Liberan a periodista disidente cubano Calixto R. Martínez
El periodista cubano independiente Calixto R. Martínez Arias fue puesto en libertad luego de casi seis meses en la cárcel sin acusación formal alguna, por haber investigado un dato de que medicinas extranjeras enviadas a La Habana para combatir un brote de cólera se habían echado a perder en el aeropuerto.
Martínez describió que la prisión estaba infestada de ratas, y que la comida era mala, y dijo que había bajado de peso, de 154 libras cuando fue arrestado a 116 libras al ser puesto en libertad el martes, un día después de que empezara su tercera huelga de hambre para exigir que lo pusieran en libertad.
Él continuará en su peligroso empeño de reportar independientemente lo que el monopolio estatal sobre los medios de prensa no cubre, dijo el periodista de 43 años a El Nuevo Herald por teléfono, “porque somos pocos y hay mucho trabajo”.
La fiscalía no ha presentado cargo alguno en su contra, que él sepa, añadió Martínez, “pero con este gobierno nunca se sabe cómo terminan las cosas. Siempre pueden sacar un sable de algún lugar”.
Reporteros Sin Fronteras celebró la liberación de Martínez como un triunfo resultado de fuertes presiones por parte de activistas cubanos y grupos extranjeros tales como la Sociedad Interamericana de Prensa y Amnistía Internacional, quienes lo declararon un “prisionero de conciencia” en enero.
Pero su puesta en libertad “no debe hacer olvidar la represión que siguen padeciendo los periodistas y blogueros independientes”, agregó en un comunicado el grupo de activismo por la libertad de prensa, radicado en París.
Martínez se ha ganado una reputación de periodista agresivo al ser el primero en reportar los trágicos brotes de dengue y cólera — este último el primero de Cuba en casi un siglo — que el gobierno había estado tratando de mantener en secreto.
Él fue arrestado el 16 de septiembre cuando trataba de comprobar un dato de que medicinas donadas por la Organización Mundial de la Salud a la campaña en contra del cólera del gobierno cubano se habían echado a perder cerca de la Terminal 5 del Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana.
La fiscalía le dijo más tarde que lo acusarían de faltarle el respeto a Fidel y a Raúl Castro, por haberse quejado de que la policía lo había golpeado durante su arresto y de que estaba siendo detenido ilegalmente, dijo el periodista.
La mayoría de los demás presos y de los guardias lo trataron bien, como a un preso político, añadió, aunque un capitán lo privó en ocasiones de agua y de sus frazadas durante las dos huelgas de hambre que él hizo para exigir que lo pusieran en libertad.
Las huelgas de hambre duraron del 10 de noviembre al 13 de diciembre, y del 6 al 29 de marzo, cuando le aseguraron que pronto sería puesto en libertad. Él anunció el lunes que iba a empezar otra protesta porque sus carceleros no habían cumplido su promesa, y otros ocho periodistas independientes y activistas de derechos humanos se unieron de inmediato a su huelga de hambre para apoyarlo.
El primer vicepresidente de Cuba Miguel Díaz-Canel admitió el martes durante una gira por las provincias que el monopolio estatal de los medios de prensa enfrenta “limitaciones”, según el Granma, la voz oficial del Partido Comunista de Cuba, el partido gobernante.
“Pero llamó a perfeccionar la labor de los medios, desde una perspectiva científica, innovadora, revolucionaria ante los retos que impone la subversión ideológica que, contra el país, desencadenan los enemigos”, agregó el Granma.
Martínez se quejó además de que las condiciones en las dos cárceles de La Habana en que estuvo encerrado, el Combinado del Este y Valle Grande, habían sido deplorables, durante una entrevista telefónica con Radio/TV Martí, la cadena de transmisiones del gobierno estadounidense radicada en Miami.
Hasta 35 presos son mantenidos en celdas comunales no mayores de entre 18 pies por 28, y equipadas con literas de tres en tres, dijo a las estaciones. Goteras provocadas por la lluvia, las duchas y los inodoros caen sobre las camas, y algunos presos son obligados a dormir en el piso.
La comida es horrible y escasa, y ratas de hasta dos pies de largo merodean por las cárceles, añadió Martínez. Los presos sobreviven gracias a la comida que sus familiares puedan traerles los días de visita.
Su puesta en libertad coincidió con una de las muy poco frecuentes visitas guiadas y organizadas por el gobierno de varias cárceles del área de La Habana, celebrada el martes para periodistas cubanos y extranjeros. Cuba no permite que la Comisión Internacional de la Cruz Roja inspeccione sus cárceles.
Las autoridades del Combinado del Este aseguraron a los visitantes que la misma no sufre de congestionamiento, y que los niveles de nutrición están “en correspondencia con las calorías que debe recibir una persona”, según reportes noticiosos sobre la visita.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de abril de 2013, 3:31 a. m. with the headline "Liberan a periodista disidente cubano Calixto R. Martínez."