La historia del espía cubano que conmocionó a Miami llegó a la TV
La historia de la relación romántica y de traición entre Ana Margarita Martínez, una joven cubanoamericana madre de dos hijos y residente en Miami, con el espía cubano Juan Pablo Roque, fue objeto del primer episodio de un programa que estrenó el miércoles la cadena de televisión en inglés Lifetime.
El espacio titulado My Life Is a Lifetime Movie que, como la mayoría de la programación de la cadena va dirigido a un público mayoritariamente femenino, presenta casos de la vida real que llaman la atención por su naturaleza fuera de lo común.
Los hechos que puede contar Martínez son bastante conocidos en Miami por la cobertura mediática que han recibido desde que en 1996 Roque se reveló como un espía del gobierno castrista infiltrado en la organización de exiliados Hermanos al Rescate. Sin embargo, siguen despertando curiosidad como para que en mi caso, una seguidora de la programación de Lifetime y también del tema cubano, decidiera ver el programa. Es importante hacer notar que éste no contó con subtítulos en español, lo que le negó acceso a una vasta audiencia interesada que solo conoce el español.
En su segunda parte, el espacio mostró los testimonios de Martínez sobre cómo conoció a Roque en los años 1990 en una iglesia de Miami cuando éste se hacía pasar ante la comunidad cubana como un héroe que había arriesgado su vida para llegar a Estados Unidos.
La narración de Martínez, que se combinó con una dramatización de los hechos, contó además cómo Roque se ganó su confianza hasta que ella, una mujer divorciada, lo vio como una protección para su familia. Después de un matrimonio por la iglesia y de un año de convivencia, Roque se marchó un día a las tres de la madrugada de la casa que ambos compartían en Kendall, prometiéndole que se llevaba su teléfono celular para contestarle cuando ella lo llamara. Luego de llamarlo repetidamente, Martínez descubrió en las gavetas vacías de su esposo el teléfono celular que supuestamente contestaría.
La próxima vez que Martínez volvió a ver a quien creía era un buen esposo y un “patriota” –según sus palabras en el programa– fue en la pantalla de su televisor, cuando CNN trasmitía el descenso de Roque de una nave de Cubana de Aviación en La Habana. Más tarde, Martínez vio en la televisión cubana cómo Roque calificaba de “terrorista” a la organización con la que había volado como piloto.
Sin embargo, el más dramático resultado de las acciones de Roque: la muerte de un cubano, Pablo Morales, y tres cubanoamericanos, Carlos Costa, Mario de la Peña y Armando Alejandre Jr., en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, se mencionó solo de pasada en el programa. Por el perfil del espacio, era de esperar que su mayor interés fueran los aspectos románticos y, si se quiere, más truculentos de la traición de que fue víctima Martínez. Pero molesta la banalización de los acontecimientos históricos que tanto impacto y dolor causaron en cuatro familias miamenses y en gran parte de la comunidad cubana en Estados Unidos.
No se trata de responsabilizar a Martínez, porque cuando ella cuenta sobre “los ojos llorosos” que tenía Roque cuando se despidió de ella la última noche que durmió en la casa que compartían en Kendall, se trata al fin y al cabo de su historia. En el 2001 Martínez ganó una demanda contra el gobierno cubano por $27 millones.
El balance del resultado del programa es sin duda agridulce. Como mujer y madre es difícil no sentir empatía con lo que vivió Martínez, pero queda reclamar por esa otra parte que no se cubrió del todo y que forma parte de la historia de Cuba y de los cubanos en Miami.
Un análisis posterior y con más distanciamiento emocional, me hizo preguntarme si las víctimas del Holocausto se sentían conformes con la manera en que el cine y la televisión han presentado su historia. Al final se trata de ficción. My Life Is a Lifetime Movie es un programa ligero que se propone demostrar que el más descabellado guión de una película de Lifetime puede ser un hecho real. La mayoría de esos filmes suelen indicar que son sólo “inspirados” en hechos reales.
Al contarse la historia de Ana Margarita Martínez el público estadounidense puede conocer que los cubanos arriesgan su vida en el mar para salir de su país. Que los servicios de inteligencia cubanos tratan de penetrar a las organizaciones del exilio y, al final, lo más atemorizante, que cualquier vecino de esta ciudad, a veces llamada Casablanca por la película de Bogart y Bergman, puede ser un espía. •
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de octubre de 2012, 0:27 a. m. with the headline "La historia del espía cubano que conmocionó a Miami llegó a la TV."