Últimas Noticias

Los Havana Cubans y los Reyes del Azúcar

Ramón Fernández cf,hvm,8.5  /CORTESIA BORREGO ALVAREZ
LOS JUGADORES del equipo de los Cubans Sugar Kings en la década de los cincuenta cuando 
jugaban en la Liga Internacional Triple A en Estados Unidos, etapa que tuvo su mayor éxito 
en 1959 cuando ganaron la Pequeña Serie Mundial al vencer en los playoffs primero a 
Richmond y luego a Minneapolis.
Ramón Fernández cf,hvm,8.5 /CORTESIA BORREGO ALVAREZ LOS JUGADORES del equipo de los Cubans Sugar Kings en la década de los cincuenta cuando jugaban en la Liga Internacional Triple A en Estados Unidos, etapa que tuvo su mayor éxito en 1959 cuando ganaron la Pequeña Serie Mundial al vencer en los playoffs primero a Richmond y luego a Minneapolis.

La ciudad de La Habana estuvo a un paso de ingresar al campeonato de Grandes Ligas. Mucho antes de la entrada de los dos equipos de Canadá, los Expos y los Azulejos. Pero en 1959, la política cambió el destino de una nación, y el béisbol no fue la excepción.

El año 1946 señala un gran acontecimiento para la pelota cubana: su ingreso en el béisbol organizado de Estados Unidos. Hasta ese momento, decenas de antillanos actuaron y algunos triunfaron en Grandes Ligas, pero nunca antes se había logrado que la Habana estuviera representada en el pasatiempo nacional americano, y mucho menos con un equipo integrado por jugadores nativos.

En dicha época, Clark Griffith, el dueño y mánager de los Senadores de Washington, era uno de los personajes más influyentes del béisbol, pero su equipo no tenía la potencia que merecía la capital de la nación. Por ello se repetía con frecuencia una frase que decía: ‘‘Washington, el primero en la guerra, el primero en la paz, y el último en la Liga Americana''.

Griffith había asignado a su principal scout Joe Cambria la labor de buscar talento en Cuba para luego extender la radio de acción a otras zonas del Caribe.

Cambria tuvo en los cubanos Merito Acosta y Joseíto Rodríguez dos eficientes colaboradores, y más tarde, Merito con el respaldo de Griffith organizó el club Havana Cubans, siendo uno de los contendientes con otras cinco ciudades floridanas.

En el verano de 1946 se celebró el primer campeonato con los equipos Havana Cubans, Tampa, Miami Beach, West Palm Beah, Lakeland y Miami.

Los Cubans del primer año fueron dirigidos por Oscar Rodríguez. La organización fue presidida por Merito Acosta, con el cronista deportivo Fausto LaVilla como Jefe de Relaciones Públicas.

La poderosa alineación cubana estuvo integrada en gran parte por ex jugadores estrellas de la Unión Atlética Amateur.

Los Cubans ganaron sin problemas el primer campeonato con récord de 76 victorias y 41 derrotas, derrotando después verano tras verano a sus rivales entre 1947 y 1953, etapa en que se unieron a la liga los equipos de Orlando y Fort Lauderdale.

Muchos de los partidos se jugaron en el Estadio del Cerro construido en 1946 y que sustituyó al Estadio La Tropical, convirtiéndose en la casa oficial de la Liga Profesional Cubana.

En 1954, al adquirir el Baltimore la franquicia de los Browns de San Luis en la Liga Americana, Cuba a través de otro gran dirigente Roberto "Bobby’’ Maduro, y aconsejado por el periodista Pedro Galiana, solicitó la franquicia vacante del Baltimore y surgió entonces la novena de los Cubans Sugar Kings para competir en la Liga Triple A.

Salieron con el grito: "Un paso más y llegamos’’. Ese paso era llegar con un equipo propio a las Grandes Ligas, con el nombre de La Habana. Y los Cubans se ganaron ese derecho cuando en 1959, dirigidos por Pedro "Preston’’ Gómez, ganaron la Liga Internacional Triple A al derrotar en los playoffs a sus dos rivales, primero a Richmond 1-0 en La Habana el 22 de septiembre contando con la labor monticular del cubano Raúl ‘‘Salivita’’ Sánchez y el puertorriqueño Luis "Tite” Arroyo, además del bateo oportuno del receptor cubano Enrique Izquierdo que impulsó la carrera decisiva con un imparable en la segunda entrada.

En la serie final, los Cubans se enfrentaron a los campeones de la Asociación Americana, los Molineros de Minneapolis bajo la pupila experta de Gene Mauch, que no perdían desde 1953.

El equipo de los Cubans dirigidos por Preston Gómez y que tuvo como asistente a Reinaldo Cordeiro, estuvo integrado por los siguientes jugadores: Mike Cuéllar, Emilio Cueche, Raúl Sánchez, Pedro Carrillo, Ted Wieand, Bob Morehead, Walter Craddock, y Luis "Tite’’ Arroyo como lanzadores. En la receptoría estuvieron Jesse Gonder y Enrique Izquierdo, en el cuadro Rogelio "Borrego'' Alvarez, Elio Chacón, Octavio "Cookie'' Rojas, Pompeyo Davalillo y Leonardo Cárdenas. Los jardines fueron patrullados por Daniel Morejón, Tony ‘‘Haitiano'' González, Ray Shearer, Larry Novak y Carlos Paula.

Con la serie empatada a tres victorias se celebró el partido decisivo el martes 6 de octubre de 1959 en el Stadium del Cerro, con Tom Borland y Ted Wieand tirando los bultos postales por los Molineros y los Reyes del Azúcar.

Los visitantes anotaron las dos primeras carreras por jonrones de Lu Clinton en el cuarto episodio y de Macko en el séptimo. Raúl Sánchez entró a relevar en el octavo y transfirió a Tommy Umphlett, pero el futuro miembro del Salón de la Fama en Cooperstown, Carl Yastrzemski, lo forzó en segunda y luego de un robo de base fue sorprendido por un certero tiro del receptor Izquierdo al camarero Chacón.

Los Cubans iniciaron la segunda parte del octavo episodio con imparable de Chacón, el ‘‘Haitiano’’ González falló en elevado al central, Morejón disparó doblete provocando la expulsión de Borland, siendo sustituido por Murray Wall que dominó a Ray Shearer por la vía del ponche. Le tocó el turno a Borrego Alvarez, pero el mánager Gómez en una polémica decisión envió a Larry Novak como emergente y respondió con un hit que sirvió para empatar el partido.

En la parte final del noveno, Muffett transfirió al lanzador Sánchez, Davalillo se sacrificó enviando al corredor a la intermedia y luego de un ponche a Chacón llegó Morejón y conectó un hit entre primera y segunda que no le pudo llegar el camarero Yastrzemski, mientras que Sánchez doblaba por tercera para llegar al plato con un deslizamiento espectacular en el que burló al receptor tocando la goma con la mano para anotar la carrera de la histórica victoria de los Cubanos Reyes del Azúcar en la Pequeña Serie Mundial.

Fue entonces que cuando estaba todo listo para recibir una franquicia de Grandes Ligas, el nuevo gobierno de Cuba eliminó el béisbol profesional y se destruyó el hermoso sueño de que La Habana estuviera con un equipo en las Mayores.

Dicha etapa nadie la puede borrar, está escrita con letra de oro en la historia del béisbol cubano.

Estamos convencidos que más temprano que tarde, Cuba volverá a ser la misma cantera que producía peloteros a las Grandes Ligas y los campeonatos profesionales regresarán al Gran Stadium del Cerro.

  Comentarios