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¿Por qué tantos atentados terroristas son perpetrados por hermanos?

Atentados del Estado Islámico estremecen a Europa

Las imágenes más impactantes del doble atentado terrorista en Bruselas que dejaron al menos 34 muertos y casi 200 heridos.
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Las imágenes más impactantes del doble atentado terrorista en Bruselas que dejaron al menos 34 muertos y casi 200 heridos.

La identificación de Khalid e Ibrahim el Bakraoui como terroristas suicidas en los ataques de Bruselas genera una pregunta difícil para investigadores y expertos en contraterrorismo: ¿por qué muchos terroristas son hermanos?

Los Bakraoui se unen a la lista de hermanos involucrados con el terrorismo; casi todos los ataques en Occidente incluyen a hermanos, como las tres parejas de hermanos saudíes que estuvieron entre los 19 secuestradores del 11 de septiembre de 2011. Y antes, esta siniestra lista incluía a 19 anarquistas franceses, a militantes del Sureste asiático y a los extremistas judíos que asesinaron al primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, en 1995.

Para los grupos terroristas, los hermanos pueden ser los reclutas ideales. Se radicalizan mutuamente mientras refuerzan un sentido de propósito y comparten una vocación ideológica. También se vigilan para asegurarse de que el ataque se lleve a cabo. Un nuevo estudio sugiere que hasta un 30 por ciento de los miembros de grupos terroristas están unidos por lazos familiares.

Las imágenes más impactantes del doble atentado terrorista en Bruselas que dejaron al menos 34 muertos y casi 200 heridos.

Sin embargo, para las fuerzas policiales los hermanos son un reto formidable. Con frecuencia viven en la misma casa y se comunican con facilidad, sin usar celulares que pueden estar vigilados. Y muchas veces, aunque no siempre, la unión familiar puede servir como garantía para que un miembro de la célula terrorista no delate el complot a las autoridades.

“Seguramente los hermanos están expuestos a mensajes radicales parecidos y quizá discutan e intercambien ideas entre ellos”, comentó Audrey Kurth Cronin, una autora y académica de la Universidad George Mason. “Y si puedes contar con un miembro de tu familia en la etapa de planeación, es menos probable que acudan a la policía. Es una cuestión de seguridad y confianza”.

El hecho de que unos hermanos hayan detonado las bombas de Bruselas es especialmente impresionante, pues parece que un par de hermanos también estuvieron relacionados con los sucesos del 13 de noviembre en París donde murieron 130 personas. Hay sospechas de que los Bakraoui pertenecen a la misma célula que Salah Abdeslam, quien fue arrestado en Bruselas y es considerado el único agresor sobreviviente de los ataques en París. El hermano de Abdeslam, Ibrahim, detonó una bomba suicida en un café en la capital francesa.

El extremismo violento se disemina a través del contacto social y, para la mayoría de las personas, los hermanos son una parte importante de su ambiente social

J.M. Berger, analista del terrorismo

La lista sigue: en enero de 2015 los hermanos Kouachi, Chérif y Saïd, mataron a doce personas en las oficinas parisinas de la revista satírica Charlie Hebdo; los hermanos Tsarnaev, Dzhokhar y Tamerlan, explotaron las bombas de 2013 en el Maratón de Boston.

“El extremismo violento se disemina a través del contacto social y, para la mayoría de las personas, los hermanos son una parte importante de su ambiente social”, afirmó J.M. Berger, un analista del terrorismo y coautor de “ISIS: The State of Terror”. “Con un hermano puedes hablar de cosas que no le dirías a los otros”.

Las mismas dinámicas familiares normales existen entre los hermanos que se radicalizan, dicen los expertos. El mayor suele tener más influencia sobre el menor, aunque no siempre. En el caso de Charlie Hebdo, por ejemplo, los investigadores creen que el hermano menor, Chérif, era el más militante.


En el caso del Maratón de Boston los hermanos pertenecían a una familia de inmigrantes chechenos y los investigadores encontraron una dinámica compleja. Aparentemente, Dzhokhar era un estudiante universitario que estaba mucho mejor integrado a la vida estadounidense y era más sociable que Tamerlán, su sombrío y perturbado hermano mayor, que falleció en un tiroteo con la policía después de los hechos.

Los abogados defensores de Dzhokar Tsarnaev intentaron retratarlo como alguien que sufría de abusos y manipulación por parte de su hermano mayor, pero un jurado de Massachusetts rechazó ese argumento y pidió la pena de muerte.

