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Dar Es Salaam (Tanzania), metrópoli emergente con raíces tropicales

Coco Beach, a quince minutos del centro de la ciudad, y muy popular entre los lugareños.
Coco Beach, a quince minutos del centro de la ciudad, y muy popular entre los lugareños.

Una relativa prosperidad económica durante las últimas décadas, dentro del contexto africano, y una estabilidad política y social, a pesar de que el mismo partido gobierna el país desde su independencia, están detrás del crecimiento acelerado de Dar es Salaam. La mayor ciudad y centro económico de Tanzania es una de las urbes en mayor desarrollo al sur del Sahara. Aunque poco visitada por el viajero internacional, ofrece experiencias muy interesantes para descubrir todos los ángulos de el África contemporánea.

Entre los monumentos que recuerdan el pasado colonial de Tanzania se encuentra el Monumento Askari en Dar es Salaam.
Entre los monumentos que recuerdan el pasado colonial de Tanzania se encuentra el Monumento Askari en Dar es Salaam. Fotos cortesía / Igor Galo

Punto de partida hacia destinos más populares para el viajero internacional, como el Serengueti, el archipiélago de Zanzíbar o Kilimanjaro, visitar con calma esta ciudad es una opción muy recomendable para los viajeros interesados en conocer la sociedad africana moderna más allá de los tópicos turísticos. Fácil de descubrir por cuenta propia, Dar es Salaam ofrece a playas, mercados bulliciosos y monumentos que recuerdan tanto el pasado colonial de Tanzania como su reciente desarrollo como nación independiente.

Kivukoni, origen de una metrópoli

Aunque en la actualidad es la quinta mayor ciudad de África por población, además de la que crece más rápidamente, la gran urbe tanzana apenas cuenta con 150 años historia. Su origen se remonta a 1862, cuando el Sultán Majid, soberano de la vecina Zanzíbar, fundó en la bahía una pequeña residencia a la que llamó Hogar (Dar) de Paz (es Salaam). No obstante, fue la ocupación alemana una década después la que impulsó su desarrollo con la creación de un puerto moderno y su conversión en el centro administrativo de las colonias germanas en el África Oriental. La primera guerra mundial implicó para la ciudad pasar a control británico hasta 1961, año de la independencia tanzana y detonante de su crecimiento acelerado.

En el barrio de Kivukoni se encuentra St. Jopseph Cathedral.
En el barrio de Kivukoni se encuentra St. Jopseph Cathedral. Fotos cortesía / Igor Galo

Esto explica que su casco histórico, el barrio de Kivukoni sea bastante reducido y pueda visitarse sin problema en un día. En esta zona se encuentran la catedral católica de San José, que merece la pena visitar y si es posible colarse en alguna de sus coloridas misas de los domingos, y también la cercana catedral luterana de Azania. Ambas ubicadas frente al paseo marítimo y el puerto, que durante su historia vio llegar a marineros, comerciantes, militares y esclavistas persas, omaníes, portugueses e incluso chinos, y que en la actualidad es también punto de reunión de visitantes y locales a la búsqueda de buenas fotos del skyline de la ciudad.

La catedral luterana de Azania, ubicada frente al paseo marítimo y el puerto.
La catedral luterana de Azania, ubicada frente al paseo marítimo y el puerto. Fotos cortesía / Igor Galo

El distrito está jalonado de edificios coloniales alemanes e ingleses convertidos muchos hoy en día en sedes gubernamentales, que dan una imagen bastante sugerente de cómo debía ser la ciudad hace un siglo. Sin salir del barrio se puede visitar también el National Museum, cuya exhibición repasa la evolución humana a partir de los restos humanos encontrados en el África oriental, además de la fauna local. Sin olvidar algunas épocas dolorosas de la historia local como la venta de esclavos o la época colonial. Muy modesto en sus instalaciones, es una visita para los muy interesados en la historia, y que puede combinarse con un paseo por el jardín botánico ubicado justamente al lado.

El National Museum cuenta con una exhibición que repasa la evolución humana a partir de los restos humanos encontrados en el África oriental, además de la fauna local.
El National Museum cuenta con una exhibición que repasa la evolución humana a partir de los restos humanos encontrados en el África oriental, además de la fauna local. Fotos cortesía / Igor Galo

En los contiguos barrios de Kisutu y Mchafukoge, la arquitectura colonial británica de la primera mitad del siglo XX se mezcla ahora con modernos rascacielos donde los días laborales se puede sentir el verdadero latido de esta metrópoli de raíces tropicales. La zona es segura y al no ser un destino muy turístico se puede pasear sin ser interceptado por vendedores, aunque hoteles y plataformas ofrecen visitas guiadas por especialistas que pueden ser una buena opción para conocer en detalle la historia de cada rincón de Dar.

