Crisis nuclear en Japón es más grave de lo esperado
El presidente de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos dio el miércoles una tétrica evaluación de la amenaza que representa la crisis nuclear, al decir que el daño a un reactor afectado era mucho más serio de lo que el gobierno japonés había reconocido y aconsejó a los estadounidenses que evacuaran una zona más amplia en torno a la planta que el perímetro establecido por Japón.
El anuncio, informó The New York Times, marcó un nuevo y ominoso capítulo en el esfuerzo de cinco días de los ingenieros japoneses por poner cuatro reactores, que están uno al lado del otro, bajo control luego de que sus sistemas de enfriamiento quedaran inoperantes a causa del terremoto y tsunami del viernes pasado. También sugirió que hay serias diferencias entre Washington y Tokio, luego de que funcionarios estadounidenses concluyeran que las advertencias japonesas eran insuficientes, y que en forma deliberada o no, habían subestimado la amenaza potencial de lo que está teniendo lugar dentro de la instalación nuclear.
Gregory Jaczko, el presidente de la comisión, dijo en una deposición ante el Congreso que la comisión creía que toda el agua en el tanque de residuos en el reactor número 4 en la planta nuclear de Fukushima Daiichi se había evaporado, dejando las varillas de combustible expuestas y emitiendo radiación. Como resultado, indicó, "creemos que los niveles de radiación son extremadamente altos, lo que posiblemente podría impactar en la capacidad de tomar medidas correctivas''.
El jueves por la mañana, según el Times, un portavoz de Tokyo Electric Power, operador de la planta de Daiichi y un portavoz de la agencia de regulación nuclear de Japón, negaron la versión de Jaczko, y argumentaron que la situación en el reactor número 4 no había cambiado y que el agua seguía en el tanque de almacenaje de combustible usado. Pero ambos funcionarios dijeron que la situación estaba cambiando y que el reactor no había sido inspeccionado en horas recientes.
"No podemos entrar a verificar, pero hemos estado observando cuidadosamente el ambiente en el edificio y no ha habido ningún problema particular'', declaró Hajime Motojuku, portavoz de Tokyo Electric.
Takumi Koyamada, portavoz del regulador nuclear de Japón, declaró que hacía 12 horas el agua seguía en el tanque, la temperatura era de 84 grados Celsius y que no se había reportado cambio alguno desde entonces. "No podemos confirmar que haya habido pérdida de agua'', recalcó. "Pero enfrentamos una situación muy impredecible''. Si el análisis estadounidense es preciso y los empleados japoneses no han sido capaces de mantener el combustible usado en ese reactor fuera de servicio con un enfriamiento adecuado, --tiene que mantenerse cubierto de agua todo el tiempo-- los niveles de radiación podrían dificultar no sólo la corrección del problema en el reactor número 4, sino impedir que los trabajadores en el complejo Daiichi se ocupen de los otros reactores en la planta.
Jaczko dijo que los niveles de radiación podrían hacer imposible continuar con lo que llamó funciones de enfriamiento "de respaldo'' que hasta ahora han ayudado a evitar el derretimiento del combustible en los otros reactores. Esos esfuerzos consisten en utilizar mangueras de incendios para echar agua sobre el combustible y dejar que el vapor radiactivo vaya a la atmósfera.
Esas medidas de emergencia implantadas por un pequeño escuadrón de empleados y bomberos, son los principales pasos que Japón está dando en Daiichi para impedir un derretimiento total del combustible que podría llevar a emisiones más altas de material radiactivo.
El testimonio de Jaczko ocurrió mientras la embajada de EEUU en Tokio, por recomendación de la Comisión Reguladora Nuclear, dijo a los norteamericanos que evacuaran "un radio de aproximadamente 50 millas'' de la plata de Fukushima.
La recomendación representa una evaluación más tétrica del riesgo en la zona vecina a Daiichi que las advertencias de los japoneses , quienes han pedido a las personas dentro de un perímetro de 12 millas (80 kilómetros) que evacuen, y quienes vivan entre 20 y 30 kilómetros de distancia de la planta, que busquen refugio.
El testimonio de Jaczko describió lo que representa una elección muy difícil para las autoridades niponas: enviar a un número pequeño de trabajadores a un área crecientemente radiactiva en un último esfuerzo por cubrir con agua el combustible expuesto, y el contenido en otros reactores, o hacer mas para salvaguardar a los empleados, no proteger las varillas de combustible y así correr el riesgo de un accidente nuclear mayor.
Casi todos los nuevos desplazados están siendo reubicados en refugios de la provincia de Fukushima, aunque otros podrían ser alojados en provincias cercanas como Niigata y Tochigi ante la avalancha de personas sin hogar.
Las autoridades de Fukushima están enviando centenares de personas a hoteles y refugios provisionales de provincias vecinas, mientras que algunas personas se quejan de que la situación está comenzando a desbordarse.
La NHK señaló que ha habido problemas para medir los niveles de radiación de todos los habitantes cercanos a la planta.
Hasta el momento unos 200,000 residentes han sido evacuados en un perímetro de seguridad de 20 kilómetros alrededor de la central por el riesgo de una fuga masiva de material radiactivo, mientras que todos los vecinos a un radio de 30 kilómetros del recinto tiene órdenes de permanecer dentro de sus casas, cerrar las ventanas y no encender el aire acondicionado.
En la provincia de Fukushima, otros han decidido voluntariamente dirigirse al sur o alejarse de la planta para evitar exponerse a la contaminación nuclear.
La zona sigue sufriendo además una grave escasez de combustible y problemas con las provisiones.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de marzo de 2011, 9:49 p. m. with the headline "Crisis nuclear en Japón es más grave de lo esperado."