CIFO: Sensibilidades Líquidas
La decimocuarta edición del Programa de Becas y Comisiones, de La Fundación Cisneros Fontanals para las Artes (CIFO), reafirma a esta institución como una referencia de altísimo rigor en la promoción y visibilidad del arte latinoamericano en los circuitos internacionales de la creación visual contemporánea.
Desde su arranque en el 2002, “el programa de Becas y Comisiones CIFO”, señala Eugenio Valdés Figueroa, Director y Curador de CIFO, “ha sido una activa plataforma de creación y de reflexión para más de 120 artistas. Hasta la fecha, CIFO ha dedicado más 1.5 millones de dólares para ese propósito. El programa coloca un énfasis en estimular un tipo de obra experimental y multidisciplinaria”.
En la presente edición titulada Sensibilidades Líquidas los artistas representan 5 países en 3 diferentes categorías. Categoría de artistas emergentes: Elena Damiani (Perú), Óscar Farfán (México), Fidel García (Cuba), Felipe Meres (Brasil), Sandra Nakamura (Perú) y Fabián Peña (Cuba). En la categoría de media carrera y categoría de artistas establecidos destaca Colombia representada por: Jorge Julián Aristizábal, Carlos Castro y el dúo de Leidy Chávez y Fernando Pareja. Además de ellos, el “CIFO Achivement Award” recayó en María Evelia Marmolejo, también colombiana, y que junto a la chilena Lotty Rosenfeld, es una las pioneras del performance en América Latina.
El radar interpretativo de este grupo de obras y artistas abarca un amplio espectro temático, rastreando las problemáticas presentes en la cultura actual como fenómeno global, aunque en su enfoque hay un énfasis en las temáticas que afectan a la geografía cultural latinoamericana. La problemática ecológica, una crítica a los modelos sociales y biológicos marcados por el capital encuentran eco en las obras de Elena Damiani y Felipe Meres. Mientras el comentario sobre la conflictividad social en Latinoamérica, el trabajo y su traducción en estatus político económico, o la oposición entre memoria individual y memoria colectiva está presente, entre otras, en las obras de Oscar Farfán, Felipe Meres, María Evelia Marmolejo y Fabián Peña.
Cuando se recorre la exposición Sensibilidades Líquidas resalta el acertado diseño de montaje, teniendo en cuenta que articula una gran diversidad de formatos desde fotografías y obra multimedia hasta instalaciones, objetos y esculturas. A esa dificultad se añade que buena parte de las obras presentan un alto grado de complejidad por la especificidad de su montaje, donde se despliegan obras de múltiples dimensiones, unas de raigambre conceptual junto a otras minimalistas, de estirpe figurativa o neo figurativa. Mostrar esta diversidad de poéticas y discursos articulado en un display que se haga comprensible para el espectador, siempre entraña muchos riegos. Hay que hilar con puntada fina y cuidadosamente para que una buena selección de obras acabe siendo también una buena exposición.
El título de la muestra, Sensibilidades Líquidas, implica a las reflexiones que el sociólogo Zygmunt Bauman (Polonia, 1925), explora en su medular libro Modernidad Líquida. Para Bauman vivimos en la era de la instantaneidad. Esto quiere decir que en contraste con los viejos órdenes, más identificados a la idea de perdurabilidad, solidez y tangibilidad, la “liquidez” como expresión metafórica, vendría a representar el espíritu de una nueva fase de la modernidad.
En la exposición hay una par de obras que interpretan, particularmente, este espíritu de sensibilidad o percepción líquida que atraviesa a nuestro tiempo. De un lado, la escultura de sal Colorless to White, de Sandra Nakamura, representando las connotaciones políticas económicas y geográficas del Salar de Uyuni, y el modo en que este enclave relaciona la historia de Bolivia y Perú. Una escultura, cuyo sinuoso muro tiende a “derretirse” conforme pasa el tiempo. Del otro, Nación de monos de Fidel García, obra inclasificable, mezcla de net art e ingeniería informática. Aquí se aborda cómo la fluidez, el torrente de información que transita por el cyber espacio a la velocidad de la luz, involucra cosas del mundo que han sido desmaterializadas. Comportándose como una especie de Lámpara de Aladino, de la que ya no solo salen símbolos, sonidos o imágenes, sino que también puede mostrarnos casas, aviones, barcos, coches y zapatos, armas y prótesis de cuerpos, y casi todo los que nos pueda venir a la mente. La impresora 3 D es la nueva Lámpara de Aladino.
En el orden político y socio cultural esta modernidad líquida, según Bauman, es una época “donde lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces”. No hay más que echar un vistazo sobre el panorama político actual para darle la razón a Bauman.
Sensibilidades líquidas, además de una muestra de tesis que coloca el concepto de modernidad líquida como leitmotiv de reflexión conceptual, es una exposición sobre todo de test. Es un diagnóstico sobre el pulso de la creación latinoamericana más arriesgada y renovadora, tanto en plano poético como discursivo, con énfasis en las problemáticas más preocupantes de la sociedad y la cultura en la Latinoamérica del siglo XXI.
‘Sensibilidades Líquidas’ en CIFO. 1018 N Miami Ave, Miami. Hasta el 30 de octubre. www.cifo.org.
Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2016, 7:19 p. m. with the headline "CIFO: Sensibilidades Líquidas."