 El mercado de Kariakoo, ubicado en el barrio del centro de la ciudad o Central Business District, es el punto neurálgico del comercio de la ciudad, e incluso de toda Tanzania, y uno de los más activos y bulliciosos del continente.
El mercado de Kariakoo, ubicado en el barrio del centro de la ciudad o Central Business District, es el punto neurálgico del comercio de la ciudad, e incluso de toda Tanzania, y uno de los más activos y bulliciosos del continente. Fotos cortesía / Igor Galo

Ciudad de mercados

En una ciudad que creció a partir del comercio de su puerto no es de extrañar que uno de sus principales atractivos para el viajero sean sus mercados. Especialmente el de Kariakoo, ubicado en el barrio del centro de la ciudad o Central Business District. Punto neurálgico del comercio de la ciudad, e incluso de toda Tanzania, es uno de los más activos y bulliciosos del continente. Actualmente, en proceso de renovación tras el incendio que sufrió en 2021, su historia corre paralela a los devenires históricos del país.

El actual edificio del mercado se levantó sobre el terreno de una antigua plantación de cocoteros que del Sultán de Zanzíbar que tras la primera guerra mundial fue ocupado por el ejército inglés. Con la independencia de Tanzania en 1961, y la consecuente salida de los británicos, los antiguos hangares militares fueron ocupados por los artesanos y agricultores de la región como punto de venta informal de sus productos a los capitalinos. Ya en la década de los años 70, el gobierno decidió construir aquí un edificio que reflejara mejor el espíritu africano y la esperanza en el futuro de un país que empezaba andar por su propio pie.

Imprescindible de visitar es el mercado de pescado Kivukoni, ubicado en una de las salidas al mar de la bahía.
Imprescindible de visitar es el mercado de pescado Kivukoni, ubicado en una de las salidas al mar de la bahía. Fotos cortesía / Igor Galo

Icono de la ciudad, se espera que en 2026 se reinaugure. Pero esto no es problema para visitarlo, ya que con el crecimiento de la ciudad la actividad comercial de Kariokoo se extendió por todas las calles aledañas. Da igual si se quiere o no comprar algo, caminar hacia el edificio levantado por Beda Amuli y callejear por las calles cercanas es toda una experiencia que refleja el espíritu comercial y multicultural de la ciudad.

Desde las elegantes y coloridas “kangas” africanas para las mujeres, hasta abaya árabes o sharis indios; juguetes, sandalias, zapatos, camisetas deportivas, falsas y verdaderas, además de perfumes locales o procedentes de india o el Golfo Pérsico… Todo se puede encontrar en Kariakoo y sus alrededores. Los olores de los puestos de comida, la música a todo trapo de algunos comercios, los gritos de los vendedores y los cláxones de los coches convierten en un paseo por la zona en toda una experiencia, en un “patrimonio inmaterial” de la ciudad, se podría decir. . Además, como la ciudad apenas recibe turistas extranjeros su carácter se mantiene intacto, y los vendedores son amables con el visitante, pero nunca insistentes.

Muy diferente, pero igualmente imprescindible de visitar, es el mercado de pescado Kivukoni, ubicado en una de las salidas al mar de la bahía. Hasta aquí llegan cientos de barcas durante toda la mañana para descargar sus capturas en la playa, a la vista de los futuros compradores. Es inútil intentar conocer qué se está vendiendo, desde pescaditos diminutos hasta ejemplares gigantes, la mayor parte son especies que no conocemos por el Cantábrico.

Península de Msasani, un Dar diferente

Sobre la zona techada del recinto se distribuyen los puestos que exponen las capturas ya organizadas por tipo y tamaño, y sobre unas largas mesas tiene lugar la subasta a la que cualquier persona se puede unir. En un lado de la mesa los pescadores suelen cantar los precios, y en el lado opuesto los compradores, generalmente mujeres, lanzan un billete cuando consideran que el precio es adecuado. El ritual no ha debido cambiar en décadas. El mercado es una maquinaria totalmente engrasada. En una zona contigua se limpia el pescado y en una tercera se puede pedir que se frían para dejarlas listas para comer. Del mar a la boca en pocos metros. A pesar de ser un recinto comercial, no hay problema en entrar a conocerlo y ver su funcionamiento, como tampoco para sacar fotos, siempre que se haga con educación y sin excesos.

