomol A´Tel en Chilón, Chiapas. Es parte de la resistencia en esta zona, un lugar de alta biodiversidad, pero a la vez uno de los 319 municipios del país más vulnerables al cambio climático.

Yomol A´Tel inició en el año 2002 con 22 integrantes. Hoy congrega a 250 productores de café y miel en más de 50 comunidades. Este proyecto decidió organizarse sin recurrir al recurso público asignado para la crisis climática.

“La experiencia acá en Chiapas nos ha dicho que muchos de esos apoyos gubernamentales están sesgados y van disminuyendo en cascada, desde los altos niveles hasta el recurso que llega a los productores es una fracción mínima, la mayor parte se va en burocracia”, dijo Alejandro Rodríguez Márquez, encargado del área de finanzas del proyecto.

Con su propia organización, los productores como Rodríguez están luchando contra los cambios que ven en su tierra. Por ejemplo, recuerda que el temporal de lluvias era distinto cuando era niña, “antes el café era grande, ahora es pequeño, antes las lluvias bajaban, ahora no”, nos dijo al lado de un camino que lleva al cafetal en Paraíso Chicotánil, un poblado donde se cultiva café.

Para los productores en Paraíso Chicotánil, el café que cosechan es su mayor fuente de ingresos. También cosechan maíz y frijol, pero para autoconsumo. El café lo venden a la cooperativa que les da un mejor precio que los coyotes. Estos recursos económicos los destinan para las necesidades de sus familias y el cuidado del cafetal de sombra, un sistema agroforestal que combina árboles y distintas variedades de plantas que mantienen un ecosistema local donde el cafeto es una especie más.

Entre el productor de café y el consumidor final hay ocho intermediarios. Sin embargo, el productor es quien absorbe los riesgos ambientales como la modificación del temporal de lluvias, las plagas o las sequías.

En México en 2017 se sembraron 722 mil hectáreas de café, según el sistema de información agropecuaria. El país casi duplicó su producción de café de 1980 al 2017 y se estima que hay entre 500,000 a 800,000 productores de café en México. Sin embargo, se estima que los agricultores reciben menos del 2% de la venta de una taza de café en una cafetería. Por eso, el proyecto Yomol A´Tel busca abarcar toda la cadena de valor del café.

Cambio climático y sus consecuencias

“En México, la pequeña agricultura familiar (menor o igual a 5 ha) representa 68% de las más de cuatro millones de unidades de producción registradas en México. La pequeña unidad campesina trabaja 17% de la superficie laborable del país, donde genera 40% de la producción agropecuaria nacional y 60% del empleo agropecuario familiar y contratado”, según un estudio realizado por Antoine Libert-Amico y Fernando Paz-Pellat, de la Universidad Autónoma Metropolitana y del Colegio de Postgraduados.

Como la familia de Rodríguez, en México se estima que más de tres millones de personas consiguen el sustento de sus familias a través del café. Libert-Amico y Paz-Pellat han analizado los programas de respuesta al cambio climático para el sector cafetalero en Chiapas, sobre todo con un enfoque en la epidemia de roya (provocada por el hongo Hemileia vastatrix) una enfermedad asociada a la crisis climática. Esta plaga es recurrente con el exceso de lluvia e incremento de la temperatura.

Además, por su posición geográfica, México es uno de los países más vulnerables a los efectos de la crisis climática en el mundo. A partir de la década de 1960, la temperatura aumentó 1.0ºC y las precipitaciones disminuyeron 15% en la zona cafetalera en la región de México y Centroamérica, según el informe ‘Una tormenta en desarrollo: Los riesgos del cambio climático para el café’, elaborado por The Climate Institute.

La afectación a la producción de café por los efectos del cambio climático ya tiene consecuencias verificables para la población, como la pérdida de su fuente de ingreso o la migración forzada. Se prevé que para el 2050 el área global adecuada para la producción de café disminuirá hasta en un 50%. Para el 2080, el café silvestre, aquel que brinda diversidad genética a los agricultores por mejorar las variedades que cultivan, podría extinguirse.

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