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Crisis amenaza proyectos en refinerías de la isla

Esta imagen del 20 de diciembre del 2007, muestra la refinería Camilo Cienfuegos, en Cienfuegos, a 280km al este de La Habana.
Esta imagen del 20 de diciembre del 2007, muestra la refinería Camilo Cienfuegos, en Cienfuegos, a 280km al este de La Habana.

Cuba ha puesto en marcha una audaz política de desarrollo petrolero que la convertiría en un importante abastecedor de combustibles en el Caribe, pero la escalada de la crisis mundial podría dar al traste con el compromiso establecido por Venezuela para financiar millonarios proyectos en refinerías y puertos de la isla.

La estrategia petrolera cubana permitiría procesar diariamente unos 350,000 barriles de crudo y abastecer la alta demanda de productos refinados en los países vecinos a partir del 2013, según fuentes del Ministerio de la Industria Básica (MINBAS) y la firma estatal Cuba Petróleo (CUPET).

Pensando incluso en una era post embargo, uno de los principales beneficiados podría ser Estados Unidos, importador neto de petróleo crudo y derivados, con una capacidad de refino que sólo cubre el 81 por ciento de su demanda interna.

Sin embargo, los planes diseñados sobre la sólida plataforma económica y financiera de Venezuela, y con el respaldo de la alianza energética PetroCaribe en el 2005, atraviesan hoy por aguas turbulentas.

La drástica caída de los ingresos petroleros de Venezuela durante los primeros meses del año, las dificultades operacionales en la estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), y los problemas de liquidez monetaria que enfrenta el gobierno del presidente Hugo Chávez no son buenas noticias para los proyectos cubanos, necesitados de una inversión de $10,800 millones hasta el 2015.

En pleno vendaval de adversidades, Chávez y su homólogo Raúl Castro viajarán la semana entrante a Basseterre, capital de San Cristóbal y Nevis, para participar en la VI Cumbre de PetroCaribe, según confirmaron fuentes del comité organizador.

La Cumbre sesionará los días 11 y 12 de junio con la presencia de 18 jefes de Estado e intentará dar una respuesta estratégica a la crisis que golpea a los países de la región, por lo cual la agenda incluirá un análisis sobre los proyectos en ejecución en Cuba, Jamaica, Nicaragua y Haití.

La apuesta de desarrollo petrolero cubano está pensada incluso para avanzar aunque se desvanezcan los pronósticos de valiosas reservas de crudo en la llamada Zona Económica Exclusiva (ZEE) del noroeste de Cuba, calculadas en 4,600 millones de barriles y 9.8 billones de pies cúbicos de gas natural por un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos del 2004.

La ZEE comprende un área de 112,000 kilómetros cuadrados, divididos en 59 bloques de exploración de aproximadamente 2,000 kilómetros cuadrados cada uno. A partir del 2001 el gobierno cubano comenzó la concesión de bloques a firmas extranjeras.

El pasado octubre, funcionarios de CUPET llegaron a situar las expectativas de reservas en los 20,000 millones de barriles, pero los analistas internacionales no acreditan ese estimado por no haberse revelado la metodología empleada.

De cualquier forma, la idea concebida por las autoridades cubanas es acondicionar técnicamente un grupo de refinerías y puertos del país para aprovechar el déficit de procesamiento de 4 millones de barriles diarios que encaran los países petroleros de la región.

"Nuestro proyecto está planeado no sólo para sobrevivir, sino para hacernos autosuficientes y desarrollarnos aún cuando los resultados de las perforaciones previstas no sean los más alentadores'', señaló a El Nuevo Herald un ingeniero de CUPET que dijo no tener autorización para hablar sobre el tema. "Es un proyecto de futuro''.

Las cuentas parecen claras: si en un plazo de cinco a 10 años Cuba consigue elevar su capacidad de refinamiento hasta los 350,000 barriles estaría en condiciones de echar a un lado su dependencia petrolera de Venezuela, así como de procesar crudos procedentes de Rusia, Angola, Brasil y de su eventual producción en aguas profundas.