A diez kilómetros al norte del centro histórico y el centro comercial de la ciudad, la Península de Msasani ofrece la posibilidad de conocer un Dar es Salaam muy diferente. El bullicio y los edificios históricos dejan lugar a la brisa marina y la tranquilidad, así como a elegantes villas ajardinadas y edificios modernos con los logotipos de empresas internacionales, y donde no es difícil ver coches de alta gama. Se trata de uno de los barrios de la clase media emergente tanzana, que ha prosperado en los últimos años, y que es frecuentado también por expatriados y diplomáticos.

Además de interesante para aquellos viajeros que quieran profundizar en la realidad social y económica tanzana, y llevarse una imagen completa de la realidad del país sin quedarse únicamente en los tópicos, el distrito también cuenta con varios puntos muy populares.

Uno es la Cooperativa de Pintores de Tingatinga, donde decenas de artistas pasan el día pintando y vendiendo sus cuadros. El nombre de esta cooperativa homenajea al pintor más famoso del país, Edward Said Tingatinga, que en la década de los 60 creó un estilo propio caracterizado por sus colores llamativos, figuras simplificadas y temáticas que ponen en valor la africanidad, en especial la fauna y la vida cotidiana. Este estilo se consolidó y hoy sus discípulos continúan con su legado. Las pinturas de esta cooperativa se han convertido en el souvenir predilecto de los viajeros aficionados al arte, y a precios muy razonables.

A solo tres kilómetros de costa el islote de Isla de Bongoyo, formado por un pequeño bosque y una larga lengua de arena blanca, está deshabitado y forma parte de una reserva marina.
A solo tres kilómetros de costa el islote de Isla de Bongoyo, formado por un pequeño bosque y una larga lengua de arena blanca, está deshabitado y forma parte de una reserva marina. Fotos cortesía / Igor Galo

La tranquilidad de la zona y las emocionantes vistas a la costa han impulsado la construcción en Msasani de algunos de los resorts, hoteles y centros comerciales de mayor categoría de la ciudad. Uno de los más tradicionales es el complejo Slipway, con decenas de restaurantes al borde de mar, y desde donde parten los ferry a otras de las visitas interesantes en DAR de la Isla de Bongoyo.

Este islote formado por un pequeño bosque y una larga lengua de arena blanca está deshabitado y forma parte de una reserva marina. A pesar de estar a solo tres kilómetros de costa, su calma invita a relajarse, hacer snorkel, bañarse o pasar el día leyendo. También es posible acampar y pasar la noche pidiendo permiso con anterioridad.

Playas urbanas y punto de partida

Pero la isla de Bongoyo no es la única posibilidad de darse un chapuzón en esta metrópoli. Aunque el interior de la Bahía de Dar es Salaam está hoy en día ocupado por muelles y edificios, y el agua no es lo cristalina que debía ser cuando el Sultán de Zanzíbar decidió ubicar aquí su segunda residencia, hay alternativas para pasar un día en la playa. Una es Coco Beach, a quince minutos del centro de la ciudad, y muy popular entre los lugareños. Con un paseo marítimo lleno de chiringuitos de comida y puestos donde comprar cocos frescos para sentarse a contemplar el Océano Indico, los fines de semana el arenal se convierte en uno de los lugares de mayor actividad de la ciudad. Gente jugando al fútbol o corriendo, vendedores ambulantes, grupos de amigos pasando el día con la música o familias descansando componen el panorama de Coco Beach.

Más tranquila es la playa de Tanzanita, también en la costa exterior de la bahía, donde, aunque se están construyendo resorts, se conserva intacta gran parte de la vegetación y algunos “club de playa” que son más parecido a merenderos familiares de toda la vida que a los sofisticados “beach clubs” del mediterráneo. Con su encanto y sabor local, donde lo normal es no encontrarse a ningún extranjero, pero sí a parejas y familias locales que quieren pasar el día. Y entre semana suelen estar prácticamente vacíos, ideal para relajarse, leer o disfrutar de las vistas a un mar de aguas turquesa disfrutando de cerveza local como Serengeti o Kilimanjaro o de un plato de fruto tropical.

