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A los 57 años, entrenador cubano vuelve a competir en franco desafío al tiempo y el olvido

 Eric “El Tigre” Castaños, ganador de cinco títulos mundiales de kickboxing, regresa este fin de semana al US Open de Orlando para demostrar que la pasión por competir no tiene fecha de vencimiento.
 Eric “El Tigre” Castaños, ganador de cinco títulos mundiales de kickboxing, regresa este fin de semana al US Open de Orlando para demostrar que la pasión por competir no tiene fecha de vencimiento.

Eric “El Tigre” Castaños es un reconocido entrenador de deportes de combate en Miami, pero no se ha retirado de su pasión por entrar en una jaula o un ring. El técnico cubano pertenece a esa especie cada vez más escasa de competidores para quienes el desafío sigue siendo una necesidad, una forma de sentirse vivos.

A los 57 años, cuando la mayoría de sus contemporáneos prefiere recordar las glorias del pasado, el entrenador cubano volverá a ponerse los guantes este fin de semana en el prestigioso US Open de Orlando, donde competirá en la modalidad de Continuous Fight dentro del kickboxing. No lo hace por dinero ni por un cinturón. Lo hace porque todavía siente esa “picazón” que solo entienden quienes alguna vez vivieron para la competencia.

Y eso, precisamente, es lo que convierte su regreso en una historia especial.

Después de una carrera profesional que comenzó en 1992 y concluyó en 2007, Castaños construyó un legado difícil de igualar: varios títulos mundiales conquistados en distintas divisiones y 16 defensas exitosas de sus coronas, una cifra que, según él mismo reconoce, hoy resulta cada vez más difícil de alcanzar.

“Defender un campeonato es mucho más complicado de lo que parece. Hoy ves campeones que hacen dos, tres o cuatro defensas y ya cambian de manos. Mantenerse en la cima durante años es otra historia”, afirmó Castaños.

Sin embargo, el “Tigre” nunca abandonó por completo el tatami ni el gimnasio. Se reinventó como entrenador de primer nivel, formando campeones mundiales y transmitiendo la experiencia acumulada durante décadas de combate. Pero mientras guiaba a otros hacia la gloria, dentro de él seguía latiendo el competidor.

“Esto siempre ha estado dentro de mí”, manifestó el técnico que mantiene su gimnasio en el suroeste de Miami. Hay veces que uno termina peleando contra uno mismo. Quizá esta sea mi última oportunidad de competir, pero necesitaba hacerlo”.

Ese equilibrio entre entrenador y atleta define hoy su vida. Durante el día corrige detalles técnicos de sus alumnos; ahora, también vuelve a sentir la presión de preparar su propio cuerpo, bajar de peso y soportar el rigor de un campamento.

Su preparación apenas duró 21 días, pero asegura sentirse listo para enfrentar un reto mayor del esperado. Originalmente iba a competir en la categoría para mayores de 50 años, pero la división fue eliminada y ahora deberá enfrentar rivales de más de 40 años.

“No es lo mismo’’, explica el profesor. “La reacción cambia con la edad. Yo todavía entreno con los muchachos y casi no veo venir los golpes, pero sé perfectamente que ya no tengo el físico de antes”.

Lejos de lamentarse, sonríe. Después de todo, nunca fue un hombre que eligiera el camino fácil.

El torneo reunirá a unos 5,000 competidores procedentes de distintas disciplinas como Karate Combat, WAKO y otras organizaciones internacionales. El formato es de eliminación directa: un solo asalto decide quién continúa avanzando, lo que obliga a competir varias veces durante la jornada para aspirar al título.

Pero más allá del resultado, Castaños considera que la verdadera victoria ya comenzó mucho antes de subir al área de combate.

“Esto me mantiene saludable’’, explicó Castanos. “Me gusta sentirme bien físicamente. También quiero demostrarles a los jóvenes que siempre se puede seguir adelante. Muchas veces los veo desmotivados, queriendo todo fácil. Lo difícil cuesta, pero también es lo que más vale”.

Su reflexión va mucho más allá del deporte.

Mientras recuerda las dificultades que atraviesan millones de personas en América Latina y la dura realidad que aún vive Cuba, relativiza cualquier sacrificio que implique volver a competir.

“Hay tanta gente sufriendo…’’, reflexiono. “Para mí, hacer esto es como tomarme un vaso de agua. Lo disfruto. Lo necesito. No tengo las condiciones de antes, pero todavía conservo lo que siempre me ha sobrado: los huevos”.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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