"La estrategia está inteligentemente diseñada, porque el futuro del sector petrolero dependerá de la capacidad disponible para refinar crudos y transformarlos en combustibles'', opinó Jorge R. Piñón, ex presidente de Amoco Oil Latinoamérica e investigador del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami. "Es ahora cuando deben emprenderse los proyectos que le garanticen al país estar listo para entrar en el escenario de los cambios''.

Según Piñón, en vez de importar derivados de Europa y el Medio Oriente, Estados Unidos y otros países vecinos tendrían al alcance de la mano un centro logístico competitivo, con costos de flete absolutamente insuperables.

Otros analistas se muestran más escépticos sobre los planes cubanos.

"En un mercado libre, esta estrategia no es rentable'', comentó el ingeniero Eduardo del Valle, presidente de la firma consultora para proyectos de energía EGDV Consulting, de Miami. "El problema radica en que las decisiones han sido hasta ahora más políticas que económicas''.

Del Valle agregó que el cuadro cambiaría favorablemente si se produjeran grandes descubrimientos de petróleo en la ZEE, porque eso permitiría a Cuba compensar los altos costos en el refino de crudos pesados.

La iniciativa para consolidar un sistema eficiente de refinerías y puertos en la isla figura en un informe de la Cámara Petrolera de Venezuela, elaborado en ocasión de la visita de una delegación empresarial a La Habana en octubre del pasado año. Cuba deberá proporcionar el 50 por ciento del capital en las inversiones conjuntas con PDVSA.

De acuerdo con el documento, el plan conjunto para desarrollar en la isla comprende:

* Expansión de la refinería de Cienfuegos con una inyección de $3,662 millones para incrementar su capacidad de procesamiento de 69,000 a 150,000 barriles diarios. El proyecto debe concluir en el 2012 e incluye además la fabricación de cuatro tanques de almacenamiento tanto para crudos como para derivados y destilados, y de una planta de regasificación para suministrar gas a las refinerías y las plantas termoeléctricas.

* Ampliación y reparación de la refinería Hermanos Díaz (antigua Texaco), de Santiago de Cuba, a un costo de $850 millones. Se incrementará su capacidad de 22,000 a 50,000 barriles diarios para producir gasolina de alta calidad, y las obras estarán listas en el 2013.

* Construcción de una megarefinería en Matanzas con capacidad para procesar 150,000 barriles diarios con conversión profunda (procesamiento de crudos pesados). La inversión costará $4,329 millones y el proyecto arrancará en diciembre del 2015.

* Estudio prospectivo de las bahías de Cienfuegos y Matanzas por $1.6 millones.

* Adecuación del oleoducto Amistad entre Matanzas y Cienfuegos, en desuso desde 1989.

Aunque no está mencionado en el documento, la transformación logística de la industria petrolera cubana comprende, a largo plazo, el cierre de operaciones de la refinería Ñico López (antigua Shell/Esso) de Regla, en la bahía de La Habana, que actualmente procesa unos 25,000 barriles diarios.

Un ex empleado del MINBAS dijo que existen planes para el desmantelamiento de la Ñico López, con vistas a descontaminar la bahía de La Habana y potenciar el valor turístico del puerto capitalino.

"Se está pensando que la refinería de Regla opere solamente como una terminal para la distribución de combustibles, que llegarían mediante un poliducto [tubería para transportar productos refinados como gasolina y diésel] desde Matanzas y Cienfuegos'', indicó la fuente.

Para minimizar el flujo de carga marítima en la bahía capitalina, las autoridades cubanas planean el uso del puerto de Mariel, a 40 kilómetros al oeste de La Habana. La transformación del Mariel como una terminal de carga y descarga de contenedores está aún en negociaciones con firmas extranjeras, pero en un futuro podría ser el principal puerto de apoyo de la industria petrolera, según la fuente de CUPET que habló con El Nuevo Herald.

Paralelamente, la Autoridad Portuaria Nacional --entidad creada en el 2002 para organizar el sistema de puertos del país-- emprendió el pasado año el dragado de las bahías de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba, para aumentarles su disponibilidad de calado.

Según informes oficiales publicados en la prensa cubana, los tres puertos deben concluir su dragado integral para el año entrante, incluyendo las vías de acceso, la dársena de maniobra y los canales hacia las terminales. Las autoridades portuarias priorizaron la bahía de Jagua, en Cienfuegos, para dar respuesta a las operaciones de la terminal de la refinería local.

