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Driulis González por primera vez fuera del podio en cinco Juegos

La cubana Driulis González, que cayó en semifinales ante la luego bicampeona olímpica japonesa de 63 kg Ayumi Tanimoto, quedó fuera del podio por primera vez en cinco Juegos, el martes en Pekín-2008, preludio de una despedida amarga de la arena olímpica del judo.

Al borde de los 35 años, González falló en su intento por ganar su quinta presea olímpica al caer en la lucha por el bronce con la holandesa Elisabeth Willeboordse.

La medalla de plata la obtuvo la francesa Lucie Decosse.

González tenía por objetivo conseguir su quinta medalla olímpica para igualar el récord de la legendaria japonesa Ryoko Tani, cuando el sábado ganó la medalla de bronce en la categoría de 48 kg. Pero su sueño plusmarquista se arruinó en semifinales, en unos Juegos que ponen señal de alerta para los judocas cubanos, que han ganado por ahora menos de lo previsto.

La cubana González, una leyenda del judo mundial, máxima medallista latinoamericana de la historia, había sido campeona olímpica en Atlanta-1996 en la categoría de los 56 kg, plata en los 57 kg en Sídney-2000, además de bronce en Atenas-2004 y Barcelona-1992.

Driulis González había llegado a Pekín confiada tras el título mundial conseguido en el Mundial-2007, en el que le ganó la final a Tanimoto, con una renovación de estilo, fortaleza física y tomas y candados, esos que llamaron la atención desde la inclusión del judo en el programa olímpico en 1992.

Con apenas 19 años dio señales de que su carrera iba a parecerse más bien a un libro Guinness que a uno de poesía de Alejo Carpentier, aunque su viaje de fantasía a Pekín parece haber terminado en frustración.

En Barcelona-1992 se colgó su primera presea, el bronce en la categoría de peso ligero, estatus que ratificó en el Mundial de Hamilton-1993 con un tercer puesto.

Más madura, con 22 años, Driulis dio el salto de calidad con su título mundial de Chiba-1995. Un año más tarde, la morena de físico sólido confirmó su reinado en los -56 kilos con el primer puesto del podio en Atlanta-1996.

Oro, plata o bronce, González tomó la costumbre de subir al podio sin descanso y de forma lógica lo hizo en los Juegos de Sídney, aunque ese año la final fue para la arichirrival española Isabel Fernández.

La judoca de La Habana se bañó en plata a orillas de las costas australianas, en la categoría ligera, que pasó a ser de 57 kg en lugar de 56.

Tras esos Juegos, Driulis cambió prioridades y puso en primera línea su vida personal, tomándose un período sabático para conformar su familia y dar a luz.

Su regreso al primer plano se dio en Atenas-2004, donde tuvo que acomodarse a un peso superior (63 kg), fruto del cambio de estado civil y el receso. Eso no le impidió volver a escuchar el himno cubano desde el podio, aunque tuvo que conformarse con el último escalón, ese que repitió en El Cairo-2005.

En Pekín, González no pudo. ¿Será el principio del fin?

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