Artes y Letras

Los mejores libros en español del 2016

Pablo Brescia
Pablo Brescia Foto de cortesía

Seguramente este año que finaliza será recordado como uno de grandes y, a veces, extrañas noticias. Una de ellas es tener a un Nobel de Literatura, Bob Dylan, rockero y poco afecto a las academias. Tal vez algún día tengamos a uno que cante boleros. Quién sabe. Mientras tanto, la literatura escrita en nuestro idioma sigue tan activa como siempre. Una serie de escritores afincados en el país cuentan qué libro escrito en español lo conmovió durante el 2016.

Pablo Brescia

Distancia de rescate, la novela corta de Samanta Schweblin, se publicó en el 2015, pero yo la leí este año. Luego de dos muy buenos libros de cuentos como El núcleo del disturbio y Pájaros en la cabeza había expectativa en ver cómo le iba a Samanta con la novela. Y no defrauda. Están los espacios –el campo– y los personajes –niños, adultos que no entienden muy bien las cosas– típicos de su estilo; está también la tensión característica de su prosa. Está también una misteriosa contaminación-intoxicación-enfermedad y una voz que habla desde un lugar insospechado. Y sobre todo, está ese horror tan suyo, que hace de Schweblin, junto a a Mariana Enríquez, las mejores narradoras del nuevo horror en la literatura argentina.

Teresa Dovalpage

Cuando leí En el azul del cielo, de Judith Morales Montes de Oca, me sentí transportada de golpe y porrazo a mi niñez y adolescencia. Estas memorias, en una edición elegante y cuidada de Azopazco, se leen como una novela que mezcla la Historia con la historia, el devenir de un país durante tres décadas con anécdotas divertidas e intrigas familiares. El tono es conversacional y simpático, en el mejor estilo de la autora de Escorpión y Juegos Prohibidos. Además de reflejar un rostro de Cuba que no se ve con mucha frecuencia –la vida en provincias– es un retrato escrito de la vida en la isla desde los años sesenta hasta el Período Especial, que llevó a los cubanos a esparcirse por las cuatro esquinas del mundo.

Antonio Orlando Rodríguez

Entre mis lecturas más gratificantes del 2016 estuvieron dos libros del escritor mexicano Antonio Ortuño: la colección de relatos cortos Agua corriente, publicada por Tusquets, y la novela El rastro, de Fondo de Cultura Económica. Me cautivaron el ritmo de su narrativa, su habilidad para construir personajes con una gran economía de recursos y su original e imaginativa recreación de la realidad del México actual.

Eli Bravo

Ganar el premio Alfaguara es de por sí una excelente carta de presentación, pero esta nueva novela de Eduardo Sacheri no requiere las credenciales en la portada: la sustancia está en sus páginas. Con un ritmo cinematográfico (ya hay conversaciones para llevarla al cine) y unos diálogos cuidadosamente elaborados, La noche de la usina es una novela de amistad, revancha y reivindicación. Ambientada en la Argentina del corralito financiero y poblada de personajes entrañables, el libro logra el balance entre las descripciones precisas, el lenguaje certero y las escenas bien montadas. Uno de esos libros que se disfrutan en el avión o en la playa, y que al llegar a la última página dejan la sensación de haber invertido el tiempo de la mejor manera.

Andrés Pi Andreu

El libro en español que más me gustó este año fue 2666, de Roberto Bolaño. Aparte de la inmensidad de una novela que nunca acaba porque fue escrita hace milenios, mi razón personal es que me dio ganas de escribir, de seguir escribiendo, de reafirmarme en que todos los finales son solo comienzos y que el camino es el verdadero final.

Enrique Córdoba

Recomiendo leer La sangre de los Libros porque es un libro corto, que contiene 30 artículos, escrito con un estilo que me enganchó desde la primera página que nos deleita al presenciar la intervención con la que Cicerón impidió que su maestro griego de retórica Licinio Archia, fuera deportado, por no figurar su nombre en los archivos de Roma. El libro relata secretos, misterios y anécdotas de escritores que vivieron desde los tiempos de Roma Imperial hasta protagonistas de nuestros días. Cada artículo es como una novela de diez páginas logradas con imaginación y magia literaria que nos transporta en el tiempo. Para los amantes de la historia es dejarse llevar por las narraciones de su autor: Santiago Posteguillo, valenciano, profesor de lengua y literatura inglesa, es considerado el mejor novelista histórico de hoy. Editorial Planeta y otras de sus publicaciones son: Africanus, Las legiones malditas y La traición de Roma.

