Dictaduras del siglo XIX
El expresidente del Ecuador, el sociólogo Osvaldo Hurtado presentó Dictaduras del siglo XXI. El caso ecuatoriano (Paradiso Ediciones), en Books & Books, auspiciado por el Instituto Interamericano por la Democracia que dirige Guillermo Lousteau, quien presentó al autor. También dijeron unas palabras Carlos Alberto Montaner y Carlos Sánchez.
Lousteau explicó que el proceso de estas dictaduras ya existe, y es exacto, es una franquicia para apoderarse del poder. Antes era a través de los golpes militares, ahora se corrompe la democracia desde adentro. Son caudillos que quieren destruir lo anterior reformando la constitución.
“Rafael Correa es presidente de todo, no solo del poder ejecutivo, no tiene la menor idea de lo que es una República”, comentó Montaner, leyendo el exergo del libro. “No sabe que debe ceñirse al cumplimiento de la ley escrita”. El problema ha sido que los anteriores gobernantes tampoco acataron las leyes. Hubo robo, nepotismo y venta de influencias. “El resultado es el divorcio paulatino entre la sociedad y el estado”, dijo. Y se vio al estado como un surtidor de privilegios. Sánchez alabó el libro como fundacional para todos los países, y a Hurtado por vivir en Ecuador y escribir desde allí.
La intención de Hurtado fue destacar que las dictaduras en América Latina han cambiado su narrativa y su imagen, confundiendo a los votantes con unas elecciones amañadas. Estos creen que están operando dentro de una república democrática, simplemente porque hay votación, pero les está fallando lo principal. “La democracia más que un concepto es una urdimbre de instituciones para garantizar las libertades”, explicó Hurtado.
“El único propósito de Chávez y ahora de Correa ha sido servir a un poder personal autócrata”, continuó. “Detrás de estos regímenes políticos se esconden las dictaduras del siglo XIX y el fascismo [de Benito Mussolini] y el nazismo [de Adolfo Hitler] del siglo XX. Los partidos democráticos de América Latina no supieron
defenderse”.
Es una modificación del estilo de Fidel Castro, quien acaparó todos los poderes enseguida, sin elecciones, sin compensación a los dueños originales de las compañías, sin juicios antes de prender o fusilar a los que creyó enemigos. Ahora se sigue un proceso más lento.
“Son ‘minigolpes’ hasta que se ocupan del poder plenamente”, afirmó Hurtado. “Controlan los órganos electorales, y los inspectores internacionales no toman esto en cuenta”.
“Sin ciudadanos, sin republicanos, no puede haber democracia ni república”, expresó Hurtado. Pero los hay en Chile, Costa Rica y México, y se empiezan a conformar en Brasil. Todos éstos avanzan en el sentido tradicional de la democracia.
Hurtado cataloga como parte de este movimiento del siglo XXI, a los que Hugo Chávez inspiró y patrocinó con el dinero del petróleo venezolano. Los países que incluyó en esta comparsa fueron Venezuela (se puede suponer que si gana Maduro seguirá las mismas opciones); Nicaragua, con Daniel Ortega; Bolivia, con Evo Morales; Ecuador, con Rafael Correa, y posiblemente se incluirá Argentina, si Cristina Kirchner sigue su curso actual.
LA LUCHA OCULTA
POR LA LIBERTAD
El periodista, profesor y novelista Carlos Alberto Montaner, cuya última novela es Otra vez adiós (Santillana USA, 2012), prepara otra novela cuyo tentativo título podría ser Tiempos de malvados. Su investigación para la novela lo ha llevado al estudio del período de la Guerra Fría.
La Unión Soviética tenía copados en la ofensiva a los norteamericanos, que ni siquiera tenían una Agencia Central de Inteligencia, o CIA, hasta 1947, en que Truman se decidió a iniciarla con el Acta de Seguridad Nacional.
Tan pronto como se inició la CIA, el objetivo fue responder de todos modos posibles a los soviéticos. Uno de los grandes desafíos que tendrían que enfrentar era la conquista de los intelectuales en el mundo. Los soviéticos comenzaron a organizar Congresos por la Paz para convencer a los artistas y escritores. Estos participaban encantados sin importarles que los comunistas eran quienes los patrocinaban.
Como respuesta, los norteamericanos utilizaron como instrumentos de la Guerra Fría a la OEA, Organización de Estados Americanos, de carácter diplomático, y a la OTAN, Organización del Tratado de Atlántico Norte, más bien de carácter militar.
Pero aunque Estados Unidos tenía superioridad económica y en armas nucleares, la USSR los superaba en el campo de la batalla ideológica. Reunieron a Arthur Miller, Charles Chaplin y a otras figuras de las artes para respaldarlos. ¿Cómo poner en duda a la Unión Soviética con estas credenciales?, se preguntó Montaner. En 1949 los rusos tuvieron un acto en el Waldorf Astoria de Nueva York y reunieron a 1,700 intelectuales. Entre ellos al premio Nobel alemán Thomas Mann.
Le seguiría la búsqueda de una forma de dar congresos por la libertad, que no fueran como los mentirosos de la paz de los soviéticos. Como siempre, Montaner explicó todo esto con la facilidad y la memoria que lo caracterizan, citando casos específicos, y lo hizo en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos, de la Universidad de Miami, ICCAS, auspiciado por NACAE, Asociación de Educadores Cubano Americanos, representados en el panel por Eduardo Zayas Bazán y Federico Justiniani. En una próxima columna especificaré qué fueron estos congresos por la libertad. •
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de marzo de 2013, 0:00 a. m. with the headline "Dictaduras del siglo XIX."