JFK en la visión oficial de La Habana
No debería resultar una sorpresa que hace tres años el ex gobernante cubano Fidel Castro le dijera a un periodista norteamericano que creía que el presidente John J. Kennedy fue asesinado siguiendo órdenes de una camarilla dentro del propio Washington.
Tampoco debería sorprender a nadie que los medios de prensa cubanos le hayan dado un gran publicidad a las reciente alegaciones de que el notorio tirador en la “pequeña colina” en Dallas hace 50 años era un exiliado anticastrista cubano llamado Herminio Díaz.
Lo que no sorprende es que la prensa oficial de Cuba haya hecho poca —o ninguna— mención a los recientes informes que sugieren que los vínculos entre el asesino de Kennedy Lee Harvey Oswald y el gobierno cubano eran más estrechos de lo que siempre se creyó.
Castro, que ha negado siempre haber tenido ninguna participación en el magnicidio, le dijo al columnista Jeffrey Goldberg que Kennedy fue asesinado por “personas dentro del gobierno norteamericano que pensaban que era un traidor porque no invadió a Cuba cuando tuvo la oportunidad de hacerlo”.
“No hay la menor duda sobre eso”, le dijo Castro a Goldberg durante una de las largas reuniones que sostuvo con el periodista cuando visitó La Habana en septiembre del 2010, escribió el autor en una columna publicada el miércoles en la revista The Atlantic.
“Castro nos dijo que ninguno de sus colaboradores ni sus funcionarios tuvieron nada que ver con el asesinato y que la embajada de Cuba en Ciudad de México, que Oswald visitó, le negó el permiso a éste para viajar a Cuba, ya que temía que fuera un provocador”, escribió Goldberg.
Cuando se le preguntó si creía que Oswald pudo no haber actuado solo, Castro le dijo a Goldberg que expertos cubanos habían “tratado de recrear las circunstancias de este crimen, pero no era posible que lo hiciera un hombre solo”, según la columna.
El ex líder cubano dijo que Kennedy, que fue responsable por la fallida invasión de Bahía de Cochinos, cometió “muchos errores. Era joven y le gustaba el dramatismo”, escribió Goldberg. Sin embargo, Castro “reservó su mayor antipatía” para Robert Kennedy, hermano de JFK, y como fiscal general, una de los impulsores de la llamada Operación Mangosta.
Conocida también como Special Group Augmented, Mangosta fue una operación encubierta de varias agencias para derrocar al regimen de Castro de cualquier forma, entre ellas el asesinato. Concebida después de la derrota de Bahía de Cochinos, empezó a desmantelarse a partir del asesinato de Kennedy.
El sitio oficial de La Habana, CubaDebate mientras tanto le dio gran importancia a los reportes que culpan a exilados cubanos de haber matado a Kennedy y afirmó que el mandatario estaba tratando de arreglar las relaciones con Castro en el momento en que lo mataron.
En una nueva edición de un libro sobre el asesinato de Kennedy el investigador Anthony Summers argumenta que Herminio Díaz, exilado cubano y sospechoso asesino de la mafia, le dijo a un amigo en 1966 que le disparó a Kennedy desde la “colina”, señaló Cubadebate. Díaz y el amigo murieron hace años.
El portal cubano agregó que “el doctor Cyril H. Wecht, médico forense mundialmente famoso, que pasó décadas estudiando el crimen” también llegó a la conclusion de que por los menos dos tiradores hicieron cuatro disparos desde la colina, así como desde el almacén de libros.
En otro reporte, Cubadebate destacó que el periodista italiano Steffano Vaccara publicó hace poco un libro donde afirma que Carlos Marcello, jefe mafioso de New Orleans, ordenó el asesinato porque Bobby Kennedy había dado la orden que lo deportaran a Guatemala.
Pero el portal no mencionó otros nuevo reportes sobre el asesinato que indican que los contactos entre Oswald y oficiales del gobierno cubano en Mexico eran mas de lo que se habia informado anteriormente.
Cubadebate publicó una columna de Peter Kornbluh, analista de los Archivos Nacionales de Seguridad, una organización investigativa de Washington, donde señala que JFK estaba tratando de mejorar las relaciones con Cuba cuando fue asesinado.
Kennedy había utilizado varios visitantes a La Habana para entregar mensajes secretos de paz, y que había una incipiente esperanza de conversaciones secretas, escribió Kornbluh en un artículo que salió publicado en el periódico mexicano La Jornada.
“En medio de las muchas controversias sobre las teorías de que se trató de una conspiración, lo que se ha perdido en la discusión histórica del asesinato es el hecho de que la última decisión de Kennedy como presidente fue acercarse a Castro y ofrecerle la posibilidad de una relación bilateral diferente”, agregó Kornbluh.
“Cincuenta años después, el potencial que Kennedy contempló para la coexistencia entre la revolución cubana y Estados Unidos todavía no se ha concretado”, dijo Kornbluh, que luego añadió, pero es algo que debería “recordarse, reconsiderarse, y revisitarse”.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de noviembre de 2013, 0:00 a. m. with the headline "JFK en la visión oficial de La Habana."