Legna Rodríguez Iglesias

Lo leí en un sofá, maletas alrededor. Uno llega a un lugar y se queda a vivir y no sabe tomar las riendas ni sabe nada de tarjetas de crédito, ni de cajas automáticas, ni de libros. Uno llega y a veces pasan semanas sin que te den deseos de deshacer las maletas. Entonces, como por arte de miedo, empiezas a deshacerlo todo. Es una pequeña metáfora para describir mi caso, y el hecho de haber leído este año, por primera vez (me avergüenza decirlo), a Magali Alabau, escritora cubana. Primero Volver. Después Amor fatal. Libros y títulos que te hacen mirar atrás, sentirte miserable y rara, y andar medio loca por ahí. Pensando en no volver nunca, en no volverte a enamorar. La experiencia de lectura, como experiencia de vida, a veces basta. Pero volver no basta. Yo volví y no sentí nada. Leer a Magali Alabau y verla leer, y sobre todo tener sus libros ahí, un poco cerca de las almohadas, es para siempre fatal. Se te olvida tomar agua, se te olvida alimentarte, necesitas indagar más, necesitas verla en Youtube y, sobre todo, necesitas todos sus libros.

Lourdes Vázquez

A raíz de la muerte de la escritora Rosario Ferré y como homenaje a la autora, me dediqué a leer su novela La Casa de la laguna, ya hoy traducida a varios idiomas, y que en su versión al inglés fue finalista del National Book Award. A través de varias generaciones de las familias Mendizabal-Monfort, su personaje principal, Isabel Monfort, intenta analizar su pasado y también el pasado de aquel trópico: con todas sus imposiciones políticas y culturales y también sus ambivalencias. Me interesó sobremanera el manejo de la intertextualidad, sus diferentes tiempos y sobre todo el debate sobre la verdad. Ferré escribe con una riqueza desmesurada, todo se detalla hasta la minuciosidad. En especial me sedujo el capítulo sobre la puesta en escena de la obra de Oscar Wilde, Salomé, en la terraza de aquella casa, sobre una laguna llena de sapos y peces ciegos. ¡Insólita narración!

Camilo Pino

Mi lectura más entrañable del 2016 fue la de Eduardo Leandro Campa, un autor que estuve buscando muchísimo después de leer uno de sus cuentos por accidente. Campa es un escritor cubano de la “generación del Mariel”. El título del libro es Little Habana Memorial Park, como su poemario, pero también incluye una colección de cuentos breves desde mi punto de vista superiores a sus poemas: Curso para estafar y otras historias. Campa es uno de los escritores más originales que he leído en años y lo digo en el buen sentido de la palabra. La mayoría de sus cuentos ocurren en una Miami marginal y decadente y están cargados de significado. Creo que es uno de esos maestros que el tiempo se va a ocupar de rescatar. Un gran escritor que, por cierto, desapareció misteriosamente a principios del siglo XXI.

Giovanna Rivero

Después de leer El nervio óptico, de la escritora argentina María Gainza, me entraron unas ganas locas de tomar algún curso de apreciación de las artes plásticas. La escritura a un mismo tiempo culta y cotidiana de Gainza me reveló o confirmó que ahí, en el conflicto de una pintura, orbita todo un sistema solar (que me estoy perdiendo) y que sin él, la gran galaxia de la imaginación literaria está incompleta. Los cuentos de Gainza construyen un fresco entrañable entre eso que palpita en un cuadro o en la biografía de un pintor y las pequeñas pasiones que nos corresponden como personajes domésticos. Gainza abre un portal inmenso hacia la multidimensión de las obras plásticas. Pareciera que todo parte de un axioma sencillo y deslumbrante: la imagen es amor. O mejor: la primera pulsión del amor es la imagen.

Pedro Medina León

Es difícil optar por un solo libro entre tantos buenos que uno lee, pero me gustaría que Esa muerte existe, de Jennifer Thorndike, fuera leída por muchos y por ahora solo tiene difusión en el Perú. Esa muerte existe, novela breve, de frases cortas pero contundentes, que se lee de una sentada un domingo por la tarde, puede definirse simplemente con una palabra: perturbadora. La premisa de la autora peruana es clara con su novela y lo logra: incomodar al lector. Y toda obra que cumpla con el objetivo propuesto por su autor, debe tenerse en cuenta. Leí Esa muerte existe hace un par de meses y hasta ahora sigue rondando constantemente por mi cabeza.

Email: hveraalvarez@yahoo.com; Twitter: @HVeraAlvarez

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2016, 9:58 a. m. with the headline "Los mejores libros en español del 2016."

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