Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Trasfondo

“Una monarquía es también una pareja y una familia”. Entrevista a la Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo

Boda de los Grandes Duques Henri y María Teresa de Luxemburgo en 1981.
Boda de los Grandes Duques Henri y María Teresa de Luxemburgo en 1981.

Me encuentro con María Teresa Mestre Batista, más conocida por su título de Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo, perteneciente a la Casa Real de los Nassau, en su apartamento de París. Me recibe con la sencillez que la ha caracterizado siempre para compartir con los lectores del otro lado del Atlántico las razones por las que su esposo, el Gran Duque Henri de Luxemburgo, quiso abdicar en favor du su hijo Guillaume. También para resumir a grandes rasgos el balance de los últimos 25 años de reinado en este pequeño y muy relevante Estado europeo de apenas 660,000 habitantes.

La pareja Gran Ducal en Luxemburgo.
La pareja Gran Ducal en Luxemburgo. Cortesía / ©Colección Henri y María Teresa de Luxemburgo

La Gran Duquesa María Teresa nació en La Habana, Cuba, en 1956 y partió al exilio con su familia, rumbo a Nueva York en 1960 tras los acontecimientos que afectaron la vida de tantos cubanos. Después de vivir de niña cinco años en la Gran Manzana se instaló brevemente con sus padres en España, y luego en Suiza, país donde cursó el resto de su escolaridad. Siendo estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Ginebra conoció a Henri, heredero del trono de Luxemburgo, con quien se casó en 1981 una vez que ambos terminaron sus estudios.

Los Grandes Duques Henri y María Teresa de Luxemburgo en 2005 con sus cinco hijos.
Los Grandes Duques Henri y María Teresa de Luxemburgo en 2005 con sus cinco hijos. Cortesía / @Lola Velasco

Sabemos que su esposo, el Gran Duque Henri, abdicó en octubre de 2025 en favor del príncipe Guillaume, el primogénito de sus cinco hijos e hijas. ¿Qué significa esto y por qué tomaron esta decisión?

En el Gran Ducado de Luxemburgo es una vieja tradición abdicar para que los más jóvenes, con toda la energía de su juventud, puedan llegar temprano al trono. Así lo hizo la Gran Duquesa Charlotte en 1964 en favor de su hijo Jean quien, a su vez, lo hizo también en 2000 en favor de Henri, mi esposo.

Nuestro hijo Guillaume ha asumido el título de Gran Duque con 44 años, junto a su esposa, la Gran Duquesa Stéphanie. Nosotros estamos muy felices con haberles traspasado nuestras funciones porque ellos ahora tienen la fuerza necesaria para desempeñarse debidamente en las funciones gran ducales, y nosotros, después de 25 años de reinado, necesitábamos disfrutar de un poco de tranquilidad, de los nietos, de los amigos y la familia, alejados de las obligaciones diarias al frente del Gran Ducado.

Los Grandes Duques Henri y María Teresa de Luxemburgo.
Los Grandes Duques Henri y María Teresa de Luxemburgo. Foto cortseía / ©Jesus Cordero

¿Se siente satisfecha de la labor que desempeñó durante esos 25 años?

He tratado de hacerlo lo mejor que he podido. Trabajé tratando de imprimirle un nuevo estilo a mis funciones. Como buena latina, no quería quedarme sin aportar mi granito de arena y desde mi casamiento creé la Fundación Henri y María Teresa de Luxemburgo gracias a la donación de un banco luxemburgués, con el objetivo de prestar apoyo a las personas desvalidas o con dificultades en nuestro país.

Al inicio de mi vida en la Corte, intenté acoplar mi estilo y mi identidad a la sobriedad que la caracterizaba, pero muy pronto me di cuenta de que siendo yo misma, permaneciendo fiel a mi estilo y a la educación heredada de mi hogar cubano podía aportar cariño y alegría, algo que la gente me agradecía, pues sentía que les hacía falta.

La Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo, París, primavera 2025.
La Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo, París, primavera 2025. Cortesía / William Navarrete

Mucho más tarde, en 2019, y a raíz de una conferencia internacional que organicé y que impartió el Dr. Denis Mukwege, Premio Nobel de la Paz, sobre el tema de las violaciones de mujeres supervivientes de los conflictos armados, surgió la idea de fundar la asociación Stand Speak Rise Up con la colaboración muy valiosa de Chékéba Hachemi, gran militante y primera mujer afgana diplomática.

Todo este despliegue solidario y humanitario no fue visto con buenos ojos por todo el mundo, sobre todo entre los círculos conservadores de Luxemburgo, acostumbrados a la manera de proceder que era propia de otros tiempos. En mi caso, traté de ir más allá, de convertirme en una plusvalía para el país, y todo ello gracias a que mi esposo Henri siempre confió y creyó en mí, y también al hecho de que nunca se opuso a mis actividades.

Henri siempre ha dicho que una monarquía es también una pareja y una familia, de modo que juntos pudimos establecer un precedente que, esperamos, sea de utilidad para las generaciones futuras.

La familia gran ducal reunida por las vendimias en 1996.
La familia gran ducal reunida por las vendimias en 1996. Cortesía / ©Raymond Reuter

¿Ahora que puede disfrutar de más tiempo libre, ha dejado también su labor en los diferentes ámbitos humanitarios en que con tanta eficacia pudo ejercer su influencia?

En lo absoluto. Sigo muy activa en la Fundación Henri y María Teresa de Luxemburgo, en la que cuento con la participación y compromiso del príncipe Louis, mi tercer hijo, para brindar apoyo a las personas con dislexia, algo que a él le toca muy de cerca, por haber tenido que luchar toda su vida contra este tipo de trastorno que puede afectar la lectura y el aprendizaje.

Sigo, por supuesto, con Stand Speak Rise Up, que lleva a cabo proyectos en Bosnia-Herzegovina, Iraq, República Democrática del Congo, Ucrania, Etiopía, Zimbabue, Somalia, Uganda, Afganistán y muchísimos más países. La asociación ha convertido en lema mi frase “si no podemos parar la guerra, impidamos al menos que las violaciones se conviertan en un arma de guerra”.

Ahora que el tema de Cuba parece que ha vuelto a la palestra, ¿qué piensa de la situación actual y en qué medida se ha mantenido vinculada al destino de la Isla?

Yo solo deseo que para Cuba suceda lo mejor. Mi hermano Luis y yo siempre fuimos los más cubanos de todos y lo fuimos por nuestro optimismo, nuestra alegría y la manera en que nos relacionábamos con la gente. La filantropía para el bien del país fue algo que alentó en los tiempos de la República a mis abuelos, padres y tíos.

Ahora mismo, mantengo tres proyectos de solidaridad con los cubanos de a pie. El primero brinda ayuda a los niños con cáncer, a través de una asociación luxemburguesa de solidaridad con el pueblo. El segundo, se lleva a cabo con el apoyo de la Orden de los Caballeros de Malta de Miami que proporcionan alimentos y otras donaciones a los comedores para ancianos que viven solos en diferentes sitios de la Isla. Por último, ayudamos a la Comunidad cristiana de laicos Sant’ Egidio, para la cual la oración, los pobres y la paz son sus referentes fundamentales. Esta comunidad tiene varios centros en la Isla y nosotros apoyamos un centro en la provincia de Sancti Spíritus consagrado a la protección y ayuda de niños y jóvenes en sus tareas y deberes escolares, aunque también a los ancianos que tienen dificultades.

De cualquier modo, yo que soy cubana por mis cuatro costados, siempre he sabido muy bien hasta qué punto la resiliencia y la fe han sido una constante para el pueblo de la Isla durante más de medio siglo. Es hora de que termine tanto sufrimiento y de que Cuba pueda renacer en paz y prosperidad para el bien de toda la comunidad.

París, primavera de 2026

La Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo y William Navarrete en el momento de la entrevista.
La Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo y William Navarrete en el momento de la entrevista. Cortesía / ©Gran Duque Henri de Luxemburgo
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA