EN NUESTRA OPINION: El festival Ultra en la balanza
En el reciente evento de Ultra en el downtown de Miami, una joven guardia de seguridad, Erika Mack, sufrió heridas graves cuando una turba echó abajo una cerca para entrar sin pagar. La multitud aplastó a la guardia, que tuvo que ser hospitalizada con hemorragia cerebral y una pierna fracturada. El afán de la muchedumbre por escuchar la música de los pinchadiscos fue más poderoso que el respeto a la vida y la integridad física de un ser humano.
Ultra es una molestia para los residentes del área por la música ruidosa y la congestión del tráfico. Además, el evento impide que el público use el parque frente al mar no solo durante el festival, sino también en las semanas anteriores, mientras se prepara el terreno para la celebración. Ultra impide que los miamenses usen una de las pocas áreas públicas a orillas de la bahía durante un par de meses.
Por otra parte, el festival ha sido criticado por el consumo de drogas. El comisionado Marc Sarnoff ha indicado que en Ultra se venden bebidas alcohólicas, a pesar de una ordenanza en contra. Esto es particularmente grave porque al festival pueden acudir menores de edad.
El alcalde de Miami, Tomás Regalado, dijo que Ultra no se debía celebrar en ese sitio el año que viene. El comisionado Frank Carollo, presidente del Bayfront Trust, el fideicomiso que negocia contratos con entidades privadas para el uso del parque, señala que la seguridad del público es una prioridad. Este jueves se reúne la Comisión de Miami para debatir el tema del festival. El Bayfront Trust nunca llevó el convenio sobre Ultra para la ratificación de los comisionados, como era debido.
Cada año, en Ultra hay decenas de arrestos. Ha habido al menos tres muertos por sobredosis. Hay reyertas, consumo de alcohol y de drogas, ruido y congestión vehicular. Y ahora hay que agregar el atropello que sufrió la guardia.
Los organizadores de Ultra culparon del ataque a un grupo de personas sin boletos y fuera de control. El problema es que un área abierta como el Bayfront Park no se presta para controlar muchedumbres. El evento, si se va a seguir llevando a cabo en el sur de la Florida, debe reubicarse en un lugar donde sea más fácil y seguro mantener el orden.
Ultra genera una inyección monetaria a los hoteles y los negocios de la zona. Pero cuando se comparan estos beneficios económicos con los daños, las molestias y los peligros que causa el festival, la balanza se inclina por suspender su celebración, o al menos sacarlo del Bayfront Park.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de abril de 2014, 7:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINION: El festival Ultra en la balanza."