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Aquí falta, señores, una voz

José Martí
José Martí

<f"ITimesItalic">CITO: La trova tradicional cubana y sus canciones patrióticas en la época republicana

Desde tiempos coloniales existió la canción protestando contra el régimen español, y no tan solo de trovadores, sino también de los improvisadores del punto cubano. Como bien señalaba recientemente Orlando González Esteva, hasta la <f"ITimesItalic">Habanera Tú de Sánchez de Fuentes, con letra cambiada, se convirtió en instrumento de patrióticas protestas.

Caso parecido sucedió ya en tiempos republicanos, con una clave escrita en 1880 por Tereso Valdés, para celebrar la muerte de Caridad, una bella mujer que era la clarina o voz solista de un coro de claves de los que existían en los barrios afrocubanos de La Habana, que al estar prohibido el uso de los tambores acudían a este ingenioso medio para manifestarse. Caridad fue acompañada al cementerio por esta linda canción: <f"ITimesItalic">Aquí falta señores una voz/tan pura y melodiosa/ tan bella y armoniosa/Aquí falta el clarín de mi clave,/ aquí falta su voz, que se apagó/.

A principios de la República, el trovador Emilio Billillo, buscando un medio para protestar contra los desmanes de nuestros gobernantes, le cambió el título conservando la melodía por el de <f"ITimesItalic">Clave a Martí, y con otra letra que cantaron y siguen cantando trovadores y pueblo:

<f"ITimesItalic">Aquí falta señores, una voz/ de ese sinsonte cubano/ de ese mártir hermano/ que Martí se llamó/ Pero falta el clarín de mi Cuba,/ pero falta su voz, que se apagó./ Martí no debió de morir/ Ay! De morir/ Si fuera el maestro del día, otro gallo cantaría,/ la patria se salvaría/ y Cuba sería feliz/ ay! muy feliz/.

Pero antes y después de Billillo, nuestros mejores trovadores le habían cantado a la Patria y sus héroes: Sindo Garay con <f"ITimesItalic">La Bayamesa, una especie de contestación a <f"ITimesItalic">La Bayamesa que en el siglo XIX habían escrito Carlos Manuel de Céspedes y José Fornaris; en 19l2 escribe <f"ITimesItalic">Clave a Maceo: <f"ITimesItalic">Si Maceo volviera a vivir/ y su patria otra vez contemplara /de seguro la vergüenza lo matara;/ o el cubano se arreglara, o él se volviera a morir./

Hay otras muchas de Sindo: Así dice en <f"ITimesItalic">A Cuba: Cuántos misterios encierra Cuba,/Como conspira la cruel maldad/ hundiendo todo lo que es más útil,/ la patria entera, su libertad. Y dice en <f"ITimesItalic">El derrumbe: Hoy la patria sucumbe/ por sus hijos que han querido/ empujarla sin piedad/ hasta el derrumbe./ Para el más grande de los amores/ nos hizo el templo José Martí/ ¿Cómo es posible vivir sin patria?/ Vivir sin madre, es vivir sin Dios./

Recién inaugurada la República, nos advierte los peligros de la intervención americana en <f"ITimesItalic">Cuba, tus hijos lloran: Hoy saliste del tirano/ y no te dejes coger,/ mira que el americano/ está velando por ti,/ mi Cuba donde nací.

Y hay muchas del mismo estilo. De Manuel Corona, tenemos <f"ITimesItalic">Pobre Cuba: Si los mártires vivieran, vivieran arrepentidos/ y avergonzados al ver que la tiranía/ y la explotación es lo que impera/ hoy día en esta pobre nación./ Sálvese quien pueda, pues no hay otra aspiración/ ¡Pobre Cuba, patriotas cubanos, pobre nación!/

Miguel Matamoros dedicó muchas de sus canciones a los problemas políticos y sociales en Cuba, como <f"ITimesItalic">Bomba lacrimosa, escrita en 1928 y referida a las bombas de este tipo que lanzaba la policía machadista contra los manifestantes en 1929; o <f"ITimesItalic">¿Quién tiró la bomba?, de 1935 y dedicada a las bombas que los revolucionarios colocaban contra el gobierno de Batista; o<f"ITimesItalic"> La cocainómana, dedicada a este vicio, ya presente en Cuba en 1934.

Otro de los grandes de la trova, Rosendo Ruiz padre, también se atrevió frente al machadato en su lamento <f"ITimesItalic">Junto a un cañaveral: Junto a un cañaveral,/ una guajirita un día,/ sollozando me decía: No me canso de llorar,/ Ver quisiera mi Cuba feliz,/ los cubanos unidos gozar/ y por siempre la vida vivir/ vivir, vivir la vida/

En términos más enérgicos se inspiró Ignacio Piñeiro en <f"ITimesItalic">Canta la Vueltabajera:/ En su canción lastimera/ sin alardes de valía/ tan solo pide armonía/ entre los buenos cubanos/ y pues, queridos hermanos/ salven a la patria mía/ Canta cubano sincero/ y pide con dulce nota/ que más no caiga una gota/ de sangre cubana al suelo/

Hemos usado para este trabajo los archivos de nuestra colección, ahora en FIU, y el libro de Margarita Mateo Palmer, <f"ITimesItalic">Del bardo que te canta.

Creo que fue Paul Verlaine quien dijo que el poeta es como una atalaya que puede ver el futuro. Leyendo las letras de estas canciones, nos resultan dolorosamente actuales. 

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