Candidato pro-Trump y el aliado de Petro se preparan para la segunda vuelta en Colombia
La disputa política ya entra en una nueva fase en Colombia, apenas horas después de los resultados de la primera vuelta presidencial, que dejaron a Abelardo de la Espriella, el candidato de extrema derecha y cercano al presidente de Estados Unidos, como el más votado por delante de su rival, Iván Cepeda.
En la sede de campaña de De la Espriella hubo celebraciones, ya que el resultado alimentó las expectativas de que pueda convertir su ventaja de la primera vuelta en una victoria presidencial dentro de tres semanas.
Mientras tanto, el equipo del senador de izquierda Iván Cepeda, que es aliado del presidente Gustavo Petro, quien constitucionalmente no puede aspirar a un segundo mandato consecutivo, ya trabaja contrarreloj para ampliar su base de apoyo e intentar revertir la ventaja de De la Espriella.
El resultado estuvo ajustado, pues el abogado penalista, que nunca ha ocupado un cargo público, obtuvo cerca del 44% de los votos, mientras que Cepeda quedó en segundo lugar con casi el 41%.
Sin embargo, como ningún candidato superó el 50% de los votos, la elección se definirá en una segunda vuelta el próximo 21 de junio.
Dos caminos para Colombia
Para el analista político Oscar Chala Padilla, lo que está en juego va mucho más allá de los resultados del próximo 21 de junio.
“Esto no se trata únicamente de quién gane la elección, sino del modelo de país que Colombia quiere para los próximos 10 o incluso 20 años”, dijo a el Nuevo Herald.
“Hay dos modelos políticos en competencia. Por un lado está el progresismo, enfocado en la redistribución y la desigualdad social. Por el otro, la nueva derecha”.
Muchos votantes se sienten cada vez más atraídos por candidatos que prometen medidas más duras en materia de seguridad, castigos más severos para los delincuentes y políticas orientadas a atraer inversión privada.
De la Espriella ha llegado a representar esa visión, defendiendo una agenda de seguridad de línea dura que incluye penas más estrictas para los criminales, la construcción de diez megaprisiones y medidas para atraer inversión privada.
Al hacerlo, se ha alineado con aliados regionales como el presidente salvadoreño Nayib Bukele y el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa. También ha tomado elementos del manual político de Donald Trump, basado en mensajes populistas, y ha encontrado aliados dentro del movimiento MAGA.
En el otro extremo se encuentra Cepeda, quien ha prometido continuar con la política insignia de Petro, la llamada “Paz Total”, argumentando que la violencia solo puede reducirse mediante negociaciones con grupos armados, acompañadas de esfuerzos para disminuir la desigualdad y ampliar las oportunidades en las regiones más pobres.
Pero el éxito de ambos extremos se ha producido a costa del centro político, donde los partidos tradicionales han tenido dificultades para conservar su base de apoyo.
“El centro no ha entendido al votante antiestablecimiento. La centroderecha no ha entendido a este votante. Y tampoco la derecha institucional”, afirmó Chala.
Figuras de centro como Sergio Fajardo y Claudia López tuvieron dificultades para ganar votantes. La candidata tradicional de derecha, Paloma Valencia, tampoco logró conectar con el electorado. Discípula política del expresidente Álvaro Uribe, Valencia representa una de las tradiciones conservadoras más influyentes del país.
“El error de Paloma fue entrar a la contienda con un discurso de cercanía a los partidos tradicionales y tratar de alinearse con la centroderecha para ganar terreno”, explicó Chala.
A medida que el apoyo se iba hacia De la Espriella, Valencia eligió intentar conquistar a los votantes de derecha radical y atraer al centro político. La estrategia fracasó y terminó obteniendo menos del 7% de los votos, pese a que al inicio de la campaña aparecía muy cerca de De la Espriella en las encuestas.
De la Espriella llega con ventaja
Aunque tanto Cepeda como De la Espriella se beneficiaron de una creciente polarización política y de la debilidad de los partidos de centro, la ventaja de De la Espriella no se explica tanto por sus propuestas como por la manera en que las presentó.
