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Dolor e indignación por muerte de sacerdote español en Cuba

Fotografia de archivo tomada en La Habana (Cuba) del sacerdote español Eduardo de la Fuente Serrano, de 61 años, que ha aparecido apuñalado en la cuneta de una carretera de Cuba a unos veinte kilómetros de La Habana.
Fotografia de archivo tomada en La Habana (Cuba) del sacerdote español Eduardo de la Fuente Serrano, de 61 años, que ha aparecido apuñalado en la cuneta de una carretera de Cuba a unos veinte kilómetros de La Habana. EFE

La autopsia del cadáver del sacerdote español Eduardo de la Fuente, asesinado en Cuba de una puñalada, retrasará al menos dos días su repatriación a España, informaron el lunes fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

Las autoridades cubanas han comunicado a la Embajada de España en La Habana que el cuerpo de De la Fuente podrá ser trasladado a Madrid en un plazo de "48 ó 72 horas'', una vez concluido el trámite de la autopsia para esclarecer los detalles de su fallecimiento, añadieron las fuentes.

El caso del sacerdote diocesano, de 61 años, está bajo instrucción policial y judicial, puesto que no están claros los motivos del asesinato.

No es la primera vez que las autoridades españolas en Cuba tienen que lidiar con casos similares en años recientes. En octubre del 2007 el ciudadano español José Luis Fontanals Mayo, de 65 años, fue asesinado también a puñaladas en su domicilio en La Habana. La investigación posterior arrojó que el victimario fue su cuñado cubano.

En septiembre de ese mismo año fue hallado muerto otro español, en extrañas circunstancias, en un apartamento de El Vedado. El hombre se llamaba Javier Antonio Rodríguez, de 62 años, y también estaba casado con una cubana.

El cuerpo de De la Fuente fue hallado el pasado sábado en la cuneta de un "camino inusual'' detrás del Zoológico Nacional, en la periferia de La Habana, y su automóvil apareció calcinado en el municipio de Bauta a unos 20 kilómetros de donde fue abandonado el cuerpo del sacerdote.

"Ahora estamos trabajando para repatriar el cadáver lo antes posible. El problema es que hay una investigación en curso'', indicó una fuente consular.

El cuerpo "está en medicina legal, pero trataremos de trasladarlo lo antes posible, sin entorpecer la investigación'', añadió.

La familia y la Diócesis de Alcalá de Henares (Madrid), a la que pertenece el sacerdote, han solicitado su repatriación para que sea enterrado en su localidad natal de Guadalix de la Sierra, en la provincia de Madrid.

De la Fuente trabajaba desde hacía tres años en Cuba como párroco en la iglesia de Santa Clara de Asís, en el barrio habanero de Lawton.

Feligreses y vecinos del barrio donde está la iglesia que atendía el sacerdote reaccionaron con indignación y estupefacción ante la noticia del asesinato.

Las puertas de la iglesia de Santa Clara, en el barrio habanero de Lawton, están cerradas, 48 horas después de que el cadáver apareciera en una zona poco transitada.

"Hemos recibido la orientación del Arzobispado de La Habana de no dejar pasar a nadie'', afirmó María Eugenia López, secretaria de una parroquia que, a decir de los vecinos, se había revitalizado con la labor pastoral del religioso.

El vecindario vivió el pasado fin de semana con dolor la noticia de que el cuerpo De la Fuente había sido encontrado, que lo habían asesinado por "apuñalamiento''.

"Era un hombre bueno, muy bueno, no saben lo que han hecho'', expresó López sobre el sacerdote que desde el 2006 se había hecho cargo del templo y establecido definitivamente en La Habana, tras años de viajar a Cuba en los veranos para sustituir temporalmente a otros curas. La secretaria explicó que el sábado miembros de la comunidad religiosa se concentraron ante la iglesia desde la tarde hasta entrada la noche y que al día siguiente el obispo auxiliar de La Habana, Juan de Dios Román, ofició la misa.

Agregó que el Arzobispado de La Habana les ha prometido que no faltará un sacerdote para que continúe la labor del religioso fallecido, natural del municipio madrileño de Guadalix de la Sierra.

Iluminada Laera, una de las educadoras que lo ayudaban a impartir la catequesis, subrayó que De la Fuente "se dedicó desde que llegó a la comunidad, formó una familia y grupos con jóvenes con los que hablaba sobre los evangelios mientras caminaban por el barrio''.

Laera aseguró que desde el sábado han estado orando para que "el espíritu del padre Eduardo esté en paz en el cielo y por las almas de los que lo hicieron''.

"Era una buena persona, muy buena, infinitamente buena, posiblemente tan buena que eso le costó la vida'', afirmó José Antonio, uno de los laicos que ayudaban al sacerdote en la misa. ‘‘Tres de cada cuatro cosas que me decía era bromeando''. En el descascarillado vecindario anexo a la iglesia, la indignación era hoy el denominado común. "Todo esto me tiene mal. No he oído una cosa así en mi vida'', señaló Victoria, de 77 años, una mujer que "sólo de vez en cuando'' pasaba por la iglesia.

Josefa, también de 77 años, afirmó que "todo el barrio está horrorizado'' con la muerte del párroco, un tema que, según dijo, domina hoy las conversaciones de los vecinos.

"Matar a un cura es algo que no se ha oído nunca. Ojalá agarren a los que lo hicieron y les corten la cabeza'', agregó la mujer.

En una casa vecina, Marta Fernández explicó que ella ayudaba habitualmente al sacerdote a limpiar el predio de la iglesia, una actividad que habitualmente hacía los lunes.

Aseguró que "como el padre Eduardo no ha habido otro'' y que su trabajo levantó la importancia del templo en la comunidad.

El arzobispado de La Habana expresó el domingo su pésame a familiares, amigos y hermanos sacerdotes del religioso español.

"Nuestro arzobispo, el cardenal Jaime Ortega, ha seguido desde España esta tragedia. En su nombre y en el nuestro, expresamos un profundo pésame a los familiares, amigos y hermanos sacerdotes del padre Eduardo en la arquidiócesis de Madrid-Alcalá'', indicó el arzobispado en una nota publicada en la página internet de la Iglesia católica cubana.

"Es este un hecho extraordinario e inusual para la Iglesia en Cuba. Ante este trágico suceso, imploramos a Dios que conceda el descanso eterno al alma del padre Eduardo, e imploramos su misericordia para los victimarios'', agregó el mensaje.

La última vez que un religioso extranjero murió asesinado en Cuba fue en el 2001, cuando el sacerdote católico estadounidense George Zirwas, de 47 años y miembro de la Diócesis de Pittsburgh, apareció estrangulado en una casa de La Habana.

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