La playa de Mbezi Beach, algo más alejada del centro rumbo al norte, es otra buena alternativa. Y es que pocas grandes ciudades del mundo pueden contar con tantas playas, y al mismo un clima agradable prácticamente todo el año, para disfrutar de la costa sumergiéndose en el espíritu “Hakuna Matata” (sin problema en suahili) y disfrutando del turismo “pole pole” (sin prisas). No tuvo mala idea el Sultán de Zanzíbar en optar por la zona para “su segunda residencia”. Afortunadamente, ya no es necesario contar con tanta alcurnia para disfrutar de Dar es Salaam y sus costas.

Consejos prácticos

El visado para entrar a Tanzania cuesta $50 y se puede hacer “on arrival” (en el aeropuerto). También posible realizar el trámite online en https://visa.immigration.go.tz/ para agilizar el paso por migraciones.

Es necesario llevar adaptador para los enchufes.

Se puede comprar tarjeta Sim local en el aeropuerto de DAR desde 12,000 chelines tanzanos (5 eruros) con 4 gigas a usar en una semana. Lo instalan y lo dejan listo para utilizar.

Es obligatorio vacunarse contra la fiebre amarilla y llevar la cartilla de vacunación internacional para entrar en el país. También es muy recomendable viajar vacunado de la Hepatitis A, la fiebre tifoidea (Vivotif o similar) y tomar durante la estancia profilaxis contra la malaria (Malarone o similar). Ambos medicamentos son con receta y están cubiertos por la seguridad social. La época de lluvias (octubre-diciembre y de marzo a junio-) suelen ser las de mayor incidencia de la malaria.

Se pueden cambiar euros en el aeropuerto (abierto 24 horas) o en las casas de cambio de la ciudad a una tasa ligeramente mejor. El dólar norteamericano es la divisa más aceptada, pudiendo usarse para pagar directamente en hoteles y algunas tiendas. Para los billetes de $100 y $50 se ofrece un cambio bastante mejor que para los de menor denominación. Es importante saber que en muchas ocasiones no se aceptan dólares anteriores a 2016, dañados o con algún tipo de marca, o en caso de aceptarse, se hace a una tasa menor.

Las APPs de Uber y Bolt funcionan en Dar es Salaam. Ofrecen viajes en moto, tuktuk (llamados aquí Poa Poa), coches particulares (en general viejos) o coches nuevos. Es recomendable optar por la opción “pago en metálico” en estas APPs, ya que los conductores suelen vivir de recaudación diaria y a veces suelen rechazan a los viajeros que pagan mediante tarjeta de crédito.

Desde Miami una de las opciones más rápidas es vía Estambul con Turkish Airways.

Sobre Tanzania

La actual República Unida de Tanzania nació en 1964 con la fusión de Tanganica, que se había independizado en 1961, y Zanzíbar independiente desde 1963.

La capital política es Dodoma, en el interior del país, desde 1996. Se trasladó para que estuviera en un punto central respecto a todas las regiones del país.

La población es de 70 millones, de los que más de 10 viven en Dar Es Salaam y sus alrededores

El chelín tanzano es la moneda nacional, con un valor de entre 2,500 y 3,000 por euro.

El sistema político es una democracia presidencialista, con elecciones y varios partidos concurriendo a las elecciones.

El Suahili es la lengua principal del país, con el inglés muy ampliamente hablado. En un país con más de 1o0 grupos lingüísticos, ambas son utilizadas como linguas francas.

Antes de Viajar

Leer. Paraíso, del escritor premio nobel tanzano Albelrazah Gurnah, no solo es una de las novelas tanzanas más populares a nivel internacional, también una forma de conocer la vida en el país a principios del siglo XX

Prensa. The Guardian (www.guardian.co.tz), The Citizen (www.thecitizen.co.tz) o Daily news (dailynews.co.tz) son los principales periódicos locales en inglés, para los interesados en ir conociendo sobre la actualidad Tanzania.

Conocer el suajili

El inglés es ampliamente hablado en Dar es Salaam, pero el suajili es la lengua oficial de Tanzania (y muy utilizado también en el resto de África del Este). Conocer alguna palabra de esta lengua producto del mestizaje de las lenguas bantúes con el árabe, y con palabras del portugués e inglés, puede ayudar a conectar con la gente.

Duolingo ofrece un curso básico y gratuito de suajili, muy útil para aprender expresiones antes del viaje, aunque solo está disponible el curso en inglés ç(inglés-Suahili)

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