Ha logrado posicionarse como un outsider antiestablecimiento, respaldado por una campaña altamente estilizada y orientada a las redes sociales. Su equipo apostó por contenido viral, incluyendo tigres bailarines generados con inteligencia artificial, una canción de campaña y una publicación el día de la elección con cereales Frosted Flakes, reforzando su apodo de “El Tigre”.
“Su campaña fue fuertemente digital y aprovechó nuevas tecnologías, especialmente inteligencia artificial y herramientas de automatización como ChatGPT y Claude”, explicó al Herald el consultor político Rubén Erazo.
Según algunos analistas, este enfoque moderno y basado en datos también fue clave para que consiguiera la victoria en primera vuelta.
“Estas herramientas ayudaron a su equipo a analizar datos provenientes de investigaciones cualitativas y cuantitativas y a construir una campaña guiada por información sobre los votantes, en lugar de depender únicamente de la intuición”, añadió Erazo.
Cepeda, por su parte, terminó en segundo lugar pese a las expectativas de que ganaría la primera vuelta, como mostraban las encuestas.
“Tenemos que hacer autocrítica”, afirmó Raúl Cardona, simpatizante de Cepeda, cuestionando por qué la coalición de gobierno se enfocó más en ampliar su base de apoyo.
“¿Por qué, en cuatro años, el Pacto Histórico y Gustavo Petro no lograron convencer a los abstencionistas?”
Cardona cree que la victoria sigue siendo posible, aunque reconoce que el tiempo es limitado: la campaña tiene apenas tres semanas para reorganizarse y movilizar votantes.
Hacia nuevas estrategias
Durante la mañana del lunes, apenas horas después de la votación, Cepeda ya había comenzado a reposicionarse.
“Anuncio a la opinión pública que reto al candidato Abelardo de la Espriella a un debate político y electoral”, decía una publicación en la cuenta de X de Cepeda.
El candidato había evitado previamente verse involucrado en un debate público, para frustración de sus rivales.
De la Espriella respondió criticando el giro de Cepeda y la participación de Petro en su candidatura:
“¿Ahora sí dices que sí, cobarde? Te escondiste mientras tu jefe hacía campaña por ti, y fracasaste”.
Ahora Cepeda enfrenta el desafío de convencer a los votantes indecisos y a los millones de abstencionistas de la primera vuelta para que respalden su candidatura.
Tradicionalmente, las segundas vueltas presidenciales en Colombia se definen mediante alianzas y construcción de coaliciones.
Álvaro Uribe ya anunció su respaldo a De la Espriella, al igual que Paloma Valencia. Sin embargo, el politólogo Nicolás Molina Arroyave considera que las alianzas convencionales podrían tener menos peso esta vez.
“Si se observan los dos candidatos, ninguno encaja cómodamente dentro del panorama político tradicional colombiano. Uno es claramente un outsider, mientras que el otro ha construido su campaña en oposición al establecimiento político tradicional de derecha”, explicó.
Según Molina, la opinión pública tendrá más importancia que las estructuras partidistas, aunque el capital político de figuras como Valencia, Fajardo y López no desaparecerá.
Los votos de los simpatizantes de Valencia y de otros candidatos están ahora en disputa, y no necesariamente se moverán por afinidad programática, sino por la polarización y el rechazo hacia otros candidatos.
Molina sostiene que el traslado de apoyos hacia el bloque de “El Tigre” estará impulsado más por el sentimiento antipetrista que por un respaldo genuino al programa de De la Espriella.
José Toro, votante de Valencia, es un ejemplo de ello.
“Apoyaría a cualquier candidato en segunda vuelta que no represente la continuidad de este nefasto gobierno. Si es Abelardo, votaré por Abelardo”, dijo al Herald.
Otros, sin embargo, se sienten completamente alejados de las opciones disponibles.
“Voy a votar en blanco”, afirmó Juan Esteban Rivera, otro votante de Valencia.
El debate del próximo martes será clave para ambos candidatos.
“Esto es entre él y yo. Es un duelo”, dijo Iván Cepeda.
Mientras tanto, los colombianos observarán de cerca cómo ambos intentan conquistar a un electorado fragmentado en una contienda profundamente polarizada.