Manifestantes cubanos en Washington quieren que el presidente Biden haga más para presionar al régimen
Artemio y Marlen García salieron de Miami el domingo a las 5:30 a.m. para llegar a Washington poco antes de una vigilia de medianoche para conmemorar el 26 de julio.
El propósito de su viaje, con banderas cubanas y bocinazos a lo largo de la I-95, era crear conciencia sobre las protestas prodemocráticas que estallaron en toda Cuba el 11 de julio y presionar al gobierno de Biden para que actúe.
“La gente necesita ayuda”, dijo Marlen García, de 60 años. “Hay que presionar al gobierno cubano, como hicieron Estados Unidos y otros países hicieron con la Sudáfrica del apartheid”.
Los García formaron parte de un grupo de miles de manifestantes cubanoamericanos que tomaron el centro de Washington y el Lafayette Park frente a la Casa Blanca el domingo por la noche y el lunes. El lunes por la tarde está prevista una marcha hacia la embajada cubana.
Mientras un camión de 18 ruedas con “S.O.S. Cuba” pintado con aerosol en su remolque daba vueltas alrededor de la Casa Blanca tocando el claxon, la multitud del lunes por la mañana aumentó a varios miles de personas.
Muchos de los manifestantes nacieron en Cuba y todavía tienen familia allí. Y aunque hubo desacuerdo sobre lo que Estados Unidos puede o debería hacer para llevar la democracia a Cuba, hubo un acuerdo generalizado entre los manifestantes de que el embargo debe seguir en vigor y que la falta de alimentos y vacunas no son la causa d las manifestaciones en Cuba. Por el contrario, dijeron que las protestas del 11 de julio fueron un llamamiento a la libertad que no se puede pasar por alto.
“Lo principal que queremos de Biden es que presione al gobierno cubano”, dijo Lázaro Veida, de 56 años, quien voló desde Phoenix para unirse a la protesta. “Por la razón que sea, no quieren hacerlo”.
Vigilia con velas
Mientras miles de manifestantes contra el régimen se reunían frente a la Casa Blanca justo antes de la medianoche del domingo para conmemorar el 26 de julio con una vigilia con velas, Alex Pérez y Chris Cruz se pararon a un lado y sonrieron ante la escena.
“Tengo 27 años y nunca pensé que viviría para ver algo así”, dijo Pérez, vecino de Hialeah que llegó a Estados Unidos de Cuba hace siete años. “Tenemos que asegurar que haya presión para que la gente que no tuvo que pasar por lo que yo pasé sepa lo que está sucediendo en Cuba”.
Pérez y Cruz hicieron planes hace semanas para venir a Washington para una manifestación programada para el 26 de julio, la fecha en que Fidel Castro dirigió su primer ataque contra el gobierno de Batista y una fiesta nacional en Cuba. Acabaron consiguiendo que 10 de sus amigos se unieran a ellos en una furgoneta de alquiler, después que el 11 de julio estallaran en toda Cuba protestas masivas a favor de la democracia.
“Vimos a mucha gente en la I-95 con banderas cubanas y mensajes en sus coches”, dijo Cruz. “Mañana va a ser intenso, pero sé que la gente mantendrá la calma”.
Los jóvenes de 27 años procedentes de Hialeah formaron parte de la primera ola de manifestantes que llegaron a Washington el domingo desde todo el país. Aunque el mayor contingente de manifestantes era de Miami, otros provenían de Nueva Jersey y Texas.
Su mensaje —y su ubicación a pocos pasos de la residencia del presidente Joe Biden— era una señal de que quieren que Estados Unidos haga más. No todos estaban de acuerdo en lo que significa “más”.
Algunos manifestantes caminaban con carteles que pedían la intervención militar de Estados Unidos. Otros dijeron que Estados Unidos debería usar todos los medios posibles para hacer llegar internet a los cubanos de la isla que intentan resistir al régimen. Y Pérez y Cruz dijeron estar a favor de una “intervención humanitaria” en la que Estados Unidos y otros países entren en Cuba con suministros y equipos que puedan entregar directamente al pueblo en lugar de al gobierno.
“Creo que Cuba necesita una intervención humana, no bombas”, dijo Pérez. “Biden no solo debe decir qué es lo correcto, debe hacerlo”.
Manifestantes de la Florida, Texas y otros lugares
Se espera que otros miles de manifestantes lleguen durante el lunes, según María Fundora, quien dirige un grupo de Texas llamado Cuba Libre que ofrece asistencia legal a los cubanos que solicitan asilo. Fundora dijo que al menos 18 autobuses salieron de Miami y solo tres habían llegado a Washington hasta el domingo por la noche. Otras caravanas desde Tampa y Texas están en camino, dijo.
“¿Alguna vez han visto algo así?”, preguntó Fundora. Dijo que las últimas dos semanas le provocaron tantas emociones que “no puede concentrarse”.
Fundora, de 59 años, dijo que está a favor de la intervención militar en Cuba y destacó la presencia militar estadounidense en Guantánamo. No está contenta con la respuesta de Biden a las protestas en Cuba hasta ahora y dijo que “lo que no está haciendo garantiza un postulación de Trump en 2024”.
“Todo lo que tienen que hacer es abrir la puerta”, dijo Fundora, refiriéndose a los militares estadounidenses. “Entramos en Kuwait, en Somalia y no pedimos permiso a nadie. Entramos y matamos a Osama bin Laden y no pedimos permiso a nadie. ¿Me estás diciendo que Cuba tiene que hacer algo tan horrible como el 11 de septiembre que Estados Unidos haga algo?”
El ambiente fuera de la Casa Blanca el lunes era mayormente festivo, con lemas constantes de “Libertad” y “Patria y Vida”. Casi todo el mundo sostenía una bandera cubana o llevaba una en su camiseta, y las banderas estadounidenses también eran una presencia constante. Unas cuantas banderas de orgullo gay ondearon mientras un orador señalaba cómo el régimen castrista acosa y persigue a los activistas LGBTQ en Cuba.
A medianoche, las luces rojas, blancas y azules de la Casa Blanca en honor a los Juegos Olímpicos de Tokio se apagaron, pero las velas y las luces de los teléfonos móviles de los manifestantes iluminaron parcialmente la escena.
La legisladora Salazar se une a la vigilia de medianoche
Aunque se espera que más funcionarios electos se unan a las protestas el lunes, la representante republicana de Miami María Elvira Salazar se unió a la vigilia el domingo por la noche.
“¡En la Casa Blanca con nuestra comunidad cubanoamericana exigiendo libertad!”, tuiteó Salazar.
Mientras una pantalla de video reproducía escenas de manifestantes golpeados por la policía en Cuba, Yumila Aguedo se detuvo para tomar una foto con una pancarta.
Aguedo decidió conducir hasta Washington desde Hialeah después de ver un episodio del programa de Alexander Otaola en YouTube, “Hola Ota-Ola”. Aguedo, una mujer de 40 años que llegó a Estados Unidos hace 14 años, dijo que se preocupa constantemente por su madre, su padre y su hermano, que están en la isla.
“Tienen miedo”, dijo Aguedo. “Creo que Estados Unidos tiene que pensar en cómo ayudarnos, no con comida ni con medicinas. Si [Biden] da la cara por nosotros, puede hacerlo”.