OLGA CONNOR: Homenaje a Reynaldo Miravalles
El “alzado” Cheíto León, del filme cubano El hombre de Maisinicú, quedó para siempre en la memoria de quienes lo vieron. El actor que lo interpretó es Reynaldo Miravalles, que al cumplir los 90 años sigue triunfando en su carrera como actor, ya que acaba de filmar en Cuba Esther en alguna parte , bajo la dirección de Gerardo Chijona, basado en la novela de Eliseo Alberto –Lichi– Diego, y después de 18 años sin ir a su país.
Por esta razón, la Fundación Apogeo y el Centro Cultural CubaOcho le ofrecieron un merecido homenaje en la tertulia Con gente de verdad –anteriormente llamada Intimity Forever–al tiempo que se presentó también la revista humorística y cultural Caritate, con foto de Miravalles en la portada, tomada por Delio Regueral.
Baltasar Santiago Martín, fundador y director de Apogeo, lo entrevistó para Caritate, y también en la tertulia, en la que Miravalles relató muchas anécdotas de su vida.
¿ACTOR O PINTOR?
Nacido en La Habana, el 22 de enero de 1923, llegó a Miami a mediados de la década de 1990. Se interesó primeramente en las artes plásticas, estudiando a los 17 años de edad en una escuela donde aprendió a hacer bocetos en yeso, pero no pudo ir a la Academia San Alejandro, porque las clases eran solo diurnas, y en ese horario él tenía que trabajar, “vendiendo lo que hubiera: billetes para la lotería, peines en las guaguas, tamales”, dijo el actor.
Comenzó su carrera como actor sin cobro en 1944, en el programa La voz de los Omnibus Aliados. En 1948, logró entrar como extra en la RHC Cadena Azul, donde ya pudo ganar entre $2.50 y $3.50 a la semana, de 9 a.m. a 9 p.m., “oyendo todo lo que la gente hacía y producía”.
Lo que le ganó popularidad fue la más famosa serie humorística radial en Cuba de antes de 1959: La tremenda corte, escrita por Cástor Vispo, y protagonizada por Aníbal de Mar y Leopoldo Fernández (Tres Patines). Miravalles hacía el papel de “Leoncio Garrotín y Rompecocos” y “Albino Blanco de Mesa”, el cantinero.
En 1951, comenzó en la televisión cubana y, ese mismo año, recibió el premio al actor más destacado. “Al principio, nadie quería trabajar en la televisión, porque perdían su salario, su popularidad”, le contó a Martín en su entrevista previa para Caritate.
Santa Camila de La Habana Vieja fue uno de sus primeros trabajos en teatro, en 1961, después de haber estudiado con un cubano de Actor’s Studio de Nueva York, el cual les enseñó el “método” a varios actores en La Habana. Y también se inspiró en la naturalidad de los actores en los filmes italianos, en los que “estos hablaban como personas comunes ”, contó.
LOS FILMES LE DIERON
LA FAMA
En 1957, se inició en el cine con el filme venezolano Papá Lepe. Pero con la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), después del 59, ya fue parte de las cintas más destacadas de esa década en Cuba. Encarnó a un humilde lechero en El herido, una de las tres partes de Historias de la Revolución (1960), de Tomás Gutiérrez Alea. “Titón [Gutiérrez Alea] me dio un papelito chirriquitico, el de un lechero que cuando va a poner un litro de leche ante la puerta de una casa se encuentra a un muchacho herido que le pide ayuda, y primero se rehúsa, pero después regresa y lo esconde en su camión”, contó Miravalles a Martín.
Las 12 sillas, del mismo director, fue su próximo trabajo. “El papel me lo di yo a la fuerza. Titón me había dado el que luego haría Idalberto Delgado –el del hombre al que se le cierra la puerta del apartamento– y yo le pedí el coprotagónico. El jefe de fotografía era un italiano con mucha experiencia en cine, Otello Martelli, que me dijo: ‘Lo felicito, muy buena su actuación’ ”, recordó Miravalles.
La película de Manuel Pérez Paredes El hombre de Maisinicú (1973) fue el papel en el cine que lo hizo más popular. “Yo estaba castigado en el ICAIC –me multaron, me aislaron; ‘no vas a trabajar más en el cine’, me dijeron, por protestar porque pagaban muy mal–, y a los seis años el director me vino a ver para proponerme un papel cortico de un hombre que llegaba en un barco: Cheíto León, el jefe de los alzados en el Escambray”. También ha hecho, del director Sergio Giral, Rancheador, ambientado en la etapa colonial cubana y luego, de Gutiérrez Alea, Los sobrevivientes.
En 1984, protagonizó una de las comedias más populares de esos años: Los pájaros tirándole a la escopeta, de Rolando Díaz, premiada en festivales nacionales e internacionales, que es una de sus favoritas. En 1990, participó en una de las películas más polémicas del cine cubano: la comedia de humor negro Alicia en el pueblo de Maravillas, de Daniel Díaz Torres, en la que encarna al líder de un remoto pueblo cubano al que son “deportadas” personas que han sido degradadas de sus cargos. Pero también ha trabajado en Miami, en el filme Cercanía, de Rolando Díaz, de 2008, una película sobre la vida de los exiliados cubanos, y antes en 2004, en El misterio Galíndez, de Gerardo Herrero, sobre la novela de Manuel Vázquez Montalbán.•
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2013, 6:22 p. m. with the headline "OLGA CONNOR: Homenaje a Reynaldo Miravalles."