Artes y Letras

Tango hondureño: abstracción en Coral Gables

The Americas Collection presenta por estos días en su sede de Coral Gables dos exposiciones de arte abstracto. Se trata de Entramados, de la creadora argentina Antonia Guzmán (Buenos Aires, 1954) y Eclipse entre el color y la textura, del polifacético hondureño Santos Arzú (San Pedro Sula, 1963). Muchos de los fanáticos de la obra de Romero Britto, ese arte kitch que ha plagado Miami no estarán muy felices. La abstracción aún carga con el absurdo prejuicio tantas veces escuchado de que “eso lo hago yo… y mejor” y adoran, en cambio, las esculturas pintorescas salidas de moldes y vendidas como carísimos souvenirs.

La abstracción es un acto difícil, ya que exige un mayor poder de imaginación y un pensamiento más elaborado.

Guzmán sabe cómo “simplificar” las cosas. Su serie Entramados basada en el Retrato de Adele Bloch-Bauer (1907), pintura del simbolista austriaco Gustav Klimt (1862-1918), muestra un grupo de acrílicos sobre lienzos que sintetizan el espíritu de la famosa obra propiedad de la Neue Gallery de Nueva York. Ante esa obra, Guzmán sintió corriendo dentro de ella, como electricidad, una serie de redes y conexiones que sería reflejada en las piezas que hoy expone en Coral Gables.

Los símbolos de Guzmán son un lenguaje abstracto que no hace referencia a nada físico conocido, pero, si lo hicieran, lo más cercano serían especies de telas que han sido rasgadas con un cuchillo, donde detrás de ellas aflora todo un mundo colorido y dinámico que la artista ha liberado.

Sus obras son atractivas a la vista y con títulos como Hechizos, Celebración íntima y Sentimiento dorado, transportan al observador a esa dimensión simbólica de Klimt. Sin embargo, las influencias que apreciamos en Entramados son deudoras del chileno Roberto Matta (1911-2002), de las complicadas conexiones neuronales y hasta del arte de la antigua y lejana Constantinopla.

Sus piezas son un caos matemático, pues Antonia Guzmán logra esa paradójica unión entre el idealismo del Simbolismo y las realizaciones industriales, científicas y técnicas propias del Constructivismo. La artista apuntala la tesis de que todo al final en el Universo está interconectado, y no solo en el camino del Arte, sino en todos los aspectos de la vida. El triángulo es su mejor arma para lograrlo y a la vez es la clave en esta exposición: como los relojes de la famosa pintura de Dalí son persistentes y en la mayoría de los casos también parecen derretirse y diluirse dentro de los lienzos.

Por otra parte la galería muestra la obra reciente del artista autodidacta Santos Arzú (Quito, 1963). Este catracho (hondureño) es uno de los artistas más reconocidos de su natal Honduras. En 1999 representó a su país en la prestigiosa Bienal de Venecia. Era la primera vez que un artista hondureño era seleccionado para participar en este evento a más de 100 años de su primera convocatoria.

En esta exposición, Arzú apela al concepto de los eclipses solares y lunares para estructurar su muestra. Sus obras llevan por título alusiones a fenómenos astronómicos no solo como el Eclipse, sino también como el Amanecer y el Anochecer. En el eclipse el sol y la luna batallan, pero en el alba y el ocaso jamás se encuentran y uno da paso al otro, alternándose para brillar mediante el enfrentamiento en sus piezas entre el color y la textura. Sus lienzos redondos, ovalados y rectangulares son un espectáculo de colores que se conjugan con elementos de diferentes materiales que el artista adjunta a las obras. Arzú apela además al chorreado de pintura, a patrones logrados con plantillas como las utilizadas por los grafiteros en el arte callejero y a grandes manchas de colores.

A diferencia de la pintura de Antonia Guzmán, en la que puede apreciarse debajo de los colores las líneas calculadas que utilizó para crear la armazón de la obra, Santos Arzú es más lírico y espontáneo y se deja llevar más por el sentimiento que por la razón. A Antonia le preocupan las conexiones universales, mientras que a Santos la relación y diálogo de la pintura consigo misma. Son dos estilos que muestran diferentes perspectivas del mundo desde modos de crear igualmente válidos: una argentina y un hondureño que se unen para bailar en Coral Gables, desde la Abstracción, un buen tango catracho.

Exposiciones ‘Entramados’, de la pintora argentina Antonia Guzmán, y ‘Eclipse entre el color y la textura’, del creador hondureño Santos Arzú. Hasta el 28 de octubre en la galería de The Americas Collection, 4213 Ponce de León Blvd., Coral Gables, FL 33146. www.americascollection.com

Alejandro Condis es periodista, crítico de arte, reportero y productor de TV. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en 2012.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de septiembre de 2016, 5:52 p. m. with the headline "Tango hondureño: abstracción en Coral Gables."

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