EN NUESTRA OPINION: La muerte de un rabino
Joseph Raksin, un rabino del distrito neoyorquino de Brooklyn, que visitaba a familiares en Miami, fue agredido por dos hombres cuando se dirigía al templo, el sábado pasado, en una calle tranquila del noreste de Miami-Dade, y asesinado a tiros.
Todo crimen debe ser condenado, independientemente de las circunstancias y de la identidad de la víctima. Este asesinato es particularmente inquietante, porque el conflicto en Gaza y los disparos de cohetes contra Israel han generado una repulsiva oleada de antisemitismo en todo el mundo.
En Miami-Dade, alguien pintó svásticas en los pilares del frente de la sinagoga ortodoxa Torah V’Emunah hace unos días, sembrando la inquietud en la comunidad, donde más tarde sería asesinado el rabino Raksin. Entretanto, en Miami Beach, dos automóviles fueron vandalizados en lo que parecen ser delitos de odio antisemitas.
Por lo tanto, no es sorprendente que el asesinato del rabino Raksin haya aterrado a la comunidad judía del Sur de la Florida. La sensibilidad local está a flor de piel por las expresiones de antisemitismo en diversos países y también aquí.
¿El asesinato del rabino fue un crimen de odio? Como la investigación policial no ha concluido, nadie puede asegurarlo. Pero el rabino Phineas Weberman, que habló el lunes con la prensa en el cuartel de la policía de Miami-Dade, despejó con claridad la niebla de las palabras. Hablando del asesino desconocido, dijo: “Sin duda no lo hizo porque lo amaba”.
Los funcionarios judíos locales tienen razones para sentirse preocupados. El vandalismo y sus amenazas implícitas traen el antisemitismo al umbral de esta comunidad. “El antisemitismo es una enfermedad que otras personas sufren y que victimiza a los judíos”, dijo Jacob Solomon, presidente y director ejecutivo de la Federación Judía del Gran Miami.
Que eso sucediera aquí en nuestra región debe preocupar a todos los líderes comunitarios porque el Sur de la Florida es un manto de diversidad, tejido con muchos hilos y matizado con muchos colores. Un ataque contra una comunidad es un ataque contra la noción y la naturaleza de la diversidad. Un ataque contra uno es un ataque contra todos.
Por lo tanto, todos compartimos la responsabilidad de estar vigilantes frente al auge del antisemitismo condenando toda expresión de esta forma vil y persistente del odio.
La policía debe determinar el móvil del asesino o de los asesinos. La investigación debe llegar a su fin antes de ponerle una etiqueta a un suceso de por sí horrible, pero la policía debe darle prioridad al caso.
El odio no tiene fronteras, como dijo la directora regional de la Liga Antidifamación, Hava Holzhauer, después que se denunciaron los incidentes de vandalismo. Sus semillas están en todas partes, incluso aquí, pero no debemos permitir que encuentren un suelo fértil.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de agosto de 2014, 6:49 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINION: La muerte de un rabino."