A mediados de mayo, el tanquero Sandino, propiedad de la empresa mixta TRANSALBA, se convirtió en el segundo de mayor eslora en atracar en la refinería de Cienfuegos, con una carga de 390,000 barriles de crudo procedentes de Puerto de la Cruz, Venezuela.

En términos estratégicos, los expertos consideran que el plan petrolero cubano resulta promisorio, pues desbroza un segundo carril de oportunidades comerciales al margen de la explotación en la ZEE, la cual pudiera retrasarse por problemas tecnológicos, dificultades financieras u obstáculos derivados del embargo estadounidense.

Desde el 2006, el Departamento del Tesoro ha investigado y multado a cuatro compañías estadounidenses --o subsidiarias en el extranjero-- por facilitar tecnología, servicios e información especializada al gobierno cubano en violación de las regulaciones del embargo.

Piñón calificó a Cuba como "el lugar ideal para un centro de refino en la región'', considerando que, a excepción de Venezuela, los principales países productores de crudo en el continente --Estados Unidos, México y Colombia-- no tienen suficiente capacidad para procesar hidrocarburos y cubrir la demanda de sus mercados domésticos con productos derivados.

A esto se añade que las estrictas políticas medioambientales, los largos procesos de autorización y licitación, y la falta de capital en el sector público, han conspirado para la construcción de nuevas refinerías en los países de la región, principalmente en los Estados Unidos y México.

Del Valle considera como "una idea descabellada'' la construcción de la refinería de Matanzas.

"Emprender la construcción de una refinería hoy es una gigantesca pérdida de tiempo y dinero en cualquier parte del mundo'', expresó. "Para Cuba resultaría mucho más eficaz emplear el dinero en aumentar la capacidad de conversión de las refinerías ya existentes para procesar crudos pesados y obtener productos livianos''.

Pero al final todo dependerá de los aires que soplen desde Caracas.

Los ingresos petroleros venezolanos disminuyeron a la mitad con relación al 2008 como consecuencia de la caída del precio del barril de crudo de $87 a $42, según datos del Ministerio del Poder Popular para Economía y Finanzas de Venezuela. El único aliciente en vísperas de la Cumbre de PetroCaribe es el alza en el precio del barril del crudo a $62 luego de un extendido período de pérdidas.

De enero a abril de este año PDVSA ingresó un promedio de $2,000 millones mensuales. En el mismo período del 2008 los ingresos totales ascendían a unos $15,000 millones, de acuerdo con estadísticas reconocidas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

La deuda de PDVSA con contratistas y proveedores supera actualmente los $7,000 millones.

"Todo apunta a que el plan de construcción y ampliación de refinerías en Cuba ha entrado en crisis'', manifestó Juan Fernández, quien fungió como gerente de planificación del sector internacional en PDVSA hasta el 2003. "En estos momentos PDVSA no cuenta con el músculo financiero que necesita para echar adelante esos proyectos''.

Fernández estima que la falta de una gerencia eficiente es parte del ‘‘efecto dominó'' que ha desencadenado la crisis dentro de PDVSA.

Un reciente informe de Inspectorate --la principal firma mundial en estudios para calcular riesgos en inversiones y negocios-- indicó que el circuito refinador venezolano se ha visto obligado a incrementar las importaciones de componentes para completar la carga y procesar productos como gasolina y combustible industrial (fuel oil).

A mediados de abril, un incendio dejó fuera de servicio una unidad de la refinería de Cardón, del Centro de Refinación Paranaguá, en el estado de Falcón, lo que ha mermado la capacidad productiva de PDVSA.

Horacio Medina Herrera, ex gerente de convenios de PDVSA, coincide en que la petrolera venezolana es una empresa en quiebra, con un sistema de refinación severamente dañado por falta de mantenimiento y deudas imposibles de pagar en la situación actual.

"Venezuela no está en condiciones de costear las inversiones comprometidas en Cuba durante este año y el 2010'', afirmó Medina. "Veremos también reducciones en los envíos de petróleo, porque en estos momentos PDVSA ha llegado al punto de tener que comprar en mercado externo grandes cantidades de componentes semielaborados para producir gasolina y cubrir tanto las necesidades internas como los compromisos internacionales''.