Mia Bloom, coautora de All in the Family: A Primer on Terrorist Siblings, citó artículos académicos que exponen que casi un tercio de la gente que realiza ataques terroristas proviene de la misma familia. Hay abundantes ejemplos de yihadistas que casan a una hermana o una hija con otra familia para construir alianzas.

A veces los hermanos trabajan en tándem. Los Kouachi entraron juntos a las oficinas de Charlie Hebdo. El 11 de septiembre, tres parejas de hermanos saudíes se sentaron juntos en los aviones que chocaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono. La comisión nacional del 9/11 informó que uno de ellos, Nawaf al-Hazmi, le había rogado a Osama bin Laden que dejara que su hermano menor se uniera a la misión, y al final viajaron en la quinta fila del vuelo 77 de American Airlines con destino a Washington.

Pero Bloom dijo que su investigación demuestra que a veces los mandan intencionalmente a lugares diferentes, como los hermanos Abdeslam en París (Salah condujo a su compañero al estadio de fútbol e Ibrahim detonó un chaleco suicida en un café).


“Esto es porque temen que si están en el mismo lugar, uno podría convencer al otro de desertar por el amor que sienten hacia el otro”, explicó Bloom, una profesora de comunicación de Georgia State University. Cuando tienen destinos diferentes, añadió: “Cada uno cumplirá con su misión porque no quieren decepcionar a su pariente y porque no soportan la idea de seguir viviendo sin ellos”.

Las fuerzas policiales aún no saben cómo detectar células terroristas dentro de una sola familia.

“Nuestras habilidades tradicionales para el contraterrorismo fueron diseñadas para detectar comunicaciones e interacción entre el atacante, el comando y la estructura de control de la organización”, sostuvo John Cohen, quien hasta 2014 era el coordinador de contraterrorismo en el Department of Homeland Security y ahora es profesor de Rutgers University.

Los psicólogos que estudian el terrorismo sostienen que la célula de dos personas puede ser una adaptación reciente ante mayores medidas de seguridad, ya sean hermanos como en Bruselas, París o Boston, o esposo y esposa, como en los ataques de diciembre en San Bernardino, California, que mataron a catorce personas.

“Lo poderoso de estas parejas es que aumentan la capacidad para hacer daño pero no la vulnerabilidad de ser detectados, dada la cercanía del vínculo”, declaró Clark McCauley, un profesor e investigador de Bryn Mawr College que ha estudiado a grupos radicales. “Es una solución creativa; tienes más manos para ayudar, pero el mismo tipo de seguridad”.


Los fiscales belgas anunciaron que habían encontrado una nota suicida de uno los hermanos, Ibrahim, en su computadora. En esta, decía que estaba en “una situación difícil” y que lo podían arrestar, después de que las autoridades atraparan a Salah Abdeslam. Ariel Merari, una académica israelí que ha entrevistado a muchos terroristas, describió este sentido de urgencia como “una sensación de 10 minutos para la media noche”, en otras palabras: es hora de actuar.

Los especialistas investigan con qué frecuencia el resto de la familia está al tanto de los planes terroristas. Un estudio de 2004 publicado en Journal of Forensic Sciences analizó los comportamientos de 119 terroristas solitarios y encontró que en casi dos terceras partes de los casos, familiares y amigos sabían que la persona quería cometer un acto violento. Pero también hay otros ejemplos en los que los familiares se oponen con vehemencia: el terrorista estadounidense conocido como el Unabomber, Ted Kaczynski, fue capturado y condenado porque su hermano, David, avisó a las autoridades de sus sospechas.

Aún se sabe poco de la relación entre los Bakraoui, de origen marroquí pero crecieron en Laeken, un vecindario de clase trabajadora en Bruselas, no lejos del Palacio Real. Su padre, Jamal el-Bakraoui, es un musulmán fiel y carnicero jubilado, de acuerdo a Marcelline Mertens, una vecina. Mertens recuerda a los hermanos como adolescentes normales, no especialmente religiosos, que se desaparecieron del vecindario hace unos cinco o seis años. Durante este período fueron condenados individualmente por robo de automóviles y por enfrentarse a balazos con la policía.

Bloom, quien estima que casi el 30 por ciento de los miembros de grupos terroristas están unidos por lazos familiares, advirtió que ahora los extremistas intentan reclutar a familias enteras en Europa, augurando la posibilidad de otra revolución del yihadismo. “Por ahora, vemos que hay muchos hermanos”, comentó. “La tendencia que anticipamos es padre e hijo”.

Benedict Carey colaboró con este reportaje desde Nueva York y Kimiko De Freytas-Tamura desde Bruselas.

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