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Trasfondo

Juan R. Torruella, el innovador juez de apelaciones de Estados Unidos, muere a los 87 años

Juan R. Torruella, un innovador juez federal hispano de Nueva Inglaterra que defendió los derechos de sus compatriotas puertorriqueños y, en un caso reciente, se unió a la decisión de anular la pena de muerte impuesta al terrorista del Maratón de Boston, murió el lunes en San Juan. Tenía 87 años.
Juan R. Torruella, un innovador juez federal hispano de Nueva Inglaterra que defendió los derechos de sus compatriotas puertorriqueños y, en un caso reciente, se unió a la decisión de anular la pena de muerte impuesta al terrorista del Maratón de Boston, murió el lunes en San Juan. Tenía 87 años.

Juan R. Torruella, un innovador juez federal hispano de Nueva Inglaterra que defendió los derechos de sus compatriotas puertorriqueños y, en un caso reciente, se unió a la decisión de anular la pena de muerte impuesta al terrorista del Maratón de Boston, murió el lunes en San Juan. Tenía 87 años.

Su muerte fue anunciada por Susan Goldberg, vocera del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Estados Unidos en Boston. No se dio ninguna causa.

Torruella, a quien el presidente Ronald Reagan nominó al tribunal federal de apelaciones en 1984, fue el primero y único puertorriqueño en servir en el primer circuito, que abarca Maine, Massachusetts, Nueva Hampshire y Rhode Island, así como Puerto Rico. Fue promovido a juez principal del circuito en 1994 y permaneció en ese puesto hasta 2001. Continuó escuchando casos para el tribunal hasta su muerte.

En julio, Torruella formó parte de un panel de tres jueces que rechazó por unanimidad la pena de muerte impuesta a Dzhokhar Tsarnaev, el terrorista convicto por el atentado del Maratón de Boston. El panel determinó que el juez de primera instancia no había cumplido con el estándar de imparcialidad porque no había analizado a profundidad a los miembros del jurado para determinar si eran parciales. La decisión devolvió el caso al tribunal de distrito para una nueva audiencia que determinará la pena.

El tribunal de apelaciones, por un voto de dos contra uno, había rechazado anteriormente una solicitud de la defensa de trasladar el juicio fuera de Massachusetts. Torruella disintió.

“Si no se requiere un cambio de sede en un caso como este, no puedo imaginar un caso en el que sí sea necesario”, escribió. “Si los residentes de la división este del distrito de Massachusetts no estaban ya resentidos con Tsarnaev y predeterminaban su culpabilidad, los constantes reportajes sobre el terrorista del maratón y sus secuelas solo convencerían aún más a los posibles jurados de su culpabilidad”, agregó

Tsarnaev y su hermano, Tamerlan, colocaron la bomba cerca de la línea de meta del maratón en 2013. Tres personas murieron en la explosión y más de 260 resultaron heridas. Tamerlan murió en un tiroteo con la policía.

Aunque Torruella fue nominado por presidentes republicanos (Gerald Ford lo había nombrado antes a un tribunal de distrito) se le consideraba relativamente liberal. En 2004, redactó un dictamen que confirmaba la decisión de un tribunal inferior de anular la ley de Nueva Hampshire que exigía que las menores que desearan abortar notificaran a sus padres, por considerarla inconstitucional.

En 2012, se unió a una decisión unánime que anuló una sección de la Ley de Defensa del Matrimonio que negaba las prestaciones federales a las parejas del mismo sexo (más tarde, la Corte Suprema anuló esa disposición).

Nacido en Puerto Rico, Torruella argumentó en opiniones jurídicas, ensayos y libros que a los puertorriqueños se les negaba injustamente la representación política y que por ello sufrían económicamente.

En su libro The Supreme Court and Puerto Rico: The Doctrine of Separate and Unequal (1988), sostuvo que “el dominio colonial y las humillaciones inherentes a la ciudadanía de segunda clase” podrían eliminarse no con la concesión de independencia, como hicieron Estados Unidos con Filipinas en 1946, sino con “la garantía de igualdad para Puerto Rico ante la ley estadounidense”, así como la categoría de estado.

“No puedo votar por el presidente ni el vicepresidente y tampoco tengo un representante con derecho a voto en el Congreso simplemente porque soy residente de Puerto Rico”, declaró a Bostonia, la revista de exalumnos de la Universidad de Boston, en 2019.

“La conclusión es que los ciudadanos estadounidenses que viven en Puerto Rico no tienen igualdad política. Es increíble que, en el siglo XXI, Estados Unidos, una nación que luchó una guerra de independencia para romper sus cadenas coloniales, tenga hoy lo que equivale a un imperio colonial”, agregó.

Juan Rafael Torruella del Valle nació el 7 de junio de 1933, en el Viejo San Juan. Su padre, Juan N. Torruella, era un dentista que se hizo abogado e instó a su hijo a matricularse en la facultad de Derecho. Su madre se llamaba Belén del Valle de Torruella.

Después de asistir a la Academia del Almirante Farragut en Pine Beach, Nueva Jersey, terminó la licenciatura en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania en 1954 y obtuvo el título de abogado de la Universidad de Boston en 1957. Hizo una maestría en Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Virginia, una maestría en Administración Pública en la Universidad de Puerto Rico y una maestría en Historia Europea en Magdalen College, de Oxford, Inglaterra.

También fue un marinero consumado, que representó a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Verano en 1964, 1968, 1972 y 1976. Conmemoró el quinto centenario del descubrimiento europeo de América navegando de Puerto Rico a España y de regreso.

Después de la facultad de Derecho, Torruella planeó solicitar el ingreso al Colegio de Abogados de Massachusetts, pero se enfermó de paperas el día antes del examen. Al regresar a Puerto Rico, fue secretario de un juez del Tribunal Supremo de Puerto Rico, luego se convirtió en abogado de la Junta Nacional de Relaciones Laborales y más tarde se dedicó a la práctica privada. Ford lo nominó para el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en Puerto Rico en 1974.

Torruella se casó con Judith Wirt en 1955; él era estudiante de Derecho cuando se conocieron. Ella le sobrevive, al igual que sus dos hijos, Mike y Juan hijo; dos hijas, Anita Torruella Snow y Judy Torruella Hamilton; ocho nietos y varios bisnietos.

Cuando Torruella fue nominado para formar parte del tribunal de apelaciones, recordó a quienes lo felicitaban que él nunca había perdido de vista sus raíces.

“Soy consciente del hecho de que, me guste o no, lo elija o no, la mirada de muchos está sobre mí, y por ello, al mismo tiempo soy juzgado y el que juzga“, dijo. “Tal vez más importante es que estoy consciente de que por mis acciones no solo se me medirá, sino también a la comunidad de la que tan orgullosamente provengo. Esta es una carga pesada, pero cuyo desafío acepto con gusto”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de noviembre de 2020, 5:27 p. m..

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