Artes y Letras

Rachel Valdés en ‘El principio del fin’

‘El principio del fin’, obra expuesta en la populosa Times Square, alude al comienzo de un final inevitable y decadente.
‘El principio del fin’, obra expuesta en la populosa Times Square, alude al comienzo de un final inevitable y decadente. Foto de cortesía

Para quien la vio recientemente actuando como la Traidora en el video de la popular canción de Marc Anthony y Gente de Zona, la cubana Rachel Valdés Camejo (La Habana, 1990) es solo una hermosa modelo. Nadie sospecharía que es una gran artista visual y que por estos días los neoyorquinos pueden contemplar una de sus monumentales obras en la populosa Times Square. Se trata de tres gigantescos paneles de espejos, donde uno va cubriendo el piso y los otros dos flanquean al primero como especies de muros diagonales. Y aunque su instalación reflexiva El principio del fin alude al comienzo de un final inevitable y decadente, a los límites y ciclos que acaban, paradójicamente es la pieza que no solo le ha permitido exponer en solitario por primera vez en Estados Unidos, sino que le ha abierto las puertas de la capital del arte a nivel mundial.

Graduada de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro en 2010, Valdés lleva en paralelo la escultura y la pintura. En La Habana tiene asentado su estudio de pinturas, mientras que debe trasladarse a España para realizar sus piezas esculturales con cristales y espejos. Desde su casa habanera esos materiales a gran escala son imposibles de conseguir en la empobrecida Cuba y está obligada a importarlos desde Alemania y ensamblarlos en Barcelona. En ambos puntos geográficos sus preocupaciones siguen siendo las mismas: crear nuevos escenarios y trabajar sobre los límites espaciales y temporales, para que sea el espectador quien establezca diálogos visuales, sensoriales y espirituales entre sí y con el espacio y las cosas que lo rodean.

No obstante, Rachel Valdés no siempre tuvo el estilo que hoy exhibe en Nueva York. Antes transitó por una etapa figurativa, barroca y bastante autorreferencial que provenía de su experiencia como modelo, cuando se movía en un mundo donde muchas veces se vive de las apariencias y de querer demostrar una imagen ilusoria que no se corresponde con la real. Fue una pintora pop que, desde una visión crítica, gustaba de autorretratarse saboreando sensualmente helados y caramelos... y hasta defecándolos. Con el tiempo, la artista ha ido “sintetizando las formas y las figuras hasta llegar a la abstracción pura”, según declaró en entrevista exclusiva para el Nuevo Herald, hasta llegar a piezas de gran formato donde la figuración había desaparecido completamente. Sin embargo ella asegura que: “Los temas de los reflejos y de la realidad objetiva y subjetiva siempre me interesaron desde que comencé a estudiar en la Academia. De hecho, mi primera pieza en escultura fue realizada con cristales y espejos que yo misma corté y pegué. Hablaba sobre las ilusiones ópticas, sobre las cosas que existen materialmente y las que existen en el ámbito ilusorio”.

Por lo tanto, los espejos siempre estuvieron en su obra, y brillaron con fuerza en su irónica instalación Felices para siempre, que fue muy bien acogida en la Oncena Bienal de La Habana, como parte de la exposición Detrás del muro comisariada por Juan Delgado Calzadilla en 2012 a lo largo y ancho del Malecón habanero. Se trataba de un gran panel de espejos colocado sobre la acera. El cubano sentado en el Malecón podía verse reflejado en su propia miseria en un acto contemplativo de reflexión. La obra creaba un ambiente inquietante donde el espectador cubano tendía a sentirse asfixiado al ver materializado lo que siempre sospechó pero nunca había visto frente a sí: estaba atrapado entre el agua que lo rodeaba por todas partes, encerrado en una isla sin salida.

Otras obras escultóricas destacadas en la trayectoria de Rachel Valdés, y que preceden a la de Times Square, son el hermoso Cubo azul que instaló en la 13era Bienal de La Habana en el mismo Malecón y la Pirámide encantadora que colocó en los helados Pirineos españoles. En todas ellas su musa creativa las encontró en el mismo sitio: “Yo básicamente toda la inspiración la busco en la naturaleza, en la observación y en el acto de la contemplación… En dependencia del entorno en el que ubicaré mis obras creo un objeto específico, básicamente figuras geométricas hechas con espejos y cristales”, declaró la creadora cubana.

Su pieza El principio del fin, que piensa exponer en otros sitios del mundo, hoy es atravesada por cientos de personas cada día, gracias a la colaboración combinada de la artista con Times Square Arts y Cuban Artists Fund, esta última una organización sin fines de lucro dedicada a la expansión del impacto del arte cubano internacionalmente. La instalación de Valdés no solo capta y multiplica el ambiente circundante, sino que crea una realidad paralela donde el público reflexiona sobre lo que lo rodea una vez que, gracias al gran espejo colocado al nivel del suelo, logra verse por primera vez con el cielo a sus pies. Como la propia artista dice: “Normalmente vemos lo que nos rodea, pero nunca nos vemos a nosotros mismos dentro de ese espacio”, y ese gesto nos traslada a otra dimensión.

De modo que la cubana invita a ver desde una nueva perspectiva la realidad y a entender cómo la relación con el ambiente que nos rodea cambia en consonancia directa con los diferentes ángulos que se proyectan en los espejos. “Mi obra es una especie de túnel que te invita a nuevas formas y perspectivas de la arquitectura neoyorquina. Te da una sensación de levitación cuando ves a los edificios y los aviones pasando debajo de ti. Es como una especie de submundo que no está, que no es más que un reflejo”, asegura.

El mayor valor que tiene este tipo de obras de Valdés son su sencillez, minimalismo y elegancia. El espejo y los materiales que utiliza buscan insertarse en los ambientes orgánicamente y transformarlos. Sus obras absorben todo lo que las rodea y, a pesar de ser paneles fríos, planos y estáticos, logran robarse todo protagonismo y adquirir vida y movimiento. Por eso pocas veces los habitantes de la ocupada ciudad de Nueva York logran detenerse a admirar algo, pero con Valdés están obligados a hacerlo. ¿Quién hubiera adivinado que sería esta cubana la que transfiguraría uno de los puntos neurálgicos del mundo?

‘El Principio del Fin’, instalación de Rachel Valdés Camejo, hasta el 21 de noviembre en Times Square, Nueva York. www.timessquarenyc.org.

Alejandro Condis es crítico de arte, periodista y productor de televisión. info@alejandrocondis.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de noviembre de 2016, 1:11 p. m. with the headline "Rachel Valdés en ‘El principio del fin’."

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