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Trasfondo

Un paraíso submarino en Cuba y los peligros del desarrollo turístico

Fotografías submarinas tomadas frente la costa sur de Cuba, en puntos de inmersión como María La Gorda, Punta Francés, Cayo Los Indios, Cayo Largo y Cayo Blanco.
Fotografías submarinas tomadas frente la costa sur de Cuba, en puntos de inmersión como María La Gorda, Punta Francés, Cayo Los Indios, Cayo Largo y Cayo Blanco. Grace Delivers

Salimos de las azules aguas asombrados por los hermosos cañones y jardines de corales y esponjas, que parecían prolongarse hasta el infinito.

El lugar: el Parque Nacional Marino Punta Francés, ubicado frente la costa sur de la Isla de Pinos.

Como parte de una misión de reconocimiento de 10 días para explorar la costa sur de Cuba, estudiábamos el estado de sus mares para futuras expediciones educativas sobre sustentabilidad, especialmente en lo relacionado con los ecosistemas marinos y costeros. Este lugar, como muchos otros que todavía no habíamos visitado, era un reflejo de los planes cubanos en materia de protección ambiental, unido al bajo desarrollo y el estancamiento económico, el status quo durante los decenios de gobierno de Fidel Castro y resultado parcial del embargo comercial y financiero de Estados Unidos.

Nos dijeron que unas semanas antes una embarcación había salido de este mismo punto, repleta de cubanos que intentaban llegar a México, un viaje peligroso que, con suerte, los llevaría más tarde a Estados Unidos. Este lugar de Punta Francés se conoce como Terminal Dos, en referencia a la terminal del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana que maneja los vuelos fletados hacia y desde Estados Unidos. Nos contaron que la embarcación naufragó y todos los pasajeros, y sus sueños, fallecieron.

Irónicamente, nuestra expedición como estadounidenses demoró meses en coordinarse, con reuniones, revisiones, autorizaciones y entrevistas. Una vez en Cuba, las condiciones de viaje en las embarcaciones resultaron un tanto peligrosas.

Así las cosas, ¿cómo explicar un lugar al que algunos, como nosotros, hacemos un gran esfuerzo por entrar, mientras que otros, los cubanos, arriesgan la vida para huir?

Pero a pesar de las complicaciones, Cuba tiene una oportunidad real de convertirse en un destino de primer nivel para los viajeros interesados en el ambiente y un modelo de sustentabilidad. El asunto es cómo lograrlo.

Cuba es la mayor isla del Caribe, aproximadamente del tamaño de Tennessee, con una población calculada en 11 millones de habitantes. Más de 4,000 islotes y cayos complementan el territorio en las aguas que rodean el archipiélago. El grupo de expertos de la organización ambientalista Environmental Defense Fund tenía como objetivo explorar las aguas de la isla y familiarizarnos con la cultura del país en relación con su entorno natural. Los científicos y abogados del grupo han realizado investigaciones en colaboración con Cuba durante casi dos décadas, trabajando con biólogos marinos locales para ampliar el conocimiento sobre la capital natural de la isla.

La misma intensidad y variedad de colores que se encuentra en tierra firme es visible en los mares de la isla

Kristin Hettermann

La misma intensidad y variedad de colores que se encuentra en tierra firme es visible en los mares de la isla. Pudiera haber muchas razones que expliquen la abundante y diversa biomasa en las aguas cubanas. Una explicación es el poco desarrollo económico, que ha llevado a menores niveles de desarrollo, contaminación y pesca; la otra son las fuertes normas ambientales.

La baja densidad de población cubana (aproximadamente 102 personas por kilómetro cuadrado) y su relativo aislamiento también han ayudado a mitigar los daños ambientales.

Además de la enorme variedad de corales y esponjas, praderas marinas y de mangles, la vida marina es abundante, como tortugas, numerosas especies de peces de arrecife, tiburones, delfines y manatíes. En nuestras exploraciones, en las que hicimos 10 inmersiones, identificamos más de 130 especies de peces.

Para ver la gráfica por separado apriete aquí.

El mejoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha abierto oportunidades alentadoras para la colaboración en materia de ciencia, educación y la conservación de un ecosistema marino compartido. A finales del 2015, la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera (NOAA) y el Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos, y el Centro Nacional de Áreas Protegidas de Cuba firmaron un acuerdo histórico para compartir información sobre investigaciones científicas, educación y otros para ayudar a que los dos países entiendan mejor los recursos marinos de mayor importancia ecológica en las dos naciones.

Como parte de esa colaboración, la NOAA también trabajará con científicos cubanos para instalar nuevas estaciones de monitoreo en las aguas costeras cubanas con el fin de mejorar el programa de protección de corales de la NOAA.

“Durante muchos años hemos sabido que las corrientes marinas que pasan por el Caribe son una especie de cinta transportadora que mueve vida marina entre nuestros dos países”, dijo Billy Causey, director regional de los Santuarios Marinos Nacionales para el Atlántico Sur, el Golfo de México y el Caribe, de la NOAA. “Trabajar juntos nos ayudará a preservar mejor estos recursos naturales para beneficio de los dos pueblos”.

Trabajar juntos nos ayudará a preservar mejor estos recursos naturales para beneficio de los dos pueblos.

Bill Causey

NOAA

Un eventual levantamiento del embargo mejoraría significativamente el potencial económico de Cuba, y ello afectaría su entorno natural. Uno de los muchos beneficios sería el aumento del turismo. Los que se preocupan por la vida silvestre en la isla, pero que a la vez comprenden lo inevitable, promueven un ecoturismo que se centra en el disfrute del entorno y también en la protección activa de la naturaleza. Los mensajes poco definidos de las autoridades no permiten prever cómo avanzará el sector turístico cubano, pero algunos conservacionistas ven en la posición cubana una oportunidad para establecer un ejemplo constructivo.

“Cuba tiene decisiones que tomar en materia del desarrollo turístico. Puede capitular ante el desarrollo masivo de las playas, con hoteles y edificios de apartamentos”, dice Sven-Olof Lindblad, presidente de Linblad Expeditions, destacada empresa de expediciones turísticas. “O puede crear un enfoque propio, que celebre la cultura, la naturaleza y su carácter único. No hay duda de que se debatirán los beneficios a largo plazo contra el valor a largo plazo, tanto económico como social”.

Hay muchas interrogantes sobre si la infraestructura económica y física de Cuba está lista para para la apertura del sector turístico, y para las demás industrias también.

El mundo observa con interés considerable cómo se manifestará la inevitable apertura de Cuba. Habrá conflictos entre urbanizadores y los que desean preservar la historia, la industria y la conservación, los ideólogos de la revolución y la generación que desea avanzar en vez de permanecer estancada en el pasado. Lo práctico y lo ideológico tendrán dificultad en reconciliar sus diferencias.

Cómo Cuba enfrenta la responsabilidad y los beneficios de abrirse al mundo entero, cómo el mundo acepta lo que Cuba tiene que ofrecer, eso es lo que habrá que contar en el futuro. Se puede esperar que en el apresuramiento por que Cuba se abra más al mundo, los recursos naturales no se sacrifiquen a costa del progreso.

Kristin Hettermann viajó a Cuba en febrero para un viaje de reconocimiento con miembros del Environmental Defense Fund a lo largo de la costa sur de la isla.

Síganos en Twitter @EnCubaHoy.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de junio de 2016, 6:08 p. m. with the headline "Un paraíso submarino en Cuba y los peligros del desarrollo turístico."

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