Venezuela proporciona a Cuba 96,000 barriles diarios de petróleo, de los cuales unos 22,000 son combustible industrial, empleado para el funcionamiento de las plantas eléctricas. La producción cubana ronda actualmente el 47 por ciento de su consumo, estimado en los 150,000 barriles diarios.

El Banco Central de Venezuela reveló el pasado mes que PDVSA no había pagado los impuestos sobre la renta.

Mientras, Chávez ha pedido un crédito de $4,300 millones a Brasil para financiar proyectos que involucran a empresas brasileñas en territorio venezolano. Tal es el caso de Odebrecht S.A., el mayor grupo constructor brasileño, que está encargado de la expansión del metro de Caracas.

Las campanas de la crisis están repicando fuertemente en Cuba. Desde el 1ro. de junio las autoridades gubernamentales implementaron un programa especial de ahorro energético que contempla fuertes ajustes en el consumo y cortes de electricidad a las empresas estatales y la población en general.

El sobreconsumo de electricidad en el primer cuatrimestre del año obligó a emplear 40,000 toneladas de combustible que no se habían planificado, con un gasto aproximado de $150 millones.

Analistas cubanos citados en los medios oficiales pronosticaron que la isla podría perder este año más de $1,000 millones en ingresos a consecuencia de la estrepitosa caída de los precios del níquel y la disminución de las recaudaciones en el sector turístico, sus dos principales motores económicos.

De hecho, la alarma gubernamental se extiende al sector financiero, con graves problemas en sus reservas de efectivos. Desde hace seis meses se mantienen congeladas las cuentas bancarias de unas 300 empresas extranjeras por determinación del Banco Central de Cuba (BCC), una medida que no fue aplicada ni siquiera en los días críticos del Período Especial en Tiempos de Paz, iniciado en 1991 tras el colapso de los subsidios soviéticos a la isla.

Cuba confía en que las perforaciones previstas para este año en sus aguas territoriales inclinen la suerte a su favor y que los potenciales hallazgos en la ZEE logren estimular el apetito de las corporaciones petroleras estadounidenses.

En reiteradas ocasiones, dirigentes gubernamentales y funcionarios de CUPET, incluyendo al gobernante retirado Fidel Castro, han invitado a las empresas estadounidenses a participar en la exploración petrolera en el Golfo de México.

Por lo pronto, la firma española Repsol-YPF asegura que iniciará exploraciones en aguas profundas frente a las costas cubanas en una fecha próxima. Repsol encabeza un consorcio de petroleras que integran además la empresa noruega Norks-Hydro y la Corporación de Petróleo y Gas Natural (ONGC), de la India.

A comienzos de este año, Repsol anunció el descubrimiento de un importante yacimiento de petróleo en aguas estadounidenses, a 300 kilómetros de la costa de Houston, y varios hallazgos de gas y crudos en la Cuenca de Santos, en Brasil.

Un funcionario de Repsol --radicada en Madrid-- dijo esta semana a El Nuevo Herald que los recientes descubrimientos de hidrocaburos en la región no implican la modificación de los planes respecto a Cuba, porque "cada proyecto es independiente y tiene sus propios méritos''.

"En términos de calendario, Repsol tiene previsto comenzar en los próximos meses la actividad exploratoria en Cuba'', señaló Kristian Rix, gestor de medios internacionales y financieros de Repsol.

A comienzos de año, funcionarios de CUPET indicaron que los trabajos de Repsol comenzarían a más tardar en julio, pero Rix declinó precisar una fecha exacta.

En la actualidad Cuba mantiene negociaciones con empresas de Rusia, China y Angola para la firma de contratos de exploración en 23 bloques aún no asignados en la zona del Golfo de México. El grupo ruso comprende a las empresas OAO Gazprom y OAO Lukoil, que han manifestado interés en ocupar 15 bloques de la ZEE.

Todas las perforaciones en la ZEE se realizan a riesgo completo de la compañía contratada. El contrato legal establecido estipula que, de hallarse petróleo, la firma extranjera obtendrá los primeros dividendos hasta compensar la inversión previa y posteriormente la producción se dividirá en una proporción del 60 por ciento para el Estado cubano y el 40 por ciento para el asociado foráneo.

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